2 TIMOTEO
Notas de estudio. Capítulo 1
Segunda a Timoteo. Al parecer, el título de este libro, como en otros casos, no formaba parte del texto original. Al consultar manuscritos antiguos, se ve que los títulos se añadieron más tarde, sin duda para que se pudieran identificar los libros claramente. Por ejemplo, en el conocido Códice sinaítico, del siglo cuarto de nuestra era, aparece el título “A Timoteo” al final de la carta. Otros manuscritos antiguos usan el título “Segunda a Timoteo”.
apóstol. Ver la nota de estudio de Ro 1:1.
un hijo amado. Pablo y Timoteo habían llegado a tener una relación especialmente cálida y estrecha. De hecho, Pablo se había convertido en un padre espiritual para el joven (1Co 4:17; Flp 2:22). En su primera carta a Timoteo, lo llama “un verdadero hijo” e “hijo mío” (1Ti 1:2, 18). Cuando le escribe la segunda carta, llevan al menos 14 años sirviendo juntos. Pero ahora Pablo siente que se acerca su muerte y tal vez piensa que esta es la última vez que le escribe a Timoteo (2Ti 4:6-8). Por eso, confirmándole su cariño, lo llama “un hijo amado”. Ver las notas de estudio de 1Ti 1:2, 18.
Que tengas bondad inmerecida, misericordia y paz. Ver la nota de estudio de Ro 1:7.
Le estoy agradecido a Dios. Pablo comienza muchas de sus cartas con expresiones de gratitud (Ro 1:8; 1Co 1:4; Ef 1:15, 16; Flp 1:3-5; Col 1:3, 4; 1Te 1:2, 3; 2Te 1:3; Flm 4). Ahora, preso en Roma, Pablo se da cuenta de que pronto va a morir (2Ti 4:6-8). Ha soportado mucha oposición y algunos de sus amigos lo han abandonado (2Ti 4:10-12, 14-17). Aun así, no comienza esta carta con tristeza, sino con gratitud. Más adelante en este versículo, revela una razón para dar gracias: su amigo Timoteo, por quien ora “día y noche”. Pablo está particularmente agradecido por la sobresaliente fe “sin hipocresía” de este joven (2Ti 1:5).
Dios —a quien doy servicio sagrado [...]—. O “Dios —a quien sirvo [...]—”, “Dios —a quien adoro [...]—”. Pablo reconoce aquí que tiene el privilegio de adorar a Dios, al igual que hicieron sus “antepasados” judíos fieles, refiriéndose a hombres que ocuparon un lugar destacado en las Escrituras Hebreas. La expresión “dar servicio sagrado” puede tener el sentido de servir o adorar a Dios tanto en el sistema judío como en la congregación cristiana. Por ejemplo, el verbo griego que Pablo utiliza aquí es el mismo que usa la Septuaginta en Dt 6:13, donde Moisés le da al pueblo el mandato de servir a Jehová. Y es el mismo que se usa en Mt 4:10, cuando Jesús cita de Dt 6:13 para responderle al Diablo: “Adora a Jehová tu Dios y sírvele [o “dale servicio sagrado”] solo a él” (ver la nota de estudio de Mt 4:10; ver también Éx 3:12; Dt 10:12, 20; Jos 22:5; LXX). En su carta a los romanos, Pablo muestra que una característica importante del servicio sagrado es predicar las buenas noticias acerca del Hijo de Dios. Ver la nota de estudio de Ro 1:9.
con una conciencia limpia. Pablo se encuentra preso, encadenado como un delincuente (2Ti 1:16), pero expresa su confianza en que ha servido a Jehová fielmente y con motivos puros, sin ningún egoísmo (ver la nota de estudio de 2Ti 1:12). Anteriormente les escribió a sus hermanos de Corinto: “Nosotros no hemos tratado injustamente a nadie, no hemos corrompido a nadie ni nos hemos aprovechado de nadie” (2Co 7:2). Ver las notas de estudio de Ro 2:15; 1Ti 1:5.
Al recordar tus lágrimas. A Pablo no le da ninguna vergüenza hablar de las lágrimas de Timoteo ni de las suyas propias (2Co 2:4; Flp 3:18). Es posible que viera llorar a Timoteo durante el tiempo que estuvieron juntos ayudando a compañeros abrumados por los problemas o afectados por alguna tragedia. También puede que Timoteo llorara por los sufrimientos de Pablo (Ro 12:15; 2Ti 3:10, 11). Además, es posible que Pablo lo viera llorar la última vez que se despidieron (comparar con Hch 20:37, 38). Estas lágrimas demostraban que Timoteo era un hombre cariñoso, compasivo y empático.
fe sin hipocresía. Ver la nota de estudio de 1Ti 1:5.
tu abuela Loida. Loida era la abuela de Timoteo muy probablemente por parte de su madre Eunice. Al parecer, la familia vivía en la ciudad de Listra (Hch 16:1-3). Pablo usa aquí el término griego mámmē, la forma cariñosa con la que los niños se referían a su abuela. El uso de esta palabra en vez de tḗthē, que era un término más formal, quizás indicara que Timoteo tenía una relación muy estrecha y cariñosa con su abuela. Puede que Loida ayudara a Eunice a enseñarle las Escrituras Hebreas a Timoteo. Ver la nota de estudio de 2Ti 3:15.
tu madre Eunice. Es probable que Eunice y Loida se convirtieran al cristianismo cuando Pablo visitó Listra por primera vez, alrededor del año 47 o 48 de nuestra era (Hch 14:6). Aquí Pablo les atribuye a las dos una “fe sin hipocresía”. Sin duda, Eunice tuvo que demostrar esa clase de fe cuando Timoteo dejó su casa para acompañar a Pablo en sus viajes misioneros. Ella sabía que, cuando Pablo había visitado anteriormente su ciudad, había sido apedreado y dado por muerto (Hch 14:19). El ejemplo de Eunice y Loida, así como el empeño con el que le enseñaron a Timoteo, seguro que contribuyó a que él también tuviera una “fe sin hipocresía” y a que progresara espiritualmente de forma tan notable (Hch 16:2; Flp 2:19-22; 1Ti 4:14). El ejemplo que ellas le dieron es aún más destacable porque el padre de Timoteo era griego y, al parecer, no tenía las mismas creencias que su esposa. Ver las notas de estudio de Hch 16:1, 3.
que avives como un fuego. Pablo usa aquí esta imagen para animar a Timoteo a seguir utilizando su don con entusiasmo. La forma del verbo griego traducido como “avivar como un fuego” implica acción continua. Según un erudito, significa ‘mantener el fuego ardiendo con toda su fuerza’. En la antigüedad, era común que la gente tuviera a la mano brasas para poder encender un fuego con facilidad. Pablo no está dando a entender que el don espiritual que ha recibido Timoteo sea como un fuego apagado que tenga que prenderse de nuevo. Más bien, es como un fuego de brasas que solamente hay que avivar para que arda con más intensidad.
el don de Dios. Tal como hizo en su carta anterior, Pablo escribe sobre un don que Timoteo había recibido (ver la nota de estudio de 1Ti 4:14). Pero hay algunas diferencias entre los dos relatos. Aquí Pablo dice que fue él quien le impuso las manos a Timoteo. No menciona al grupo de ancianos ni hace referencia a una profecía, como hizo en la carta anterior. Por lo tanto, no se sabe si está aludiendo a la misma ocasión o a otra distinta. En cualquier caso, parece que el don del que habla en este versículo es un don del espíritu santo: algún tipo de habilidad especial que se le había impartido a Timoteo para ayudarlo a cumplir con su responsabilidad.
te impuse las manos. Ver la nota de estudio de Hch 6:6.
Dios no nos dio un espíritu de. En este contexto, la palabra griega para “espíritu” (pnéuma) puede referirse al espíritu santo de Dios o a la actitud mental dominante de una persona (ver glosario, espíritu). En realidad, puede que Pablo tuviera en mente estos dos sentidos. La idea general podría expresarse así: “El espíritu santo que Dios nos da no produce en nosotros un espíritu de cobardía, sino un espíritu de poder, amor y buen juicio”.
un espíritu de cobardía. El término griego que aquí se traduce como “cobardía” se refiere a un temor malsano, una debilidad moral. Este tipo de miedo puede hacer que el cristiano pierda por completo la valentía y que termine abandonando la adoración verdadera.
un espíritu de [...] poder. Con esta expresión, Pablo le asegura a Timoteo que los cristianos no dependen de su propia valentía para vencer sus miedos. Más bien, Dios les da el poder que necesitan para cumplir con su ministerio y para superar cualquier problema o desafío que los asuste (2Co 4:7-10; 12:9, 10; Flp 4:13).
un espíritu de [...] amor. Un fuerte amor a Jehová vence el temor (1Jn 4:18). El amor impulsa a los cristianos a poner las necesidades de los demás por encima de las suyas e incluso a arriesgar la vida por otros. Ver las notas de estudio de Jn 13:34; Ro 16:4.
un espíritu de [...] buen juicio. Pablo habla varias veces del buen juicio (Ro 12:3; 1Ti 2:9, 15; 3:2 y la nota de estudio). En este versículo indica que el buen juicio les permite a los cristianos mantener el equilibrio incluso ante peligros que podrían hacerles sentir pánico. Esta cualidad también los ayuda a recordar que no hay nada más importante que su relación con Jehová. Las tres cualidades que menciona Pablo aquí —el poder, el amor y el buen juicio— proceden de Dios, y no de la propia persona. Por lo tanto, con sus palabras le está asegurando a Timoteo que no tiene nada que temer: está bien preparado para utilizar su don y afrontar las dificultades que tenga que sufrir (2Ti 1:6, 8).
no te avergüences. El verbo griego que se traduce como “avergonzarse” puede dar la idea de dejarse llevar por el miedo a la humillación y no tener el valor de defender algo en lo que se cree. Tanto en la cultura griega como en la romana, la gente estaba muy pendiente de la vergüenza, el honor y la opinión de los demás. Pablo no había permitido que estos valores de la sociedad en la que vivía influyeran indebidamente en él. Se negó rotundamente a avergonzarse de servir a Jehová (ver 2Ti 1:12 y la nota de estudio). Aquí Pablo no da a entender que el joven Timoteo esté avergonzado en ese momento; más bien, lo está animando a que nunca se sienta avergonzado. Comparar con Mr 8:38.
del testimonio acerca de nuestro Señor. Este testimonio incluía hablar a otros acerca de la muerte de Jesús en un madero de tormento. Esa forma de ejecución era especialmente humillante y vergonzosa (ver la nota de estudio de 1Co 1:23). Pero Pablo no se avergonzaba de predicar el mensaje acerca del Cristo, que incluía su humillante muerte. Él mismo dijo: “No me avergüenzo de las buenas noticias” (Ro 1:16).
ni tampoco de mí, que soy prisionero por su causa. Parece que algunos consideraban vergonzoso que Pablo estuviera preso. Para muchos era un motivo de vergüenza ser atado, castigado o encarcelado por las autoridades. Sin embargo, Pablo no quería que Timoteo y otros cristianos se sintieran avergonzados. Más bien, quería animarlos con su aguante fiel ante las pruebas (Flp 1:14). De hecho, sabía que ellos también sufrirían pruebas parecidas (2Ti 3:12).
prisionero por su causa. Lit. “su prisionero”. Pablo se considera prisionero por causa del Señor Jesucristo. En otras palabras, está cautivo por ser seguidor de Cristo y proclamar las buenas noticias. El apóstol había utilizado expresiones parecidas en algunas de las cartas que escribió durante su primer cautiverio en Roma (Ef 3:1 y la nota de estudio; 4:1; Flm 1, 9). Esta segunda carta a Timoteo la escribió durante su último cautiverio en Roma, probablemente alrededor del año 65 de nuestra era (2Ti 4:6-8).
Esta se nos mostró con relación a Cristo Jesús. Pablo se refería aquí a una bondad inmerecida en concreto que Jehová les había mostrado a algunos seres humanos: la “llamada santa” para reinar en los cielos con Cristo. Con ese propósito en mente, Jehová había decidido de antemano que adoptaría como hijos a un grupo de discípulos de Jesús. Esa bondad inmerecida tenía como base el sacrificio redentor de Cristo Jesús (Ro 8:15-17; 2Ti 2:10). Ver la nota de estudio de Ef 1:5.
hace muchísimo tiempo. O “antes de tiempos de larguísima duración”. El propósito de Jehová de elegir a un grupo de discípulos de Jesús para que reinen con su Hijo en el Reino celestial está relacionado con la profecía de Gé 3:15 (Gál 3:16, 29). Jehová declaró ese propósito poco después de que Adán pecara, miles de años antes de que Pablo le escribiera a Timoteo. Por eso Pablo puede decir que se mostró bondad inmerecida “hace muchísimo tiempo”. Algunas Biblias emplean aquí la expresión “desde toda la eternidad”. De este modo, dan a entender que los sucesos que menciona Pablo estaban predeterminados desde la eternidad. Pero el término griego empleado en este versículo también puede traducirse como “muchísimo” o como “de larguísima duración”. Según un diccionario, es un adjetivo “relativo a un periodo de tiempo que se extiende muy lejos en el pasado” (comparar con Ro 16:25; comparar también con la nota de estudio de Ro 8:28). Dios predice con muchísima antelación cómo se desarrollarán los sucesos. Y el cumplimiento de sus propósitos está garantizado (Is 46:10; Ef 1:4).
la manifestación de nuestro Salvador, Cristo Jesús. Aquí Pablo está explicando que la “bondad inmerecida” de Dios, mencionada en el versículo 9, “se ha hecho claramente evidente mediante la manifestación de nuestro Salvador, Cristo Jesús”. En este contexto, Jehová realiza esta manifestación al enviar a su Hijo a la tierra para vivir como humano. Esta misma manifestación también se menciona en Jn 1:14, donde se indica que “la Palabra llegó a ser carne y vivió entre” los seres humanos. De manera parecida, 1Ti 3:16 (ver la nota de estudio) dice que Jesús “fue manifestado en carne”. En este caso, la expresión se refiere a su vida y ministerio en la tierra, al parecer, desde su bautismo en el río Jordán. Durante su ministerio, Jesús dejó claro a la gente lo que tenía que hacer para salvarse del pecado y conseguir la vida eterna (Mt 1:21; Lu 2:11; 3:6).
Cristo Jesús [...] ha arrojado luz sobre la vida y la incorrupción. Las Escrituras Hebreas hablan de la resurrección de los muertos y la esperanza de la vida eterna (Job 14:14, 15; Sl 37:29; Is 26:19; Da 12:2, 13). Sin embargo, estos libros inspirados dejan muchos puntos sin revelar ni aclarar. A Jesús se lo llama “la luz verdadera que alumbra” (Jn 1:9). Por eso es muy lógico que fuera él quien arrojara luz sobre esta esperanza. Él se llamó a sí mismo “la vida” y prometió que todo el que demostrara fe en sus palabras tendría “vida eterna” (Jn 5:24; 6:40; 14:6). Jesús también arrojó “luz sobre la vida” al explicar que daría su vida como rescate para abolir o destruir la muerte (Mt 20:28; Jn 3:16; 5:28, 29; 11:25, 26). Además, reveló que algunos seres humanos disfrutarían de vida en el cielo y serían reyes con él (Lu 12:32; Jn 14:2, 3). Y, cuando recibieran su recompensa celestial, serían resucitados “en incorrupción” (1Co 15:42 y la nota de estudio; 1Pe 1:3, 4).
fui nombrado predicador. Ver la nota de estudio de 1Ti 2:7.
apóstol. Ver la nota de estudio de 1Ti 2:7.
maestro. Ver la nota de estudio de 1Ti 2:7.
no me avergüenzo. Pablo reconoce que la persecución que estaba sufriendo se debía a que cumplía sus responsabilidades como predicador, apóstol y maestro (2Ti 1:11). Puede que el objetivo de sus perseguidores fuera avergonzarlo o atemorizarlo para que no continuara con su ministerio. Pero Pablo era como Jesús, que “aguantó un madero de tormento sin importarle la humillación”. Al apóstol no le daba vergüenza que lo persiguieran y lo encarcelaran por hacer la voluntad de Jehová (Heb 12:2). Y quería que Timoteo y otros cristianos tuvieran esa misma actitud. Ver la nota de estudio de 2Ti 1:8. Ver también la nota de estudio de Mt 16:24.
Porque conozco a aquel en el que creo. Aquí Pablo menciona la razón principal por la que no se sentía avergonzado: había llegado a conocer a Jehová Dios y había desarrollado una estrecha relación con él (ver la nota de estudio de Gál 4:9). Pablo consideraba un honor cualquier tarea que le asignara su cariñoso Padre.
lo que he dejado bajo su cuidado. Lit. “mi depósito”. Probablemente Pablo quería decir que había dejado su vida al cuidado de Dios. Aunque estaba a punto de morir, estaba seguro de que Jehová seguiría recordando su vida de fiel servicio y lo resucitaría cuando llegara el “día” (Ro 8:38, 39). Aquí se emplea un término legal griego que se refiere a un depósito, es decir, a algo que se le encomienda a alguien para que lo cuide. En Hch 14:23 y 20:32 se usa un verbo relacionado al hablar de personas que se habían dejado al cuidado de Jehová. Algunas Biblias traducen 2Ti 1:12 como si este depósito fuera algo que Pablo tuviera que cuidar (comparar con 1Ti 6:20 y 2Ti 1:14, donde Pablo le dice a Timoteo que proteja o cuide lo que se le había confiado). Sin embargo, el contexto indica aquí que lo que se había dejado en depósito era algo que Dios estaba cuidando.
modelo. El término griego empleado aquí también podría traducirse como “boceto”. Puede referirse a un esquema o a un boceto que hace un artista y que le sirve de guía para realizar una pintura. El “modelo de palabras sanas” ofrece instrucciones claras para que el cristiano comprenda lo que Jehová le pide y reconozca los principios que hay detrás de cada enseñanza cristiana. Timoteo podría comparar cualquier idea nueva con este “modelo” y así evitar que lo engañaran los falsos maestros (Gál 1:7; 2Ti 2:16-18).
palabras sanas. La expresión griega empleada aquí se traduce como “instrucción sana” en 1Ti 6:3. Allí Pablo explica que esta instrucción viene “de nuestro Señor Jesucristo”. Así que esta frase se refiere a las enseñanzas cristianas verdaderas (ver la nota de estudio de 1Ti 6:3). Tanto lo que Jesús enseñó como lo que hizo están en armonía con todas las demás enseñanzas de las Escrituras. Por eso, la expresión “palabras sanas [o “saludables”, “beneficiosas”]” puede referirse por extensión a todas las enseñanzas de la Biblia.
del espíritu santo que reside en nosotros. El espíritu santo de Dios residía en Pablo y Timoteo, así como en los demás cristianos ungidos por espíritu, en el sentido de que actuaba en ellos de una manera especial (Ro 8:11; Ef 3:20). El espíritu los ayudaría a proteger el “tesoro” que se les había confiado: las enseñanzas cristianas y el ministerio que habían recibido. En un sentido más amplio, el espíritu santo ayuda a todos los cristianos a realizar su ministerio y produce en ellos “el fruto del espíritu” (Gál 5:22, 23; Hch 1:8).
protege este tesoro que se te ha confiado. El tesoro del que habla Pablo incluye las “palabras sanas” que él menciona en el versículo anterior, es decir, las verdades que enseñan las Escrituras. En su primera carta a Timoteo, Pablo le da un consejo similar: “Cuida de lo que se te ha confiado” (1Ti 6:20 y la nota de estudio). Pablo anima a Timoteo a proteger este tesoro predicando fielmente el verdadero mensaje cristiano dentro y fuera de la congregación. De este modo lo mantendrá a salvo de la corrupción de los falsos maestros y los apóstatas (2Ti 4:2, 5). Para eso, Timoteo tendrá que apoyarse en el espíritu santo de Jehová y en su Palabra (2Ti 3:14-17).
la provincia de Asia. Ver glosario, Asia.
Que el Señor les muestre misericordia. Aquí Pablo pide que Jehová les muestre misericordia a “los de la casa de Onesíforo”. Durante su estadía en Roma, Onesíforo buscó con gran esfuerzo a Pablo, que estaba preso. Cuando lo encontró, le mostró mucha bondad y misericordia (2Ti 1:17; ver la nota de estudio de no se avergonzó de mis cadenas de prisión en este versículo). Esta oración de Pablo recuerda las palabras de Jesús en el Sermón del Monte: “Felices los que son misericordiosos, porque serán tratados con misericordia” (Mt 5:7 y la nota de estudio). Tanto en las Escrituras Hebreas como en las Escrituras Griegas Cristianas se describe a Jehová como un Dios “misericordioso” y “rico en misericordia” (Éx 34:6; Ef 2:4; comparar con 2Ti 1:18).
Onesíforo. Este fiel cristiano destaca por la manera leal y desinteresada en la que apoyó a Pablo. El apóstol lo alaba por “todos los servicios” que le prestó en Éfeso. Y parece probable que Timoteo lo conociera. La frase “cuando estuvo en Roma” implica que Onesíforo viajó a esa ciudad. Sin embargo, el relato no aclara si lo hizo para ver a Pablo o por otra razón (2Ti 1:17, 18). Aquí Pablo le pide a Dios que bendiga a los de la casa de Onesíforo. Y, más tarde, cuando termina esta carta, les envía sus saludos (2Ti 4:19).
no se avergonzó de mis cadenas de prisión. Onesíforo contrasta radicalmente con los dos hombres que Pablo menciona en el versículo anterior. Ellos, junto con otros de la provincia de Asia, abandonaron a Pablo cuando más necesitaba que lo ayudaran (2Ti 1:15, 17, 18). Los que visitaban a Pablo durante su segundo y último cautiverio posiblemente se arriesgaban a ser encarcelados o incluso ejecutados. Aun así, Onesíforo no cedió ni al miedo ni a la vergüenza. Por el contrario, “animó a menudo” a Pablo visitándolo vez tras vez para ayudarlo y consolarlo todo lo que podía. La expresión “cadenas de prisión” puede referirse en sentido general al hecho de que Pablo estuviera preso. Sin embargo, es probable que estuviera literalmente encadenado, y que esa situación hiciera todavía más necesarios los servicios de Onesíforo.
me buscó sin descanso. Durante el segundo cautiverio de Pablo, Onesíforo lo buscó con gran esfuerzo por toda Roma. La ciudad tenía un millón de habitantes, y no había nombres en las calles ni números en las casas. Aun así, Onesíforo logró encontrar el lugar donde estaba detenido el apóstol a la espera del juicio. Sin duda, Pablo se sintió muy aliviado al recibir su ayuda.
Que el Señor le permita encontrar misericordia de parte de Jehová. Al parecer, “el Señor” que se menciona tanto en el versículo 16 como en el 18 es Jehová (2Ti 1:16 y la nota de estudio). En el versículo 18, Pablo emplea una redacción poco habitual. Dice que el Señor (Jehová) está haciendo algo (permitir encontrar misericordia) de parte de él mismo (de parte de Jehová). Sin embargo, en las Escrituras Hebreas se encuentran repeticiones parecidas. Estas repeticiones aparecen reflejadas en la Septuaginta. Por ejemplo, en Gé 19:24, el texto hebreo dice más literalmente: “Jehová hizo llover azufre y fuego desde Jehová”. Y esto sencillamente quiere decir que Jehová hizo que cayera azufre y fuego procedente de él (ver también Os 1:6, 7; Zac 10:12). La repetición que se usa aquí, en 2Ti 1:18, tal vez destaque que Jehová no solo permite que una persona encuentre misericordia, sino que también se la demuestra. Para obtener más información sobre el uso del nombre de Dios aquí, ver apén. C3 (introducción y explicación de 2Ti 1:18).
Ya estás bien enterado. O quizás “Tú conoces mejor que yo”. Pablo indica que Timoteo sabía muy bien todos los servicios que había prestado Onesíforo en Éfeso. La expresión original puede indicar incluso que Timoteo estaba más al tanto que Pablo de las buenas acciones que había realizado Onesíforo en Éfeso.