17-23 DE AGOSTO DE 2026
CANCIÓN 90 Animémonos unos a otros
Cómo seguir siendo amigos de los hermanos
“Vístanse de tierna compasión, bondad, humildad, apacibilidad y paciencia” (COL. 3:12).
TEMA
Qué hacer en situaciones que pueden amenazar nuestra amistad con los hermanos.
1. ¿Dónde podemos encontrar buenos amigos?
LA CANCIÓN original Un amigo fiel empieza diciendo: “Es natural desear encontrar alguien en quien confiar. Dios sabe que es normal querer tener un amigo fiel”. ¡Qué ciertas son esas palabras! En los tiempos complicados en los que nos ha tocado vivir, cuánto nos alegra encontrar buenos amigos en el pueblo de Jehová (Sal. 119:63). Formamos parte de una familia que adora a Jehová en unidad y se quiere muchísimo.
2. ¿Qué clase de amistad queremos tener con los hermanos?
2 No queremos que nuestros hermanos sean simples conocidos para nosotros, sino buenos amigos. Compartimos un profundo amor por Jehová y Jesús que nos hace sentir muy unidos (Juan 13:35). Pero una buena amistad no surge automáticamente; hay que esforzarse por cultivarla. Y, como todos somos imperfectos, pueden darse situaciones que amenacen nuestra amistad con los hermanos.
3. ¿Por qué puede ser difícil seguir siendo amigos de los hermanos?
3 Hay hermanos con los que nos resulta fácil llevarnos bien, quizás porque nos gustan las mismas cosas o tenemos un carácter parecido, mientras que con otros tal vez nos cueste más cultivar y mantener una amistad. Puede que a veces surjan desacuerdos entre nosotros, lo que ponga a prueba nuestro cariño. Tal vez sintamos que somos polos opuestos y que apenas tenemos cosas en común. Y, si un hermano tiene una enfermedad grave o está sufriendo emocionalmente, puede que eso le añada tensiones a nuestra relación. En este artículo, vamos a ver qué nos ayudará a seguir siendo amigos de los hermanos. Primero hablaremos de algunas cualidades que debemos cultivar y luego nos centraremos en cómo imitar el ejemplo de Jesús en diversas situaciones.
CUALIDADES QUE NOS AYUDAN A PROTEGER LA AMISTAD
4. ¿Cómo podemos fortalecer nuestra amistad con los hermanos?
4 Para fortalecer nuestra amistad con los hermanos, tenemos que esforzarnos por ver sus buenas cualidades. Y algo que nos ayudará a hacerlo es pasar tiempo con ellos. El apóstol Pablo les dijo a los tesalonicenses: “Teníamos tantos deseos de verlos en persona que hicimos todo lo posible por conseguirlo” (1 Tes. 2:17). Para muchos, la mejor manera de fortalecer una amistad es hablando cara a cara con esa persona. Tenemos muchas oportunidades de hacerlo en la predicación, en las reuniones y en las asambleas. Sin embargo, el simple hecho de estar con los hermanos no va a impedir que surjan situaciones que puedan amenazar nuestra amistad.
5. ¿Qué nos ayudará a proteger nuestra amistad con los hermanos? Ponga un ejemplo (Colosenses 3:12).
5 Cuando se dan situaciones que pueden amenazar nuestra amistad con los hermanos, cualidades como la humildad, la paciencia, la bondad y la compasión nos ayudarán a protegerla (lea Colosenses 3:12). Esas cualidades son como el aceite de un motor: reducen las fricciones entre nosotros y permiten que todo funcione mejor. Ahora vamos a analizar tres situaciones que pueden amenazar nuestra amistad con los hermanos. Veremos cómo podemos imitar la humildad, la paciencia, la bondad y la compasión de Jesús para seguir siendo buenos amigos de los demás.
CUANDO SURGEN DESACUERDOS
6. ¿Por qué pueden ser una amenaza los desacuerdos?
6 ¿Por qué puede ser una amenaza? Cuando se produce un desacuerdo entre dos personas, las dos suelen estar convencidas de que su opinión es la correcta. Imaginemos que dos hermanos no se ponen de acuerdo sobre cómo organizar la actividad de su grupo de predicación. Cada uno está seguro de que su idea es la mejor. ¿Verdad que es fácil que ese pequeño desacuerdo se convierta en un problema grave y ponga en peligro su amistad? En vez de hablar del tema y arreglar el asunto, quizás se dejen llevar por el orgullo y empiecen a estar resentidos. Con el tiempo podrían distanciarse más y más, hasta el punto de dejar de ser amigos... todo por algo de poca importancia.
7. ¿Cómo les enseñó Jesús a sus discípulos que la clave para resolver los desacuerdos es la humildad?
7 Aprendamos de la humildad de Jesús. Él les enseñó a sus discípulos que la clave para resolver los desacuerdos es la humildad. Los discípulos llevaban algún tiempo discutiendo sobre quién de ellos era el más importante. Para corregir esa actitud tan arraigada, Jesús les explicó que tenían que ver a los demás como superiores (Mat. 20:25-28). En otras palabras, les estaba enseñando a ser humildes. Incluso la noche antes de morir les dio un gran ejemplo de humildad al lavarles los pies, una tarea que solían realizar los esclavos (Juan 13:3-5, 12-16). Así les mostró cómo podían seguir siendo buenos amigos. Si pensaban que los demás eran superiores, estarían más dispuestos a ceder cuando surgieran desacuerdos y no permitirían que las diferencias de opinión pusieran en peligro su amistad.
8. ¿Cómo nos ayuda la humildad a proteger nuestras amistades cuando surgen desacuerdos? (Colosenses 3:13; vea también las imágenes).
8 ¿Cómo podemos proteger nuestras amistades? Si somos humildes, nos será más fácil pasar por alto los pequeños desacuerdos y perdonar con generosidad (lea Colosenses 3:13). La humildad también nos ayudará a no reaccionar mal y así mantener la buena relación (Sal. 4:4). Incluso si nos hemos hablado de forma poco amable, recordemos que todos decimos cosas que después lamentamos (Ecl. 7:21, 22). Preguntémonos: “¿Vale la pena arriesgar nuestra amistad por demostrar que tengo razón?”. ¿Por qué no simplemente ceder y complacer a nuestro amigo? Quitémonos un peso de encima dejando atrás el asunto: no le demos vueltas ni lo volvamos a sacar más adelante.
Si somos humildes, nos será más fácil pasar por alto los pequeños desacuerdos y perdonar con generosidad. (Vea el párrafo 8).a
9. ¿Cómo nos puede ayudar la humildad si un desacuerdo se alarga en el tiempo? (Proverbios 17:9).
9 La humildad también puede ayudarnos si un desacuerdo se alarga en el tiempo. No discutamos para demostrar que tenemos razón (lea Proverbios 17:9; 1 Cor. 6:7). Lo mejor es centrarnos en seguir siendo amigos. Muchos lo han conseguido hablando con bondad con la otra persona para resolver el problema (Sal. 34:14). Tal vez podríamos decir: “No perdamos la bonita amistad que tenemos. Hablemos las cosas”. Estemos dispuestos a admitir nuestra parte de culpa y a pedirle perdón a nuestro amigo por haber herido sus sentimientos. Y, si él también nos pide disculpas, seamos humildes y perdonemos de corazón (Luc. 17:3, 4). Recordemos: nuestro objetivo no es dejar claro quién tenía razón y quién no, sino arreglar las cosas y mantener la amistad (Prov. 18:24).
CUANDO NUESTRAS PERSONALIDADES SON DIFERENTES
10. ¿Por qué nos puede resultar difícil cultivar y mantener una amistad con alguien?
10 ¿Por qué puede ser una amenaza? Tal vez nos resulte difícil cultivar y mantener una amistad con hermanos que tienen una manera de ser muy distinta a la nuestra. Puede que algunos tengan rasgos de personalidad que nos irriten. Otros quizás no tengan ciertas habilidades sociales debido a algún trauma del pasado o porque vienen de culturas en las que las personas suelen ser reservadas y calladas o, por el contrario, abiertas y expresivas. O simplemente puede que seamos tan diferentes como el día y la noche: quizás a uno le guste estar rodeado de gente y al otro no.
11. ¿Cómo logró Jesús mantener su amistad con personas que eran muy diferentes a él?
11 Aprendamos de la paciencia de Jesús. Él se hizo amigo de personas que tenían una manera de ser muy diferente a la suya. Por ejemplo, los apóstoles Santiago y Juan mostraron una actitud ambiciosa cuando pidieron unos puestos prominentes en el Reino (Mar. 10:35-37). En cambio, Jesús había demostrado humildad al dejar la gloria y los privilegios que tenía en el cielo para venir a la Tierra (Filip. 2:5-8). ¡Qué actitudes tan distintas! Aun así, Jesús fue paciente con Santiago y Juan y también con otros.
12. ¿Qué ayudó a Jesús a ser paciente con sus amigos?
12 Jesús tenía expectativas realistas de sus amigos. Sabía que la petición ambiciosa de Santiago y Juan era el reflejo del espíritu competitivo que tenían muchos de los discípulos (Mar. 9:34). Entendía su manera de pensar, pues se había criado en el mismo ambiente religioso que ellos, en el que se les daba muchísima importancia a la prominencia y la posición social. Por eso era paciente con ellos. Sabía que necesitaban tiempo para arrancar de su corazón el orgullo y la ambición que habían desarrollado a lo largo de los años (Mar. 10:42-45).
13. ¿Cómo nos ayuda la paciencia a proteger nuestras amistades? (Efesios 4:2).
13 ¿Cómo podemos proteger nuestras amistades? Esforcémonos por ser más pacientes y aceptar los rasgos de personalidad que nos molestan (Prov. 14:29). Todos tenemos nuestras “cositas”, y muchas de ellas no son defectos, sino que son parte de nuestra forma de ser. Así que agradecemos mucho que los demás soporten nuestras particularidades (lea Efesios 4:2). Por otro lado, es importante que seamos realistas y dejemos que los hermanos sean ellos mismos. Por ejemplo, si una persona es tímida, valoremos el esfuerzo que implica para ella pasar tiempo con otros y hablar con ellos. O, si alguien es expresivo y habla mucho, procuremos no perder la paciencia. Claro, no vamos a ser los mejores amigos de todos los hermanos. Pero recordemos que hasta cristianos que tienen personalidades muy distintas pueden ser un buen equipo.
14. ¿En qué nos centraremos si somos pacientes?
14 La paciencia nos ayudará a centrarnos en las cualidades de los hermanos. Como resultado, será menos probable que veamos nuestras diferencias como un obstáculo para ser amigos. Por ejemplo, Santiago y Juan fueron egoístas al desear puestos prominentes; sin embargo, su actitud mostraba que el Reino era real para ellos. Jesús se fijó en su fe y la valoró mucho. Cuando tratamos de ver las cosas buenas que tienen nuestros amigos, estamos imitando a Jesús y a su Padre, Jehová.
15. ¿Quién puede ayudarnos a seguir siendo amigos de personas que son muy diferentes a nosotros?
15 Lo más importante es pedirle a Jehová que nos ayude a seguir siendo amigos de los hermanos que son muy distintos a nosotros. Podemos pensar en posibles situaciones que tal vez nos irriten y orar con antelación para mantener la calma. Recordemos que, como Jehová es nuestro Creador, comprende que todos somos diferentes. Así que orémosle con la total confianza de que él nos conoce bien y nos dará la ayuda que necesitamos para seguir aguantando. Y, cuando sintamos que nuestra paciencia está al límite, pidámosle espíritu santo para poder controlar nuestra manera de reaccionar (Luc. 11:13; Gál. 5:22, 23).
CUANDO LOS HERMANOS SUFREN
16. ¿Cómo pueden actuar los hermanos que están sufriendo?
16 ¿Por qué puede ser una amenaza? Cuando los hermanos pasan por situaciones que los hacen sufrir física o emocionalmente, quizás actúen de formas que nos desconcierten. Por ejemplo, tal vez se aíslen o se vuelvan irritables o hasta impredecibles. Puede que hagan o digan cosas que nos hieran (Job 6:2, 3). Es posible que no estemos al tanto de los problemas de los hermanos y por eso esperemos demasiado de ellos.
17. ¿Qué aprendemos de cómo Jesús trató a Bartimeo?
17 Aprendamos de la bondad y la compasión de Jesús. Él trataba con bondad y compasión a quienes sufrían, incluso aunque no los conociera. Pensemos, por ejemplo, en cómo trató a un hombre ciego que se llamaba Bartimeo. Cuando él oyó que Jesús estaba pasando por allí, empezó a gritar para llamar su atención. Algunos le dijeron que se callara; pero, como él deseaba tanto que Jesús lo curara, se puso a gritar todavía más. Puede que su comportamiento irritara a algunas personas. Sin embargo, Jesús quedó “profundamente conmovido”, sintió una compasión intensa (Mat. 20:34; Mar. 10:46-52). Le habló con bondad, le dijo que tenía mucha fe y le devolvió la vista.
18. ¿Cómo debemos tratar a un amigo que está sufriendo? (1 Tesalonicenses 5:14).
18 ¿Cómo podemos proteger nuestras amistades? La bondad y la compasión nos motivarán a consolar con cariño a los hermanos que están sufriendo física o emocionalmente (lea 1 Tesalonicenses 5:14). Recordemos que un verdadero amigo está siempre dispuesto a ayudar, sobre todo “en tiempos de angustia” (Prov. 17:17). No solo siente empatía, sino que también hace todo lo que esté en su mano para darles a sus amigos apoyo emocional, palabras de ánimo y la ayuda necesaria.
19. ¿De qué maneras podemos mostrar bondad y compasión? (Vea también las imágenes).
19 ¿De qué maneras podemos mostrar bondad y compasión? Es cierto que no podemos hacer que desaparezca el sufrimiento de nuestro amigo. Pero hagamos todo lo posible por ponernos en su lugar (Mat. 7:12; 1 Ped. 3:8). Escuchémoslo mientras se desahoga con nosotros. Y, si es el momento adecuado, pensemos en qué podemos decirle para consolarlo (Prov. 12:25). Tengamos cuidado para no sacar conclusiones equivocadas (Prov. 18:13). Seamos pacientes con nuestro amigo y no esperemos de él más de lo razonable (Efes. 4:32).
Los buenos amigos se consuelan mostrando compasión y bondad. (Vea el párrafo 19).
20. ¿Qué clase de amigos queremos ser?
20 Valoramos muchísimo a los amigos que tenemos en el pueblo de Jehová. Pero, como todos somos imperfectos y muchos hemos pasado por malas experiencias que nos han marcado, a veces decimos y hacemos cosas que luego lamentamos. Por eso, agradecemos de corazón que los hermanos sean humildes, pacientes, bondadosos y compasivos con nosotros y que sigan siendo nuestros amigos. ¿Verdad que nosotros también queremos ser esa clase de amigos?
CANCIÓN 124 Siempre fieles y leales
a DESCRIPCIÓN DE LAS IMÁGENES: Un hermano mayor y uno más joven tienen diferentes opiniones sobre cómo organizar el territorio de la congregación. En otra ocasión, los dos disfrutan predicando juntos.