1 TIMOTEO
Notas de estudio. Capítulo 4
la palabra inspirada. Lit. “el espíritu”. El término griego pnéuma aparece dos veces en este versículo. A menudo se traduce como “espíritu”, pero también puede tener otros significados dependiendo del contexto (ver glosario, espíritu). Como aquí se refiere a una expresión inspirada por el espíritu santo de Dios, se traduce como “la palabra inspirada”. Ver la nota de estudio de mensajes inspirados que engañan en este versículo.
algunos se apartarán de la fe. Pablo predice aquí que algunos que afirmaban ser cristianos abandonarían las enseñanzas divinas contenidas en la Biblia y la adoración verdadera. El verbo griego que en este versículo se traduce como “apartarse de” literalmente significa ‘ponerse de pie aparte’. También puede traducirse como “dejar”, “renunciar” o “alejarse” (Hch 19:9; 2Ti 2:19; Heb 3:12). Este verbo está relacionado con el sustantivo que se traduce como “apostasía”. Ver la nota de estudio de 2Te 2:3.
mensajes inspirados que engañan. Lit. “espíritus que extravían”. Aquí el término griego pnéuma (“espíritu”) aparece en plural y se refiere a los mensajes de personas que afirman falsamente tener conocimiento de una fuente divina o que dicen estar inspiradas por Dios. Como en este versículo se indica que estos mensajes “engañan” y se los relaciona con las “enseñanzas de demonios”, en realidad vienen de Satanás y sus demonios (Jn 8:44; 1Jn 4:1-6; Ap 16:13, 14). Estos ángeles malvados recurren a “hombres que dicen mentiras” para promover enseñanzas falsas (1Ti 4:2; 2Co 11:14, 15). Cualquier cristiano que decide prestar atención a esas mentiras corre el peligro de apartarse de la fe. Comparar con la nota de estudio de 2Te 2:2.
tienen la conciencia insensible como si estuviera marcada con un hierro de marcar. En los días de Pablo solía usarse un hierro al rojo vivo para dejar una marca en la piel del ganado y así indicar quién era el dueño. La zona quemada se volvía insensible debido a la cicatriz que se formaba. En este versículo, Pablo emplea una forma del verbo griego kaustēriázomai (lit. “marcar con un hierro candente”). Tal vez la utilice para indicar que, cuando alguien hace lo que está mal repetidas veces, su conciencia se vuelve insensible. Esa persona peca sin reparos y luego no siente remordimientos (comparar con la nota de estudio de Ef 4:19). Algunos especialistas creen que la imagen de tener la conciencia marcada se usa aquí con otro sentido. Piensan que indica que los que pecan repetidamente son propiedad de Satanás y los demonios.
Ellos prohíben casarse. Esta enseñanza apóstata es una astuta distorsión y una mala aplicación de enseñanzas cristianas verdaderas. Es cierto que Jesús recomendó la soltería y la llamó un don (Mt 19:10-12). Y Pablo habló por inspiración de las ventajas que tiene no estar casado para servir a Jehová con menos distracciones (1Co 7:32-35). Sin embargo, ni Jesús ni Pablo prohibieron casarse. De hecho, Jesús restableció la norma original de Jehová para el matrimonio (Mt 19:3-6, 8). El propio Pablo reconoció que el matrimonio a veces era recomendable y que merecía honra y protección (1Co 7:2, 9, 28, 36; Heb 13:4). También dijo que algunos de los apóstoles estaban casados (1Co 9:5 y la nota de estudio). Además, escribió consejos inspirados que ayudarían tanto al esposo como a la esposa a cumplir bien con las funciones que Dios les asigna (Ef 5:28-33). Por lo tanto, aquí Pablo pone al descubierto que la doctrina del celibato obligatorio es en realidad una de las “enseñanzas de demonios” (1Ti 4:1).
mandan a la gente que se abstenga de alimentos. En la Ley mosaica, Jehová clasificó ciertos alimentos como impuros y le mandó a la nación de Israel que se abstuviera de comerlos (Le 11:4-7). Pero la muerte de Cristo Jesús supuso “el fin de la Ley”, así que esta prohibición ya no estaba en vigor cuando Pablo escribió esta carta, alrededor de los años 61 a 64 de nuestra era (Ro 10:4; Col 2:14). Más de una década antes, el cuerpo gobernante de Jerusalén ya había indicado cuáles eran las dos únicas restricciones alimentarias que seguían vigentes: la carne solo se podía comer si estaba debidamente desangrada y no debía comerse en ceremonias idolátricas (Hch 15:28, 29; comparar con Hch 10:10-16). Aunque ayunar o abstenerse de ciertos alimentos es una decisión personal de cada cristiano (Mt 6:16-18), estas prácticas no son necesarias para salvarse (Ro 14:5, 6; Heb 13:9). De modo que aquí Pablo destaca con fuerza que cualquiera que intente obligar al cristiano a “que se abstenga de alimentos” no solo ha rechazado el conocimiento exacto, sino que además está promoviendo “enseñanzas de demonios” (1Ti 4:1 y la nota de estudio).
se santifica mediante la palabra de Dios. Como los cristianos no están bajo las restricciones alimentarias de la Ley mosaica, consideran acertadamente que todos los alimentos son santos o puros (ver la nota de estudio de 1Ti 4:3). Para que algo sea puro, basta con que Jehová diga que lo es. Por ejemplo, mediante una visión se le dijo al apóstol Pedro: “Deja de llamar contaminadas a las cosas que Dios ha purificado” (Hch 10:10-15).
y la oración. Los alimentos no solo se santifican mediante la “palabra” de Dios, sino también mediante la oración. El que ora reconoce que Dios le da todo lo necesario y acepta el alimento como un regalo que viene de él. Así que el cristiano puede comerlo con confianza, sabiendo que eso no lo contamina a los ojos de Dios (Gé 1:29; 9:3; Mt 14:19; Lu 9:16).
ministro de Cristo Jesús. Ver la nota de estudio de 1Co 3:5.
nutrido. Pablo usa aquí un verbo griego que literalmente se refiere a darle alimento y formación a un niño. Desde que nació, Timoteo se nutrió en sentido figurado con “los santos escritos” (2Ti 3:14-17). Y, cuando se hizo cristiano, comenzó a nutrirse con “las palabras de la fe”, es decir, con el conjunto de enseñanzas cristianas. En esta carta, Pablo lo anima a seguir nutriéndose a fin de fortalecer su fe (1Ti 4:16). De este modo, Timoteo también podría fortalecer y proteger espiritualmente a los miembros de la congregación cristiana cumpliendo con su labor de superintendente y pastor (1Ti 1:3-7, 18; 4:1).
los cuentos falsos que son irreverentes. Aquí se traduce el término griego mýthos como “cuentos falsos”. Estos cuentos que circulaban en tiempos de Pablo eran “irreverentes” o profanos. Violaban las normas santas de Dios y contradecían las verdades sagradas y las palabras sanas (1Ti 6:20; 2Ti 1:13). Eran fruto de la imaginación y contradecían los hechos. Por eso no tenían ningún valor. Ver la nota de estudio de 1Ti 1:4.
como los que cuentan las viejas. Esta frase es la traducción de un único término griego que, al parecer, formaba parte de una frase hecha que daba la idea de algo tonto o ridículo. Sin embargo, al usar este término, Pablo no estaba demostrando ningún prejuicio contra las personas mayores, en particular las mujeres. De hecho, en el siguiente capítulo le dice a Timoteo que trate a los mayores como si fueran seres queridos de su familia (1Ti 5:1, 2).
entrénate. Desde el versículo 7 hasta el 10, Pablo emplea varios términos deportivos para transmitir sus enseñanzas (ver las notas de estudio de 1Ti 4:8, 10). El verbo griego que aquí se traduce como “entrénate” es gymnázō. Solía referirse al estricto entrenamiento que realizaban los deportistas que participaban en diferentes juegos o competencias. Este entrenamiento exigía mucha disciplina, empeño y fuerza de voluntad (ver la nota de estudio de 1Co 9:25). Al usar este verbo en sentido figurado, Pablo destaca cuánto esfuerzo hace falta para cultivar la devoción a Dios.
devoción a Dios. El sustantivo griego empleado aquí (eusébeia) transmite la idea de profundo respeto y reverencia por Dios. El cristiano demuestra esta actitud sirviendo lealmente a Jehová y obedeciéndolo en todo. Este sustantivo tiene un sentido muy amplio. También se puede aplicar al amor leal o apego personal a Dios que motiva a alguien a esforzarse por hacer lo que le agrada. Un diccionario resume la idea general como “vivir como Dios quiere que vivamos”. Además, Pablo indica que no se nace teniendo devoción a Jehová. Por eso le dice a Timoteo que se esfuerce, igual que lo hace un atleta, por fortalecer esta cualidad. Y antes, en esta misma carta, le recuerda que Jesucristo es el mejor ejemplo de devoción a Dios. Ver la nota de estudio de 1Ti 3:16.
ejercicio. O “entrenamiento”. Pablo continúa aquí con la metáfora deportiva iniciada en el versículo anterior. Allí usó el verbo griego gymnázō, que literalmente significa ‘entrenar (como atleta)’ (ver la nota de estudio de 1Ti 4:7). Pero aquí usa el sustantivo gymnasía, que se refiere al entrenamiento físico del cuerpo. En los días de Pablo, los deportistas se ejercitaban en el gimnasio (en griego, gymnásion). Los gimnasios eran muy conocidos en el Imperio romano por ser importantes centros de la vida comunitaria en muchas ciudades. En esa sociedad, algunos le daban una gran relevancia al ejercicio físico. En cambio, otros lo consideraban inapropiado o una pérdida de tiempo. Pablo refleja por inspiración un punto de vista equilibrado. Reconoce que el ejercicio físico “tiene algún beneficio”, es decir, tiene un valor temporal. Sin embargo, destaca que entrenarse “con la devoción a Dios como objetivo” ofrece muchas más ventajas (1Ti 4:7).
devoción a Dios. Para saber más sobre la expresión “devoción a Dios”, ver la nota de estudio de 1Ti 4:7. Ver también la nota de estudio de 1Ti 2:2.
beneficiosa para todas las cosas. Aquí Pablo indica que la devoción a Dios tiene muchísimas más ventajas que el ejercicio físico (ver la nota de estudio de ejercicio en este versículo). Él sabía por experiencia que la devoción a Dios es “beneficiosa para todas las cosas” en “la vida presente”. Debido a su devoción, se aferró al “conocimiento exacto de la verdad” (Tit 1:1, 2). Por eso nunca fue víctima de las mentiras, de los mensajes inspirados engañosos ni de los cuentos falsos irreverentes contra los que advierte a Timoteo en este pasaje (1Ti 4:1, 2, 7). Además, Jehová lo ayudó a mantenerse fuerte a pesar de las debilidades, a seguir alegre a pesar de las dificultades y a mostrar amor a pesar de los malos tratos (2Co 6:12; 12:10, 15; Flp 4:13; Col 1:24). Como nunca perdió su devoción, Pablo tenía garantizada su esperanza de “la vida futura”. Su esperanza de reinar en el cielo con Cristo lo hacía feliz. Y, aun cuando sabía que sería ejecutado, la esperanza que tenía de vivir eternamente lo llenaba de alegría (2Ti 2:12; 4:6-8).
trabajando mucho y esforzándonos. Para dar un énfasis doble a lo que quiere destacar, Pablo usa juntos dos verbos griegos con significados muy parecidos (comparar con Col 1:29). El primero se traduce aquí como “trabajando mucho” y puede referirse a realizar una labor agotadora y fatigosa (Lu 5:5; 2Ti 2:6). El segundo se traduce como “esforzándonos” y tal vez se centre más en la intensidad de la actividad y en la lucha y la tensión que implica. Ver la nota de estudio de Lu 13:24.
hemos puesto nuestra esperanza en un Dios vivo. Pablo llama a Jehová “un Dios vivo”, un Dios infinitamente superior a los ídolos sin vida que se adoraban en su época (Hch 14:15; 1Co 12:2; 1Te 1:9; ver la nota de estudio de 1Ti 3:15). Como Dios vivo, tiene el poder para recompensar a sus siervos fieles por los grandes esfuerzos que hacen para servirle (2Cr 16:9; Jer 32:19; 1Pe 3:12; 1Jn 3:22). Jehová promete salvarlos y darles vida eterna (Ro 2:6, 7; 1Ti 1:16; Tit 1:2). Pablo y otros cristianos se sentían motivados a trabajar duro y a esforzarse porque sabían que su esperanza se basaba en este Dios vivo y poderoso.
Salvador. Ver la nota de estudio de 1Ti 1:1.
toda clase de personas. Ver la nota de estudio de 1Ti 2:4.
especialmente de las que son fieles. En este contexto, la expresión “las que son fieles” se refiere a las personas que han puesto su fe en el Dios vivo y se apegan a él (Hch 14:22; 1Te 3:5 y la nota de estudio, 7). Dios es “Salvador de toda clase de personas” en el sentido de que, al proporcionar el rescate, les dio la oportunidad de salvarse a todos los seres humanos. Pero solo se salvarán los que sigan demostrando fe en Jesús y sirviendo a Dios con lealtad (Jn 3:16, 36; 1Ti 6:12).
tu juventud. Para este tiempo, Timoteo tal vez fuera un treintañero, y ya llevaba más de una década recibiendo capacitación del apóstol Pablo. Es muy posible que el propio Pablo tuviera más o menos la misma edad la primera vez que se lo menciona en la Biblia. En Hch 7:58, cuando Lucas llama a Saulo (Pablo) “un joven”, usa un término griego relacionado con el que se emplea en 1Ti 4:12 para “juventud”. Y la Septuaginta en ocasiones utiliza el mismo término que en este versículo para referirse a adultos casados (Pr 5:18; Mal 2:14, 15; LXX). En la sociedad grecorromana, hasta los varones de treinta y tantos años podían ser considerados relativamente jóvenes e inmaduros. Es probable que Timoteo fuera más joven que algunos de los varones a los que tuvo que aconsejar o a los que nombró ancianos. Así que a veces quizás no se atreviera a ejercer su autoridad (1Ti 1:3; 4:3-6, 11; 5:1, 19-22). Seguro que Pablo fortaleció mucho su confianza cuando le dijo: “No permitas que nadie menosprecie tu juventud”.
sé un ejemplo para los fieles. Aquí Pablo aclara qué quería decir cuando le aconsejó a Timoteo: “No permitas que nadie menosprecie tu juventud”. Timoteo no tenía que imponer con mano dura la autoridad que Dios le había dado; tampoco debía exigirles a los hermanos que lo respetaran. Ni siquiera Pablo hizo eso (ver la nota de estudio de 2Co 1:24). En realidad, el apóstol lo estaba animando a emplear un método más efectivo: dar el ejemplo. Y, a continuación, le mencionó cinco aspectos en los que debía ser un ejemplo para “los fieles”: en su manera de hablar, en su conducta, en su castidad y en cualidades como el amor y la fe. Los fieles que observaran su buen ejemplo se sentirían impulsados a esforzarse por ser mejores cristianos (Heb 13:7, 17).
tu castidad. O “tu pureza”. Ver la nota de estudio de 1Ti 5:2.
sigue aplicándote. O “pon toda tu atención”. Timoteo era un ministro y superintendente experimentado (Flp 2:20-22; 1Te 3:2). Aun así, Pablo lo anima aquí a prestar cuidadosa atención a cosas como la lectura pública, dar consejos y enseñar. Para eso, Timoteo tendría que estudiar mucho y prepararse bien. La expresión “sigue aplicándote” es la traducción de un único verbo griego que está en tiempo presente. Este tiempo indica que Timoteo tenía que seguir reflexionando en estos aspectos de su ministerio y esforzándose continuamente por mejorarlos.
la lectura pública. Leer las Escrituras en voz alta era una parte importante de la adoración en las sinagogas judías. Y esta costumbre se mantuvo en las reuniones cristianas (Lu 4:16 y la nota de estudio; Hch 13:15 y la nota de estudio). Cuando se reunían, los cristianos leían pasajes de las Escrituras Hebreas y, con el tiempo, de los escritos que llegaron a formar parte de las Escrituras Griegas Cristianas. Además, algunos hermanos responsables enviaban cartas que debían leerse a las congregaciones (Hch 15:22, 23, 30, 31; 16:4, 5; Col 4:16; 1Te 5:27; Ap 1:3). Alguien tenía que leer en voz alta esta información porque eran pocos los asistentes que poseían sus propias copias escritas. Puede incluso que algunos fueran analfabetos. Los que leían en público debían prepararse bien para hacerlo con fluidez y darle sentido a su lectura (comparar con Ne 8:8). Estos lectores se enfrentaban al desafío añadido de que los manuscritos griegos de la época no tenían espacios entre palabras y empleaban poca o ninguna puntuación. Por todas estas razones, Timoteo seguramente valoró mucho el consejo de Pablo sobre la lectura pública y se lo transmitió a otros.
aconsejar. O “animar”, “exhortar”. El término original empleado aquí, que se traduce como “aconsejar”, tiene el sentido de ‘convencer a alguien para que actúe de determinada manera’. Pero también puede incluir la idea de ‘animar’ o ‘consolar’. Así como Timoteo necesitaba prepararse bien para leer y enseñar en público, también debía dedicar tiempo y esfuerzo a consolar y animar a los hermanos. Ver las notas de estudio de Ro 12:8; Flp 2:1.
No descuides el don que tienes. Pablo está hablando aquí del don que Jehová le había dado a Timoteo mediante su espíritu santo. Al parecer, este don estaba relacionado con el papel o la responsabilidad especial que Timoteo tendría en el pueblo de Dios. Es probable que recibiera este don cuando Pablo visitó Listra en su segundo viaje misionero. En ese momento, se hizo “una profecía” acerca de las futuras tareas de Timoteo. Más adelante, fue nombrado superintendente viajante. También se le pidió que se quedara durante un tiempo en Éfeso como superintendente (1Ti 1:3). Sin embargo, Pablo sabía que el don que no se usa se desperdicia. Por eso le pidió a Timoteo que no descuidara su don, es decir, que le prestara la debida atención. De este modo, le recordó que era algo muy valioso. Pablo quería que Timoteo siguiera demostrando cuánto apreciaba ese don cumpliendo su ministerio con entusiasmo y determinación. Ver también 2Ti 1:6 y la nota de estudio.
mediante una profecía. Puede que esta sea una de las profecías que se hicieron sobre Timoteo cuando Pablo visitó Listra en su segundo viaje misionero. Al parecer, estas profecías se centraban en las labores que realizaría Timoteo en la congregación cristiana (ver la nota de estudio de 1Ti 1:18). De este modo, era evidente que el espíritu de Jehová estaba indicando lo que debía hacer Timoteo en su ministerio. Por eso los ancianos de Listra aceptaron de inmediato que Timoteo comenzara un servicio especial y lo enviaron como acompañante de Pablo (Hch 16:1-5).
el grupo de ancianos. Con esta expresión se traduce aquí el término griego presbytérion. Este término está relacionado con la palabra que suele traducirse como “anciano” (ver glosario, anciano). En Lu 22:66 (ver la nota de estudio) y en Hch 22:5 (ver la nota de estudio) se traduce como “asamblea de (los) ancianos” y probablemente se refiere al Sanedrín judío. Parece que presbytérion era además el grupo que dirigía cada una de las comunidades judías dispersas por todo el Imperio romano. Y aquí, en 1Ti 4:14, se indica que los cristianos también llamaban así al grupo de hermanos responsables de cada congregación, conocidos como “ancianos”. Otros versículos muestran que las congregaciones por lo general tenían más de un anciano. Ver las notas de estudio de Hch 14:23; 20:17; Flp 1:1.
te impuso las manos. Ver la nota de estudio de Hch 6:6.
Reflexiona. O “Medita”. Pablo destaca aquí la importancia de la meditación. “Estas cosas” que menciona pueden ser los consejos que le dio a Timoteo en los versículos anteriores acerca de su conducta, su ministerio y su enseñanza (1Ti 4:12-14). Pero esta expresión puede referirse igualmente a todas las cosas que menciona la carta. Las Escrituras Hebreas también destacan que es fundamental que los siervos de Jehová piensen detenidamente en sus acciones y su relación con Dios (Sl 1:2 y nota; 63:6; 77:12; 143:5). Por ejemplo, hablando del “libro de la Ley”, Jehová le dice a Josué: “Tienes que leerlo y meditar en él día y noche” (Jos 1:8). En hebreo se usa aquí un único verbo que se podría traducir más literalmente como “leer en voz baja (susurrando)” y da la idea de leer a un ritmo que permita meditar cuidadosamente. En ese versículo, la Septuaginta usa el mismo verbo que emplea Pablo en 1Ti 4:15. Al igual que Josué, Timoteo tenía que seguir reflexionando a diario sobre las Escrituras para continuar creciendo espiritualmente y ser más eficiente en su ministerio.
dedícate de lleno a ellas. Lit. “estate en ellas”. Esta expresión da la idea de estar inmerso o absorto en una actividad. Como dice una obra de referencia, “la mente tiene que estar tan inmersa en estas actividades como el cuerpo está inmerso en el aire que respira”.
para que todos vean claramente tu progreso. Pablo quiere que Timoteo siga progresando espiritualmente en los aspectos que acaba de mencionar. El progreso de Timoteo motivaría a otros cristianos a seguir su ejemplo y a confiar más en él (1Ti 4:12-16). Pero su objetivo no debería ser promocionarse a sí mismo o impresionar a los demás, sino ayudar a la congregación (Ro 12:3; 1Co 4:7; 13:4).
Presta constante atención a tu conducta. Pablo está profundamente interesado en el bienestar espiritual de Timoteo y quiere que tenga cuidado con cualquier cosa que ponga en peligro su esperanza de vivir eternamente. Cuando el apóstol se reunió con los ancianos de Éfeso unos años antes, les dio un consejo parecido: “Cuídense ustedes mismos”. Así destacó la necesidad de que los superintendentes se mantuvieran espiritualmente fuertes y evitaran confiar demasiado en sí mismos (Hch 20:17, 28 y la nota de estudio).
No dejes de hacer estas cosas. Pablo concluye con mucha fuerza los consejos que le da a Timoteo para que sea “un buen ministro de Cristo Jesús” (1Ti 4:6-16). En los versículos 15 y 16 le da cuatro instrucciones muy específicas que quiere que no olvide nunca: “Reflexiona [...]; dedícate de lleno [...]. Presta constante atención [...]. No dejes de hacer estas cosas”. Hablando de estos consejos paternales, una obra de referencia dice: “En estos dos versículos [...] quizás se vea el tono más personal de toda la carta”.