20-26 DE JULIO DE 2026
CANCIÓN 133 Sirvamos a Jehová en nuestra juventud
Cómo tomar buenas decisiones sobre los estudios adicionales
“El prudente mide bien todos sus pasos” (PROV. 14:15).
TEMA
Factores y principios bíblicos que debemos tomar en cuenta para decidir si cursaremos estudios adicionales.
1, 2. a) ¿Qué decisiones tienen que tomar los jóvenes? b) ¿Qué significa la expresión estudios adicionales? (Mira la “Idea importante”).
SI ERES joven, seguro que muchas veces te han preguntado: “¿A qué te quieres dedicar?”. Sin duda, lo mejor que puedes hacer con tu vida es servir a Jehová a tiempo completo. Ahora bien, también tendrás que ganarte la vida (2 Tes. 3:10). Es muy probable que ya hayas pensado en el tipo de trabajo que te gustaría hacer.
2 Para encontrar trabajo, algunos jóvenes deciden —por lo general tras consultar con sus padres— seguir estudiando después de terminar su educación obligatoria.a Tal vez tú te hayas preguntado si vas a cursar estudios adicionales, y cuáles. Pues bien, en este artículo vamos a analizar varios principios bíblicos que te ayudarán a tomar una buena decisión. Aunque este artículo se dirige sobre todo a los jóvenes, puede ayudar a cualquier cristiano que esté pensando en obtener estudios adicionales. Los padres también pueden utilizar los consejos que veremos para guiar a sus hijos.
“¿SIGO ESTUDIANDO?”
3. ¿Por qué puede ser que algunos cristianos se planteen obtener estudios adicionales?
3 En algunos lugares, basta con tener la educación básica para conseguir un trabajo con el que ganar suficiente dinero para mantenerse. En otros lugares, tener estudios adicionales puede ayudar a encontrar un empleo con un mejor sueldo o un mejor horario. A un cristiano, esto tal vez le permita dedicar más tiempo a la predicación o a otras actividades del servicio a Jehová. Sin embargo, los estudios adicionales conllevan sacrificios y pueden presentar algunos desafíos para los cristianos.
4. ¿Quién tiene la responsabilidad de decidir si un cristiano cursará estudios adicionales? (Mira también la nota).
4 La Biblia dice que “cada uno llevará su propia carga de responsabilidad” (Gál. 6:5; mira la nota de estudio). Así pues, en lo que respecta a los estudios adicionales, cada cristiano adulto debe tomar su propia decisión.b En el caso de los menores, los responsables de tomar decisiones sobre su educación son los padres (Efes. 6:1). Además, ellos deben guiar a sus hijos para que, cuando sean adultos, tomen buenas decisiones sobre este asunto (Prov. 22:6).
5. ¿Cuándo tiene que decidir un cristiano si cursará estudios adicionales, y por qué? (Mira también la imagen).
5 ¿Cuándo tiene que decidir un cristiano si cursará estudios adicionales o no? Con frecuencia, los jóvenes tienen que decidirlo mientras todavía están estudiando la enseñanza obligatoria. Claro, es prudente que hablen de ello con sus padres mucho antes de que llegue el momento de decidir. Así tendrán tiempo de investigar juntos y ver qué opciones hay disponibles. Quizás incluso puedan elegir asignaturas en la escuela que los preparen para lo que quieren estudiar o su futuro empleo. Pero ¿es imprescindible tomar una decisión antes de finalizar la educación obligatoria? No necesariamente (Prov. 21:5). Algunos jóvenes han optado por terminar sus estudios obligatorios, buscar trabajo y empezar el precursorado mientras piensan si seguir estudiando o no. Incluso hay quienes se plantean tomar esta decisión más adelante en otro momento de su vida.
Unos padres cristianos ayudan a su hija a tomar buenas decisiones sobre los estudios adicionales. (Mira el párrafo 5).
6. ¿Qué te ayudará a tomar una buena decisión sobre los estudios adicionales?
6 ¿Qué te ayudará a tomar una buena decisión sobre los estudios adicionales? Habla del tema con Jehová (Sant. 1:5). Además, sigue estos dos pasos. Primero, pregúntate por qué quieres seguir estudiando (Sal. 26:2). Segundo, piensa en los pros y los contras de estudiar lo que tienes en mente (Prov. 14:15). Hablemos más de estos pasos.
“¿POR QUÉ QUIERO SEGUIR ESTUDIANDO?”
7. ¿Qué es fundamental preguntarse, y por qué?
7 Si estás pensando en seguir estudiando, es fundamental que te preguntes: “¿Por qué quiero este tipo de educación?”. Muchos deciden estudiar más para poder encontrar un trabajo que les guste o que tenga mejor sueldo. ¿Está mal eso? No necesariamente (1 Tim. 5:8). Sin embargo, la Biblia nos advierte de los peligros del materialismo y de buscar seguridad en este sistema (Prov. 23:4, 5; 1 Tim. 6:8-10; 1 Juan 2:17). Si lo que buscas es hacerte rico o llegar a ser alguien importante, puede que termines sintiéndote vacío y, peor aún, alejándote de Jehová.
8, 9. a) ¿Cómo deberían los cristianos ver la educación? (Mateo 6:33). b) ¿Qué aprendes de lo que dicen Josefina, Morine e Iris?
8 Nada debería ser más importante para nosotros que servir a Jehová (Mat. 22:37, 38; Filip. 3:8). Entonces, ¿cómo deberías ver la educación? Como un medio para mantenerte y poder llevar una vida centrada en servir a Jehová de todo corazón (lee Mateo 6:33).
9 Veamos lo que ha ayudado a algunos cristianos a mantener un punto de vista adecuado sobre los estudios adicionales. Josefina, de Chile, dice: “Decidí estudiar para tener un trabajo que me permitiera servir más a Jehová. Me aseguré de que lo más importante de mi vida no fueran los estudios, sino mis metas espirituales”. Una hermana llamada Morine estudió un año para ser peluquera. ¿Por qué? Ella explica: “Mi meta era servir donde había mayor necesidad, así que busqué un curso que me ayudara a lograrlo. Cuando terminé de estudiar, comencé a trabajar de peluquera y a ahorrar para mudarme. Una vez que me mudé, lo que había estudiado me ayudó a encontrar trabajo”. Iris, que estudió más tiempo para convertirse en dentista, dice: “Estudiar más puede tener ciertas ventajas, pero jamás te va a dar verdadera felicidad y satisfacción. La fórmula es sencilla: si Jehová es el centro de tu vida, la felicidad y la satisfacción están garantizadas”. Así es, cuando nuestra amistad con Jehová es lo más importante de nuestra vida, tomamos decisiones que nos hacen felices de verdad.
“¿CUÁLES SON LOS PROS Y LOS CONTRAS?”
10. ¿Cómo te ayuda Deuteronomio 32:29 a tomar una decisión sobre los estudios adicionales?
10 Puede que ya tengas en mente algún tipo de formación en particular. Aun así, sería bueno que también consideraras otras opciones, ya sea en el mismo campo o en otro (compara con Proverbios 18:17). Hoy existen alternativas que no había antes, como los cursos por internet. Plantéate también si podrías ganarte la vida sin necesidad de seguir estudiando. Por ejemplo, Johanna, de Finlandia, no realizó estudios adicionales. Ella dice: “Después de la escuela, me hice precursora y trabajé a tiempo parcial. He tenido muchos trabajos, y he visto que Jehová siempre cumple su promesa de darnos lo necesario”. Recuerda que tu decisión, sea cual sea, tendrá sus pros y sus contras. Así que pregúntate: “¿Pesan más las ventajas que las desventajas?” (lee Deuteronomio 32:29; 1 Cor. 10:23). Veamos algunos factores que te ayudarán a responder esa pregunta.
11. ¿Por qué debes pensar en cuántas horas a la semana tendrás que dedicar a tus estudios? (Mira también las imágenes).
11 El horario. ¿Cuántas horas a la semana pasarás yendo a clase, realizando prácticas y haciendo tareas? ¿Tendrás suficiente tiempo para tus actividades espirituales y obligaciones en casa? (Filip. 1:10). ¿Te dejarán los estudios agotado mentalmente, sin fuerzas para hacer tu estudio personal o prepararte para las reuniones? Esto es lo que le pasó a Jeroz, de la India. Él admite: “Me costaba salir a predicar con regularidad, ir a todas las reuniones y prestar atención en ellas. Ahora tengo claro que no mereció la pena dedicar tanto tiempo y energías a aquel curso”. Por supuesto, hay estudios que no son tan absorbentes: algunos son a tiempo parcial y en otros no te asignan tantas tareas. Por ejemplo, Rabeca, de Mozambique, explica que está muy contenta con la decisión que tomó: “El curso solo duraba dos horas al día, lo que me permitió continuar con el precursorado regular”.
Si estás pensando en seguir estudiando, asegúrate de que tendrás tiempo para atender todas tus responsabilidades importantes. (Mira el párrafo 11).
12. ¿Qué preguntas te ayudarán a aprovechar tu tiempo de la mejor manera? (Eclesiastés 12:1).
12 La duración. ¿Cuántos meses o años te tomará terminar los estudios? ¿Estarías aprovechando tu tiempo de la mejor manera? (Efes. 5:15-17). ¿Te permitirán esos estudios dar lo mejor de ti a Jehová en tu juventud, tal vez sirviendo a tiempo completo? (Lee Eclesiastés 12:1). ¿Existen opciones más cortas de lo que quieres estudiar? Por ejemplo, en las escuelas de oficios y otras instituciones similares quizás puedas aprender habilidades laborales en menos tiempo y por menos dinero que en las universidades. Mario, de Chile, explica: “Hice un curso técnico de dos años que era más barato que ir a la universidad. Como solo tenía clases cuatro días a la semana, pude hacer el precursorado mientras estudiaba”.
13. ¿Cuáles son algunos peligros de mudarse a otro lugar para estudiar?
13 El lugar. Tal vez puedas encontrar un sitio para estudiar lo que quieres cerca de donde vives. Pero ¿y si tienes que mudarte a otra ciudad o a un campus universitario? Recuerda que, si te vas a vivir lejos de tu familia, quizás con parientes u otras personas que no sean Testigos, puedes poner en serio peligro tu espiritualidad (Prov. 22:3; 1 Cor. 15:33). Matias, de Mozambique, hizo un curso de un año que no le costó mucho dinero. Aun así, se arrepiente de haberlo hecho. ¿Por qué? Él admite: “Tuve que vivir todo el tiempo en un internado y día tras día se me presentaban tentaciones. No le recomiendo a nadie estudiar algo que implique vivir lejos de la familia”. Y una hermana de Rusia cuenta: “Me evité peligros y tentaciones al vivir en casa con mis padres en vez de en un campus o una residencia de estudiantes”. Por otro lado, tal vez puedas estudiar por internet.
14. ¿Cómo puede ayudarte Lucas 14:28 a tomar una buena decisión?
14 El costo. Algunos estudios no son caros, o puede que el Gobierno los pague. En esos casos, cursar estudios adicionales es una manera de obtener conocimientos y habilidades para encontrar trabajo sin tener que gastar mucho dinero. Pero, en otros casos, los estudios adicionales son caros. Además, puede que haya gastos extras. Por ejemplo, tal vez tengas que contratar un tutor o clases privadas para conseguir que te acepten en el lugar al que quieres ir. Hay personas que se endeudan durante años para pagar su educación. Adilson, de Mozambique, lamenta la decisión que tomó. Dice: “Mi familia tuvo que hacer sacrificios respecto a la comida y otras necesidades básicas para pagar mis cuatro años de estudios”. Así que es bueno que te preguntes: “¿Cuánto cuesta lo que quiero estudiar? ¿Podremos pagarlo mi familia o yo? ¿Hay una opción más barata?” (lee Lucas 14:28). Y también: “Si pido un préstamo, ¿cuánto tardaré en saldarlo? Cuando termine de estudiar, ¿conseguiré un trabajo que me permita mantenerme y también pagar mi deuda?” (Prov. 22:7).
15. ¿Por qué es bueno tomar en cuenta el mercado laboral antes de decidir qué estudiar?
15 El mercado laboral. Piensa en qué tipos de trabajo tienen demanda donde vives o donde quieres vivir. ¿Lo que te gustaría estudiar te ayudará de verdad a encontrar trabajo? Hay estudios en los que casi no se enseñan habilidades prácticas, sino que son muy teóricos o se centran en temas intelectuales, académicos o filosóficos (Col. 2:8). Una hermana de la India cuenta: “Lo que estudié no me enseñó las destrezas laborales que exigen las empresas, así que no fui capaz de encontrar empleo en mi campo”. Otros estudios sí enseñan habilidades prácticas, pero casi no tienen ofertas de trabajo. Eso le pasó a un hermano llamado Sublime, de la República Centroafricana, que hizo un curso para reparar equipos de aire acondicionado. Él admite: “Donde yo vivo, la mayoría de las personas reparan las cosas por sí mismas, así que me cuesta encontrar trabajo”.
16. ¿Por qué conviene que pienses en el tipo de trabajo que podrás encontrar con lo que quieres estudiar?
16 Piensa también en el tipo de trabajo que podrás encontrar con esos estudios. ¿Es algo que te gustaría hacer? (Ecl. 3:12, 13). ¿Cómo será el ambiente de trabajo? ¿Se trata de un empleo peligroso, muy estresante o en un sector donde hay mucha competitividad? ¿Cuál es el salario típico? ¿Será suficiente para mantenerte? ¿Necesitarás formación continua para conservar tu trabajo? Y, lo más importante, ¿podrás seguir poniendo el Reino en primer lugar en tu vida? (Ecl. 12:13). Claro está, si los empleos escasean, no podemos ponernos demasiado quisquillosos. Pero lo que hoy decidas estudiar influirá en los trabajos que mañana podrás encontrar. Tabitha, de la India, hizo un curso de costura de seis meses. Comenta: “Pensé en hacerme modista porque me permitiría ser precursora, ya que es un trabajo que siempre tiene demanda, el horario es flexible y no requiere invertir mucho dinero”. Y así fue: lo que aprendió le permitió ganarse la vida y ser precursora.
17. a) ¿Dónde puedes encontrar la información que necesitas para decidir bien? b) ¿Qué principios bíblicos te ayudarán a tomar una decisión? (Mira el recuadro “Principios bíblicos útiles”).
17 En este artículo hemos visto varios factores que conviene tener en cuenta. Ahora bien, ¿dónde puedes encontrar la información que necesitas para tomar una buena decisión? Si estás interesado en ciertos estudios, visita el centro educativo o su sitio web para descubrir más detalles. Por otro lado, consulta cuántas ofertas de empleo hay en ese campo. También puedes hablar con personas que hayan estudiado algo parecido o que trabajen en ello (Prov. 13:10). Pregúntales cuáles son las ventajas y desventajas de esos estudios o ese trabajo. Además, habla del tema con hermanos que sirvan felices a Jehová (Prov. 15:22). ¿Qué sugerencias te dan sobre la educación y el empleo? A lo mejor te dan una opción que no se te había ocurrido.
18. ¿Qué debemos recordar?
18 Como hemos visto, los estudios adicionales tienen sus pros y sus contras. Así que analiza tus opciones y ora sobre el tema. Recuerda que, aunque seguir estudiando tal vez te ayude a alcanzar cierta estabilidad económica, la única forma de ser realmente feliz es tener una buena amistad con Jehová (Sal. 16:9, 11). Él siempre cuida a todos sus siervos, sin importar qué nivel académico tengan (Heb. 13:5). Ahora bien, ¿y si ya has decidido que vas a seguir estudiando? ¿Qué te ayudará a proteger tu amistad con Jehová mientras lo haces? Lo veremos en el próximo artículo.
CANCIÓN 45 “La meditación de mi corazón”
a IDEA IMPORTANTE: En este artículo y en el siguiente, utilizaremos la expresión estudios adicionales para referirnos a cualquier tipo de educación o formación académica aparte de la educación básica proporcionada por el Gobierno. Esto incluye estudios tanto en universidades como en institutos técnicos y tecnológicos, y escuelas de oficios, vocacionales y profesionales, así como cursos largos o cortos, especializaciones y programas de capacitación continua, por poner algunos ejemplos.
b En el pasado, nuestras publicaciones han desaconsejado ciertos tipos de estudios adicionales. Por ejemplo, el artículo “Padres, ¿qué futuro desean para sus hijos?”, de La Atalaya del 1 de octubre de 2005, hablaba de los peligros de la educación superior. Aunque estos peligros siguen existiendo, cursar o no estudios adicionales es una decisión personal. Antes de tomarla, cada cristiano —y, en el caso de los hijos menores, cada cabeza de familia— debe orar y analizar los principios bíblicos y todos los factores relacionados con los estudios que esté pensando realizar. Ningún cristiano —ni siquiera los ancianos— debe juzgar la decisión personal que tome un hermano (Sant. 4:12).