2 TIMOTEO
Notas de estudio. Capítulo 3
en los últimos días. En este versículo, Pablo dice que “en los últimos días vendrán tiempos críticos”. Al usar el verbo en futuro (ver también 2Ti 3:2, 13), se estaba refiriendo a un tiempo que aún no había llegado. Estaba hablando de “los últimos días” del sistema que existiría durante la presencia invisible de Jesús (ver glosario, últimos días). Como se había profetizado en 2Te 2:3-12, antes de esos “últimos días” tendría que venir la apostasía y revelarse “el hombre que desafía la ley” (ver las notas de estudio de 2Te 2:3; 1Ti 4:1). A continuación, Pablo menciona las características condenadas por Dios que predominarían en la sociedad de ese tiempo (2Ti 3:1-5; ver la nota de estudio de 2Ti 3:5). La gran apostasía contribuiría a que esas características indeseables estuvieran muy difundidas.
tiempos críticos y difíciles de soportar. Con esta expresión se traducen dos términos griegos que Pablo emplea para describir un tiempo de crisis al que llama “los últimos días”. El primer término que usa es kairós. Suele referirse a un periodo de tiempo definido o específico y también puede traducirse como “tiempo fijado” o “tiempo señalado” (ver la nota de estudio de Hch 1:7). Pablo lo usa combinado con el término khalepós, que aquí se traduce como “difíciles de soportar”. Los diccionarios lo definen como ‘duro’, ‘peligroso’ o ‘penoso’. Y en Mt 8:28 se traduce como “violentos” refiriéndose a dos hombres endemoniados muy agresivos. Así que Pablo está avisando que, debido a las malas características de la gente (2Ti 3:2-5, 13), “los últimos días” serían, como dicen varias obras de consulta, “tiempos llenos de tensión”, “difíciles de llevar”, “problemáticos” y “trabajosos”.
Porque la gente. El sustantivo griego que se emplea aquí también podría traducirse como “hombres”. Pero suele referirse a los seres humanos en general, tanto varones como mujeres. A continuación, Pablo menciona unos 20 rasgos negativos que tendrían las personas “en los últimos días”, un periodo para el que todavía faltaban siglos (2Ti 3:1 y la nota de estudio). Ahora bien, él no da a entender que la gente de su tiempo no tuviera ninguno de esos rasgos. De hecho, le pide a Timoteo que se aleje de las personas que sean así. Por lo tanto, es obvio que esas características también eran un peligro entonces (ver la nota de estudio de 2Ti 3:5; comparar con Mr 7:21, 22). Sin embargo, en este versículo Pablo predice que habría una época en la que estos rasgos predominarían entre la humanidad en general.
serán amantes del dinero. Ver la nota de estudio de 1Ti 6:10.
fanfarrones, arrogantes. Los “fanfarrones” presumen, a menudo de forma exagerada, de sus habilidades, cualidades y riquezas. Y los “arrogantes” se creen mejores que los demás. Aunque estas dos clases de personas son parecidas, los fanfarrones demuestran su actitud orgullosa sobre todo al hablar, mientras que los arrogantes la demuestran principalmente en su forma de pensar y en sus sentimientos.
blasfemos. O “los que hablan injuriosamente”, “los que hablan de manera ofensiva”. Pablo usa aquí un término griego (blásfēmos) que se aplica a la persona que habla empleando blasfemias, calumnias, difamaciones o insultos. En “los últimos días”, muchísima gente utilizaría ese tipo de lenguaje tanto contra Dios como contra los seres humanos (2Ti 3:1).
desobedientes a los padres. La Ley mosaica ya les ordenaba a los hijos que honraran a sus padres (Éx 20:12; Mt 15:4). Y, siglos después, en la congregación cristiana, también se les enseñaba que debían obedecerlos y honrarlos (Ef 6:1, 2). Hasta pueblos de la antigüedad que no adoraban a Jehová, como los griegos y los romanos, reconocían por lo general que estaba mal y era antinatural rebelarse contra los padres (Ro 2:14, 15). En Grecia, golpear a los padres se castigaba por ley con la pérdida de los derechos civiles. Y en Roma se consideraba un delito tan grave como el asesinato. Pero, en este versículo, Pablo predice que llegaría un tiempo en el que la desobediencia a los padres estaría muy generalizada. Sería, como dice una obra especializada, “la señal de una civilización supremamente decadente” (William Barclay: Comentario al Nuevo Testamento [trad. Alberto Araujo], 1999, p. 847).
desagradecidos. Algunas personas creen que se merecen todo lo que han recibido, sea que lo hayan recibido de sus padres, de otros seres humanos o incluso de Dios (Lu 6:35). Básicamente, es una actitud propia de alguien egoísta.
desleales. O “que no demuestran amor leal” (ver también 1Ti 1:9, nota). La palabra griega que se usa aquí puede transmitir la idea de ser desleal a los seres humanos o a Dios. Tiene un sentido amplio y puede incluir las ideas de ‘irreverente’ y ‘no santo’. Así que puede aplicarse a quien no siente ningún respeto por lo que es santo o, como indica cierto diccionario, “no considera nada como sagrado”. La persona desleal nunca se preocupa por ser fiel a otros, ni siquiera a Dios, ni por cumplir sus deberes hacia ellos.
no tendrán cariño natural. Ver la nota de estudio de Ro 1:31.
no estarán dispuestos a llegar a ningún acuerdo. Aquí Pablo predice una época en la que las personas en general no estarían dispuestas a negociar soluciones razonables a los problemas ni a resolver los conflictos. En el griego original se emplea una sola palabra que se podría traducir más literalmente como “sin tratado”. Este término se solía utilizar cuando no se lograban resolver los conflictos o problemas entre naciones, o incluso entre individuos. Otras Biblias lo traducen como “irreconciliables”, “implacables” o “poco dispuestos a cooperar”. Como explica una obra especializada, “la palabra describe tal dureza de mente que separa a una persona de sus semejantes con una amargura inflexible” (William Barclay: Comentario al Nuevo Testamento [trad. Alberto Araujo], 1999, p. 847).
calumniadores. Aquí se emplea una forma del término griego diábolos. En la Biblia, este término se traduce en la mayoría de los casos como “Diablo”. Es uno de los títulos que se aplican a Satanás, el malvado calumniador de Dios (ver la nota de estudio de Mt 4:1 y el glosario, Diablo). Sin embargo, en unos pocos casos, se emplea con su significado básico y se traduce como “calumniador” (1Ti 3:11; Tit 2:3). En este pasaje que describe “los últimos días” (2Ti 3:1), Pablo lo usa para referirse a personas que quieren dañar la reputación de otros, tanto de seres humanos como de Dios, haciendo acusaciones falsas o manipulando los hechos. Ver la nota de estudio de Jn 6:70, donde el término se aplica a Judas Iscariote.
no tendrán autocontrol. O “no tendrán autodominio”. La gente que no es capaz de controlarse cede fácilmente a sus inclinaciones inmorales, a los arrebatos de ira y a otras tendencias egoístas. Una de las razones por las que las personas de los últimos días no tendrían autocontrol es que se amarían solo a sí mismas y amarían “los placeres en vez de a Dios” (2Ti 3:2, 4). Como les faltaría el amor a Dios, les faltaría el motivo principal para dominarse y no caer en la tentación de hacer algo que le desagrade. Y también les faltaría el espíritu santo, que ayuda a los cristianos a cultivar y fortalecer el autocontrol. El término griego que aquí se traduce como “no tendrán autocontrol” está relacionado con el sustantivo que se traduce como “deseos descontrolados” en Mt 23:25. Para saber más sobre el término “autocontrol”, ver la nota de estudio de Gál 5:23.
serán feroces. Aquí Pablo emplea una palabra griega que significa literalmente ‘no domesticado’, ‘salvaje’. En sus tiempos solía aplicarse tanto a animales como a personas. Este término también puede traducirse como “brutal”, “cruel” o “agresivo”, y transmite la idea de ‘que no tiene la compasión ni los sentimientos propios del ser humano’ (comparar con Mt 24:12).
no amarán lo que es bueno. Con esta frase se traduce un término griego que aparece únicamente en este versículo de las Escrituras Griegas Cristianas. Tiene un significado amplio. Puede incluir la idea tanto de odiar la bondad como de odiar a las personas buenas. También puede aplicarse a personas que no tienen ningún interés en contribuir de algún modo al bien común. Los que no aman lo que es bueno no pueden amar a Jehová, ya que él es el ejemplo perfecto de lo que es bueno. Ver la nota de estudio de Mr 10:18.
serán traicioneros. Aquí se usa la misma palabra griega que se traduce como “traidor” en Lu 6:16. En ese versículo se aplica a Judas Iscariote. Ver también Hch 7:52.
testarudos. Pablo usa aquí un adjetivo griego que literalmente significa ‘que cae hacia adelante’. Se aplica a las personas que, sin hacer caso a los consejos, se empeñan con terquedad en hacer algo que saben que probablemente tendrá malas consecuencias. Este mismo adjetivo puede traducirse también como “precipitado” o “impulsivo”. Según una obra de consulta, las personas que tienen esta actitud “echan por la borda la cautela, sin preocuparse por los desastres o penalidades que causen a otros ciudadanos”. Y otra obra explica que “no se detienen ante nada con tal de lograr sus fines” (George W. Knight: NCITG: Las Epístolas Pastorales [trad. Reynaldo Gastón Medina], 2016, p. 432). En las Escrituras Griegas Cristianas, este término solo aparece una vez más en Hch 19:36, donde el registrador de la ciudad de Éfeso le advierte a una multitud de personas enfurecidas que “no hagan nada precipitado”.
estarán llenos de orgullo.Aquí se emplea un verbo griego (tyfóomai) relacionado con la palabra para “humo”. A veces se refería a estar envuelto en humo o incluso cegado por él. Este verbo aparece tres veces en las Escrituras Griegas Cristianas. Siempre se utiliza en sentido figurado y al parecer da la idea de estar cegado por el orgullo (1Ti 3:6; 6:4; 2Ti 3:4). Algunas Biblias lo traducen aquí como “ser vanidosos” o “llenarse de soberbia”. Una obra de consulta explica que el término describe a quienes están “llenos de sí mismos” (Adam Clarke: Comentario de la Santa Biblia [trad. Lucía C. G. de Costa y Adam Sosa], tomo III, 1992, p. 564). Y el escritor judío Josefo usó este mismo verbo al hablar de algunos autores griegos que despreciaban a los judíos y los calumniaban.
amarán los placeres en vez de a Dios. Pablo no dice aquí que la gente amaría los placeres más que a Dios, sino que amaría los placeres en lugar de amar a Dios. La Biblia no enseña que todos los placeres sean malos. Pero sí advierte contra el peligro de centrarse en la búsqueda de los placeres en vez de cultivar la amistad con Dios. Comparar con Lu 12:19-21; 1Jn 2:15.
aparentarán tener devoción a Dios. Pablo dice que, “en los últimos días”, muchas personas tendrían tan solo una fachada, o apariencia externa, de devoción a Dios, o devoción piadosa (2Ti 3:1). Algunas Biblias traducen esta frase así: “Mantendrán la forma exterior de la religión” o “Parecerán ser muy religiosos”. Aunque muchos afirman adorar a Dios, contradicen esa afirmación con su mala conducta, con su egoísmo o con su excesivo amor al dinero o los placeres (2Ti 3:2-4).
estarán negando el poder de esa devoción. La verdadera devoción a Dios tiene el poder de cambiar la personalidad de la gente (Ef 4:22-24; Col 3:10). Pero los que solo tienen una apariencia de religiosidad en realidad niegan o ignoran el poder de la verdadera devoción a Dios. No permiten que esta influya en su vida (comparar con Jud 4). No tienen una fe cristiana respaldada por obras. Su fe no es auténtica (Snt 2:18-26).
Aléjate de ellos. Pablo acababa de predecir lo terrible que sería la situación “en los últimos días”. Pero sabía que ya en su época había personas que, a cierto grado, reflejaban las mismas características que había mencionado (ver las notas de estudio de 2Ti 3:1, 2). Por eso dio esta advertencia utilizando un verbo muy fuerte que transmite la idea de apartarse con horror. De este modo, destacó la importancia de que los cristianos eviten relacionarse innecesariamente con quienes tienen esas características. Claro, deben tratarlos con la misma bondad y amabilidad que a todo el mundo, pero no los van a elegir como amigos íntimos. Ver la nota de estudio de 2Ti 2:24.
hombres que con malicia se meten en los hogares. Estos hombres corruptos eran parte del grupo de los que aparentaban tener devoción a Dios pero estaban negando el poder de esa devoción (2Ti 3:5). El verbo griego que aquí se traduce como “meterse con malicia en” da la idea de introducirse en un lugar con medios astutos o con excusas. También puede traducirse como “infiltrarse” o “entrar a escondidas”. Es posible que estos hombres maliciosos trataran de arrastrar a “mujeres débiles” a una conducta inmoral.
mujeres débiles que están cargadas de pecados. Aquí Pablo se refiere a ciertas mujeres dentro de la congregación que estaban débiles espiritualmente. No odiaban lo que era malo y, como consecuencia, se dejaban “arrastrar por diversos deseos”. Con estas palabras, Pablo tal vez quiera decir que los deseos pecaminosos ejercían una fuerte influencia sobre ellas. Además, eran una presa fácil para hombres malvados, que podían manipularlas o moldear su manera de pensar. Quizás estos hombres les dieran a entender maliciosamente que podían confiar en que Dios tendría misericordia de ellas y disculparía su mala conducta (Jud 4).
siempre están aprendiendo. Las mujeres de las que habla Pablo estaban aprendiendo hasta cierto punto. Pero no se esforzaban por alcanzar “un conocimiento exacto de la verdad”. Tener “conocimiento exacto” es más que solo tener datos en la mente (ver la nota de estudio de Ef 4:13). Los cristianos que tienen conocimiento exacto aprenden también a pensar como Jehová y a comportarse de acuerdo con sus justos principios (Ef 3:17-19; Col 1:9, 10; 2:6, 7).
Janes y Jambres. Las Escrituras Hebreas no nombran a estos dos hombres de tiempos de Moisés. Pero Pablo, escribiendo por inspiración, sí da sus nombres (2Ti 3:16). Probablemente fueran personajes relevantes de la corte del faraón en el antiguo Egipto. Y quizás encabezaran a los sacerdotes-magos que se enfrentaron a Moisés (Éx 7:11, 22; 8:7, 18, 19; 9:11). Hay escritos tradicionales judíos, que en algunos casos datan al parecer del siglo primero antes de nuestra era, que los mencionan por nombre. Y algunos autores no judíos de los siglos primero y segundo de nuestra era también mencionan a uno de ellos o a los dos. Aquí Pablo habla de Janes y Jambres para garantizarle a Timoteo que los falsos maestros de Éfeso terminarán fracasando como ellos.
no llegarán muy lejos. Pablo ya les había advertido a los superintendentes de Éfeso que aparecerían falsos maestros (Hch 20:29, 30). Tal vez diera la impresión de que esos hombres estaban logrando hasta cierto grado corromper y dividir la congregación, y esto seguramente inquietaba a los cristianos fieles. Pero Pablo le asegura a Timoteo que los falsos maestros “no llegarán muy lejos”. Para tranquilizarlo, los compara a Janes y Jambres, quienes se opusieron a Moisés y quizás encabezaran a los sacerdotes-magos de Egipto (ver la nota de estudio de 2Ti 3:8). El relato de Éxodo muestra que estos sacerdotes lograron reproducir algunos de los milagros que había hecho Moisés. Pero no llegaron mucho más lejos. A partir de la tercera plaga, ya no consiguieron reproducir las obras poderosas de Jehová y ni siquiera pudieron protegerse de ellas (Éx 8:16-19; 9:10, 11).
todos se darán cuenta de la tontedad de ellos. Pablo le asegura a Timoteo que la congregación verá claramente la tontedad, o insensatez, de los falsos maestros. Pasará con ellos lo mismo que con Janes y Jambres. En el caso de estos “dos hombres” que Pablo acaba de mencionar, fue obvio para todos que habían sido unos tontos al oponerse a Jehová.
Pero tú has seguido con cuidado. Aquí Pablo destaca las diferencias que había entre los falsos maestros y Timoteo. Durante unos 14 años, Timoteo había aprendido mucho de Pablo y lo había imitado en diversos campos: en su forma de enseñar, en su manera de vivir (o comportarse), en su persistencia para cumplir su propósito en la vida, en su fe profunda e inquebrantable, en su enorme paciencia, en su tierno amor y en su aguante o perseverancia. Pablo está escribiendo por inspiración. Así que, cuando da a entender que su ejemplo es digno de imitar, no está presumiendo. Más bien, se limita a confirmar un hecho: como él imitaba a Cristo, era un ejemplo digno de imitar. Comparar con 1Co 11:1; Flp 3:17; Heb 13:7.
en Antioquía, Iconio y Listra. Durante su primer viaje misionero, Pablo y Bernabé visitaron estas tres ciudades. En Antioquía de Pisidia los expulsaron de la ciudad. En Iconio los amenazaron con apedrearlos. Y en Listra apedrearon a Pablo y lo dieron por muerto (Hch 13:14, 50; 14:1-5, 8, 19). Acudió a ayudarlo un grupo de discípulos, entre quienes probablemente estaba Timoteo, que al parecer era de Listra (Hch 14:20; 16:1). Como Timoteo había “seguido con cuidado” el fiel ejemplo de aguante de Pablo, conocía sin duda “la persecución y los sufrimientos” que había soportado en estas tres ciudades (2Ti 3:10). Pablo se refirió a estos sucesos del pasado para animar a Timoteo a aguantar cualquier persecución a la que tuviera que enfrentarse (2Ti 3:12).
el Señor me rescató en todos los casos. Pablo reconoció a menudo que en diversas ocasiones necesitó que lo rescataran. Algunas veces atribuyó esas liberaciones a Jehová (2Co 1:8-10) y otras a Jesucristo (1Te 1:10). Así que, en este contexto, “el Señor” puede referirse tanto a Jehová como a Jesús. Algunos especialistas opinan que las palabras de Pablo son una alusión a Sl 34:19.
los que desean vivir con devoción a Dios. El verbo griego que aquí se traduce como “desear” puede referirse a algo más que a tener un deseo pasajero. En este caso se refiere a tener una firme determinación. Además, la forma verbal empleada da la idea de que la acción se mantiene constante a lo largo del tiempo. Estar decididos a vivir con verdadera “devoción a Dios” tiene sus consecuencias. Una obra de consulta explica: “Ser distintos del mundo, regirse por normas y aspiraciones diferentes, siempre es peligroso” (William Barclay: Palabras griegas del Nuevo Testamento [trad. Javier José Marín], 1977, p. 87; ver también la nota de estudio de 1Ti 4:7). Pablo muestra en este versículo que las personas que demuestran devoción a Dios sufren inevitablemente la enemistad de sus perseguidores (Gé 3:15; Ap 12:9, 17). Cristo también tuvo que enfrentarse a peligros y persecuciones. Lo mismo les pasó a Pablo y Timoteo. Y lo mismo les sucederá a todos los cristianos verdaderos (Jn 15:20; Hch 17:3; Flp 3:10; 2Ti 2:3).
los malvados y los impostores. Entre los “malvados” tal vez estén las personas que abiertamente muestran características como las que se mencionan en 2Ti 3:2-5. En cambio, los “impostores” son más probablemente los que ocultan su maldad dando una apariencia de justicia. El término griego que se traduce como “impostores” solo aparece en este versículo de las Escrituras Griegas Cristianas. Solía referirse a hechiceros o magos. Como estos hombres eran considerados farsantes, el término llegó a usarse para nombrar a estafadores e impostores, como sucede en este versículo. Algunos impostores habrían sido “engañados” ellos mismos. Tal vez hasta se creyeran sus propias mentiras.
mantente en lo que aprendiste. Timoteo debía seguir fiel a la verdad, no como los “malvados” que Pablo acababa de mencionar (2Ti 3:13). Él había sido “persuadido a creer”. El verbo griego traducido aquí como “ser persuadido a creer” tiene el sentido de estar totalmente convencido. Timoteo había reflexionado sobre las cosas que le habían enseñado su madre, su abuela, Pablo y otros hermanos. Estaba convencido de que lo que había aprendido se basaba en la Biblia y era exacto y digno de confianza. Así que tenía razones más que suficientes para mantenerse en lo que había aceptado como la verdad (Ro 12:1, 2).
pues sabes de quiénes lo aprendiste. A Timoteo le habían enseñado lo que decían las Escrituras Hebreas su madre Eunice y su abuela Loida (ver las notas de estudio de 2Ti 1:5). Pero, cuando se hizo cristiano, también aprendió muchas cosas de Pablo y otros hermanos (Hch 16:1, 2; 1Co 4:17; 2Ti 2:2). Ver la nota de estudio de 2Ti 1:13.
desde que naciste conoces los santos escritos. Timoteo era muy pequeño cuando su madre Eunice, y probablemente también su abuela Loida, le enseñaron “los santos escritos” de los judíos, es decir, las Escrituras Hebreas inspiradas (2Ti 1:5; 3:14; ver la nota de estudio de Ro 1:2). La expresión griega que aquí se traduce como “desde que naciste” también podría traducirse como “desde la niñez” o “desde la infancia”. Esta expresión incluye el término bréfos, que puede referirse a niños muy pequeños, a recién nacidos o incluso a niños aún no nacidos (Lu 1:41; 2:12; Hch 7:19; 1Pe 2:2; ver la nota de estudio de Lu 18:15). Al conocer desde niño las enseñanzas de las Escrituras Hebreas, Timoteo tuvo una buena base sobre la que edificar su fe. Más tarde, ya en su juventud, aprendió junto a su madre y su abuela acerca de “la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús”. Tanto él como ellas se convirtieron al cristianismo. Y, al ir haciéndose mayor, Timoteo continuó progresando de una forma extraordinaria. Ver la nota de estudio de Hch 16:1. Ver también Flp 2:19-22.
Toda la Escritura. Esta expresión tiene un sentido amplio. Está claro que incluye las Escrituras Hebreas completas (Lu 24:44 y la nota de estudio). Timoteo conocía muy bien esos “santos escritos” (2Ti 3:15 y la nota de estudio). Pero parece, además, que los cristianos del siglo primero consideraban que los libros de las Escrituras Griegas Cristianas que se habían escrito hasta ese momento también formaban parte de las Escrituras inspiradas. Por ejemplo, cuando Pedro escribió su segunda carta, alrededor del año 64 de nuestra era (probablemente no mucho antes de que Pablo le escribiera esta carta a Timoteo), indicó que algunas de las cartas de Pablo eran parte de “las Escrituras” (2Pe 3:16; ver también las notas de estudio de 1Co 12:10; 1Ti 5:18). Al decir que “toda la Escritura está inspirada por Dios”, Pablo les está recordando a Timoteo y a todos los cristianos que deben confiar en la sabiduría de la Palabra de Dios y tenerla siempre en cuenta en todo lo que hagan.
inspirada por Dios. Esta expresión es la traducción del término compuesto griego theópneustos. Está formado por las palabras theós (‘dios’) y pnéō (‘respirar’, ‘soplar’). Por eso, significa literalmente ‘respirado por Dios’ o ‘soplado por Dios’. El verbo griego pnéō está relacionado con la palabra pnéuma, que suele traducirse como “espíritu” (ver glosario, espíritu). Dios hizo que su espíritu, o fuerza activa, actuara en los hombres fieles que usó para escribir su Palabra. Según Mt 22:43, 44, Jesús confirmó esta función del espíritu santo cuando citó de los Salmos y dijo que David había escrito esas palabras “guiado por el espíritu [lit. “en espíritu”]” (Sl 110:1). Y el pasaje paralelo de Mr 12:36 dice “guiado por el espíritu santo”. Pedro también indicó que algunos hombres “hablaron de parte de Dios impulsados por espíritu santo” (2Pe 1:21). Y, en las Escrituras Hebreas, el rey David dio la misma idea cuando dijo: “El espíritu de Jehová habló por medio de mí” (2Sa 23:2). Es interesante que en el siglo diecinueve una traducción al hebreo (señalada con la referencia J17 en el apén. C4) tradujo la primera parte de 2Ti 3:16 así: “Toda la Escritura se ha escrito por medio del espíritu de Dios”. Ver glosario, canon bíblico.
útil. Pablo explica que la Palabra inspirada de Dios es útil (o “beneficiosa”, “provechosa”) en diversos campos. Como anciano, Timoteo tenía la responsabilidad de usar hábilmente la Palabra de Dios para ayudar a los demás, tanto dentro como fuera de la congregación (2Ti 2:15). Por otro lado, todos los cristianos tenían que utilizarla para corregir su actitud y su conducta, y así vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
para enseñar. Es decir, para instruir a otros explicándoles las creencias verdaderas y la forma correcta de comportarse (Tit 1:9).
para censurar. O “para reprender”. Los superintendentes cristianos tienen la responsabilidad de censurar “a los que practican el pecado” (1Ti 5:20 y la nota de estudio; Tit 1:13). Utilizan con paciencia las Escrituras para tratar de convencerlos de que se han apartado de los principios bíblicos y para corregirlos en lo que sea necesario (Gál 6:1; 2Ti 4:2). Además, cada cristiano puede usar las Escrituras para corregirse a sí mismo.
para rectificar las cosas. O “para corregir”. El término griego implica hacer que algo vuelva a su estado correcto o mejorar lo que está defectuoso.
para educar de acuerdo con lo que está bien. O “para disciplinar de acuerdo con la justicia”. La Palabra de Dios proporciona una formación o disciplina que está de acuerdo con las normas de Dios sobre lo que está bien y lo que está mal (Heb 12:11). Ver glosario, justicia.
el hombre de Dios. La palabra griega que aquí se traduce como “hombre” (ánthrōpos) puede incluir tanto a hombres como a mujeres. Aunque Pablo le está escribiendo a Timoteo, que era un superintendente, es posible que estuviera pensando en cualquier cristiano, fuera hombre o mujer, que estuviera sirviendo con toda el alma a Jehová. Por este motivo, algunas traducciones emplean frases como “la persona que pertenece a Dios” o “el siervo de Dios”. Como indica el versículo anterior, “el hombre de Dios” necesita estudiar constantemente las Escrituras y vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Ver la nota de estudio de 1Ti 6:11.
completamente preparado. Esta frase es la traducción de una forma verbal griega que literalmente significa ‘habiendo sido equipado completamente’. En la antigüedad se usaba, por ejemplo, para indicar que un barco estaba bien equipado, provisto de todo lo necesario para un viaje. Del mismo modo, Jehová utiliza su Palabra para proporcionarles a los cristianos el conocimiento y la sabiduría necesarios para hacer todo lo que está bien. Así, están completamente preparados para realizar su obra.