24-30 DE AGOSTO DE 2026
CANCIÓN 65 Lucha por progresar
Aprovechemos al máximo los grupos para el servicio del campo
“Alabaré a Jehová con todo mi corazón entre los justos reunidos” (SAL. 111:1).
TEMA
Cómo nos beneficia que la congregación esté organizada en grupos para el servicio del campo.
1, 2. ¿Qué opinan algunos hermanos sobre los grupos para el servicio del campo?
¿RECUERDA el día en que usted fue aprobado para ser publicador de las buenas noticias? Seguro que estaba muy feliz, porque ahora formaba parte de un enorme grupo de siervos de Jehová que alaban su nombre (Sal. 148:1, 2, 12, 13). Ese día seguramente también llegó a formar parte de un grupo mucho más pequeño dentro de su congregación, que conocemos como grupo para el servicio del campo. Estos grupitos nos ayudan a cumplir nuestra comisión de predicar las buenas noticias del Reino “en toda la tierra habitada” (Mat. 24:14).
2 ¿Usted qué opina de esa manera de organizar la congregación? Una hermana llamada Wendya dice: “Estar en un grupo ha influido muy positivamente en mí. Los hermanos me han enseñado nuevas habilidades para predicar y enseñar, y me han ayudado a ponerme metas espirituales y alcanzarlas. Y de paso he hecho amigos para toda la vida”. Un hermano que se llama Rich añade: “Para mí, ser superintendente de grupo es un honor muy especial. Después de que un publicador ayuda a una persona a llegar al bautismo, el superintendente de grupo tiene la bonita oportunidad de ayudar a esa persona a seguir progresando espiritualmente”. Y una hermana llamada Dinah cuenta: “¡Me encanta que la congregación esté organizada en grupos de predicación! Los hermanos de mi grupo son como mi familia”.
3. ¿Qué vamos a ver en este artículo?
3 En este artículo primero explicaremos cuáles son las responsabilidades del superintendente de grupo y su auxiliar, y cómo cuidan de los hermanos que tienen asignados. Después veremos lo que cada uno de nosotros puede hacer para apoyar a su grupo para el servicio del campo. Por último, hablaremos de los beneficios que nos reportan estos grupos.
EL SUPERINTENDENTE DE GRUPO Y SU AUXILIAR
4. a) ¿Cuál es la responsabilidad principal de los superintendentes de grupo para el servicio del campo? b) ¿Cómo cuida el superintendente de grupo de los publicadores que tiene asignados? (Vea también el recuadro “Sugerencias para el superintendente de grupo”).
4 Un superintendente de grupo para el servicio del campo es un ancianob asignado por el cuerpo de ancianos para ayudar a un grupo de publicadores a progresar espiritualmente. ¿Cómo lo hace? Primero, se interesa activamente por cada una de las personas asignadas a su grupo (Prov. 27:23). Como es un pastor cariñoso y alerta, se mantiene en contacto con ellas. De esa manera puede darles apoyo espiritual y emocional, y ayuda práctica (Prov. 12:25; Is. 32:2; Sant. 2:15-17). Segundo, ayuda a cada publicador a participar al máximo posible en la predicación. Se esfuerza por salir a predicar con su grupo todas las semanas, sobre todo los fines de semana. También predica regularmente con cada uno de los publicadores para animarlos y capacitarlos de manera individual. Si en alguna ocasión no pudiera salir a predicar, se asegura de que su auxiliar u otro publicador capacitado atienda al grupo. Tercero, ayuda a los varones bautizados para que lleguen a calificar para recibir más responsabilidades en la congregación (1 Tim. 3:1). Los felicita con sinceridad, les da consejos bíblicos y los capacita regularmente para que lleguen a cumplir los requisitos para ser siervos ministeriales y ancianos. En vista de la importancia de la labor de los superintendentes de grupo, el cuerpo de ancianos selecciona a los ancianos que sean más idóneos para cumplir con esa responsabilidad.
5. ¿Por qué no es fácil cumplir con todo lo que implica atender un grupo para el servicio del campo?
5 A veces no es fácil cumplir con todo lo que implica atender un grupo para el servicio del campo. Veamos el caso de Jörg, un superintendente de grupo de Alemania que, como muchos otros ancianos, tiene asignadas varias responsabilidades en la congregación. Él cuenta: “Como tengo que equilibrar varias labores al mismo tiempo, me cuesta cumplir mi meta de ponerme en contacto con todos los publicadores de mi grupo”. Un anciano de 70 años de Uganda llamado Abel explica: “Nuestra congregación tiene muy poquitos ancianos y siervos ministeriales. Por eso los grupos de predicación son bastante grandes. Así que me resulta difícil pastorear a cada publicador tan a menudo como quisiera”. Y Obed, un anciano de Surinam, admite: “Me encanta capacitar a otros, pero requiere tiempo y esfuerzo, y los resultados a veces tardan en verse. De modo que la capacitación suele ser lo primero que descuido”. ¿Qué puede ayudar a los ancianos en estos y otros casos?
6. ¿Por qué conviene que los grupos para el servicio del campo sean pequeños?
6 Si es posible, los grupos para el servicio del campo deben ser relativamente pequeños para que los superintendentes de grupo puedan conocer bien a todos los integrantes y ayudarlos a seguir fuertes espiritualmente. Pero ¿y si la congregación tiene pocos ancianos? En lugar de dejar que los grupos sean tan grandes que los superintendentes ya no puedan cumplir con todo lo que implica su labor, el cuerpo de ancianos puede asignar temporalmente a un siervo ministerial para que atienda a un grupo. Cuando los grupos son relativamente pequeños, los superintendentes pueden cumplir mejor su responsabilidad más importante, que es cuidar a los hermanos y las hermanas.
7. Si en una congregación hay pocos ancianos, ¿qué pueden hacer los superintendentes de grupo para asegurarse de que los publicadores de su grupo están bien atendidos? (1 Pedro 5:2; vea también la imagen).
7 Si usted es superintendente de grupo y en su congregación hay pocos ancianos, concéntrese en capacitar a su auxiliar para que lo ayude a cuidar el rebaño de Dios (lea 1 Pedro 5:2). Delegue en él algunas tareas. Por ejemplo, encárguele de vez en cuando que dirija la reunión para el servicio del campo y organice el grupo. Oren y hablen de la actividad de los publicadores del grupo. Pídale con regularidad a su auxiliar que lo acompañe a las visitas de pastoreo. Antes de ir a una explíquele cómo piensa realizarla, y al terminar ofrézcale ánimo y sugerencias. Esta capacitación quizás contribuya a que llegue a ser superintendente de grupo en el futuro (2 Tim. 2:2). Pídales también a otros hermanos y hermanas maduros que den una mano con la capacitación. Por ejemplo, los precursores y otros cristianos de experiencia pueden predicar con los nuevos y los menos experimentados. Pueden ayudarlos a empezar conversaciones, hacer revisitas o dirigir cursos bíblicos. Hablemos ahora de tres cosas que todos los publicadores podemos hacer para apoyar a nuestro grupo para el servicio del campo.
Un anciano puede capacitar a un siervo ministerial de su grupo encargándole de vez en cuando que dirija la reunión para el servicio del campo. (Vea el párrafo 7).
FORMAS DE APOYAR A NUESTRO GRUPO
8. ¿Qué podemos hacer para apoyar a nuestro grupo? (Romanos 1:12).
8 Estemos presentes. Predicar junto con nuestro grupo sirve “para que nos animemos unos a otros” (lea Romanos 1:12). También nos ayuda a ponernos menos nerviosos al hablar con las personas y a sentirnos más seguros al predicar en ciertas zonas. Si el trabajo no nos permite predicar con el grupo, ¿podríamos pedirle permiso a nuestro jefe para hacer algún retoque en el horario? Tal vez nos sorprenda la respuesta (Neh. 2:4-6). Si debido a la salud o la edad avanzada nos resulta difícil ir al lugar de encuentro, hablemos con nuestro superintendente de grupo. A lo mejor puede hacer preparativos para que nos conectemos con el grupo por videoconferencia y para que prediquemos por carta o por teléfono. ¿Y si eres joven y tienes buena salud pero aun así te cuesta salir a predicar con regularidad? Entonces, ¿qué tal si haces planes para predicar con alguien de tu grupo cada semana? Quizás necesites hacer cambios en tus prioridades o en tu manera de manejar el tiempo (Rom. 12:11; Col. 4:5). Pero el esfuerzo valdrá la pena. Además, pídele a Jehová que te dé “tanto el deseo como las fuerzas para actuar” (Filip. 2:13).
9. ¿Cómo conseguiremos que en nuestro grupo haya un ambiente acogedor? (Romanos 12:13).
9 Seamos hospitalarios. Contribuiremos a que en nuestro grupo haya un ambiente de cariño siendo “siempre hospitalarios” (lea Romanos 12:13). Por ejemplo, ¿podríamos ofrecer nuestra casa como punto de encuentro para la predicación? En algunas congregaciones, los grupos se turnan cada semana para ofrecerle hospitalidad al orador visitante. Cuando llega su turno, quizás algunos en el grupo se reúnan para comer y pasar un rato juntos, aun si el orador no puede acompañarlos. Una precursora especial llamada Sarah explica: “Cuando tengo invitados en casa me pongo muy nerviosa, así que intento no complicarme ni obsesionarme con que la comida quede perfecta. Más bien, procuro centrarme en conocer a los demás”. Si nos esforzamos por conseguir que nuestro grupo sea como una familia cariñosa, nos sentiremos más cerca de Jehová y de nuestros hermanos (Neh. 8:10; Hech. 20:35).
10. ¿Qué podemos hacer si hay algún aspecto del ministerio en el que nos gustaría mejorar? (Proverbios 1:5; 27:17; vea también la imagen).
10 Tomemos la iniciativa. Cuanto más mejoremos nuestra forma de predicar y enseñar, más disfrutaremos de predicar con nuestro grupo. ¿Hay algún aspecto en concreto en el que nos gustaría trabajar? ¿Por qué no tomamos la iniciativa de pedir ayuda, tal vez a un precursor o a un publicador experimentado del grupo? (Lea Proverbios 1:5; 27:17). Hablémosle de nuestra meta a nuestro superintendente de grupo, y él hará todo lo posible por ayudarnos. Una hermana llamada Heather, que es muy tímida, cuenta: “Le dije a una precursora cariñosa y amable que me ayudara a hacer revisitas. Ella hizo planes para salir a predicar conmigo con frecuencia. Hasta me ayudó a comenzar un curso de la Biblia con una de las personas que yo visitaba. Estoy muy contenta de haberle pedido ayuda, porque gracias a eso he vuelto a disfrutar del ministerio”. Está claro que hay muchas maneras de apoyar a nuestro grupo para el servicio del campo.
Como los grupos para el servicio del campo son pequeños, es más fácil conocer a los hermanos y predicar con ellos. (Vea el párrafo 10).
BENEFICIOS DE PERTENECER A UN GRUPO
11, 12. ¿Qué beneficios obtenemos al pertenecer a un grupo? Cuente una experiencia.
11 Beneficios espirituales. Veamos algunos de los beneficios que todos obtenemos al pertenecer a un grupo para el servicio del campo. Las viudas, los huérfanos y los hermanos mayores —a quienes Jehová tanto quiere— reciben ánimo y pastoreo siempre que lo necesitan (1 Tes. 2:8; Sant. 1:27). Además, se nos ayuda a mejorar nuestra forma de predicar y enseñar el mensaje del Reino. Y se capacita a los varones bautizados ejemplares para que puedan asumir más responsabilidades en la congregación (1 Tim. 3:10).
12 Veamos lo que cuenta Wendy, mencionada en el párrafo 2: “Como mi padre no quería que fuéramos Testigos, mi madre muchos fines de semana no podía salir a predicar con el grupo. Pero yo sí tenía permiso para ir. Una precursora mayor estuvo muy pendiente de mí, y con frecuencia salíamos a predicar juntas. Me enseñó cosas que me han sido muy útiles en la predicación y en la congregación. Recuerdo varias ocasiones en las que mi superintendente de grupo me dio con cariño consejos bíblicos que a día de hoy me siguen ayudando”.
13. ¿Cuáles son algunos beneficios emocionales de apoyar a nuestro grupo para el servicio del campo? (Vea también la imagen).
13 Beneficios emocionales. Al predicar “lado a lado” con los hermanos de nuestro grupo, estrechamos nuestra relación con ellos (Filip. 1:27). Además, como los grupos son pequeños, quienes son tímidos o se sienten incómodos estando con muchas personas pueden hacer amistades más fácilmente (2 Cor. 6:13). Si estamos enfermos, pasamos por una depresión o perdemos a un ser querido, los hermanos de nuestro grupo estarán a nuestro lado (1 Tes. 5:14). Y, cuanto más cerca esté la gran tribulación, más necesitaremos tener buenos amigos (Mat. 24:21). Saber que contamos con el amor y el apoyo de nuestros hermanos y hermanas no elimina nuestros problemas, pero nos hace más fácil soportarlos (Prov. 17:17).
Dos hermanas del mismo grupo para el servicio del campo predican juntas. (Vea el párrafo 13).
14. ¿Cómo nos beneficia pertenecer a un grupo para el servicio del campo cuando ocurren emergencias?
14 Beneficios prácticos. En momentos de epidemias, desastres naturales, emergencias médicas, persecución y crisis financieras, recibimos el apoyo que necesitamos por medio de nuestro grupo para el servicio del campo. Por ejemplo, incluso antes de que ocurran estas situaciones, el Comité de Servicio de la Congregación, en colaboración con los superintendentes de grupo, elabora un plan para atender a quienes tienen necesidades especiales. Por otro lado, cuando ocurren emergencias, los superintendentes de grupo toman la iniciativa para localizar a todas las familias de su grupo e identificar sus necesidades inmediatas —como asistencia médica, alimentos, agua, alojamiento y ropa— para hacerles llegar la ayuda que necesitan. ¡Qué bueno es saber que en situaciones como estas podemos contar con el cariño y la ayuda de nuestro grupo!
15. ¿Qué queremos hacer todos los que pertenecemos a la organización de Jehová?
15 Como dijimos al principio, la organización de Jehová es enorme. En la parte celestial hay cientos de millones —o quizás incluso miles de millones— de ángeles fieles. Y en la parte terrestre hay nueve millones de siervos de Jehová, y la cifra sigue creciendo (Zac. 8:23; Apoc. 5:11). Las dos partes trabajan unidas para anunciar las buenas noticias del Reino de Dios (Apoc. 14:6, 7). Por lo tanto, aprovechemos al máximo nuestro grupo para el servicio del campo, que tanto nos ayuda a alabar a Jehová con todo nuestro corazón (Sal. 111:1).
CANCIÓN 61 ¡Avancen, Testigos!
a Se han cambiado algunos nombres.
b Si hace falta, un siervo ministerial con las cualidades necesarias puede ser siervo de grupo hasta que un anciano pueda hacerse cargo. Se le llama siervo de grupo porque no es un superintendente de la congregación, sino que atiende esta responsabilidad bajo la dirección de los ancianos.