1 TIMOTEO
Notas de estudio. Capítulo 3
Esta declaración es digna de confianza. Algunos afirman que la frase griega que se usa aquí hace referencia a lo que Pablo acaba de decir (1Ti 2:15). Sin embargo, la expresión “esta declaración” encaja mejor con lo que viene a continuación. Al parecer, Pablo está indicando que lo que va a decir sobre esforzarse por ser superintendente es muy importante y merece atención especial.
está esforzándose. El verbo griego usado aquí podría traducirse literalmente como “está estirándose”. Da a entender que el varón tiene que poner mucho empeño a fin de cumplir los requisitos para ser nombrado superintendente. En los siguientes versículos, Pablo da una lista de cualidades que cualquier hombre, a pesar de ser imperfecto, puede cultivar si de verdad se esfuerza (1Ti 3:2-10, 12, 13). Por supuesto, estas cualidades no solo las necesitan los varones que reciben un nombramiento, sino todos los cristianos. Comparar con Ro 12:3, 18; Flp 4:5; 1Ti 3:11; Tit 2:3-5; Heb 13:5; 1Pe 2:12; 4:9.
por ser superintendente. El superintendente tiene la responsabilidad de cuidar a los hermanos que se le han confiado y protegerlos (ver glosario, superintendente). Por eso debe ser un hombre espiritualmente maduro que demuestre las cualidades que Pablo enumera en los siguientes versículos. Aunque el término griego empleado aquí puede traducirse como “puesto de superintendente” (Hch 1:20), esto no implica que la posición que ocupa lo sitúe por encima de sus hermanos y hermanas. Pablo les escribió a los cristianos de Corinto: “No digo que nosotros seamos amos de la fe de ustedes [...], sino que somos colaboradores para que ustedes estén felices” (2Co 1:24 y la nota de estudio; 1Pe 5:1-3).
una labor muy buena. En griego, esta frase está formada por el adjetivo kalós [“muy bueno”] y el sustantivo érgon [“labor”]. Una obra de consulta explica: “El adjetivo expresa la cualidad de excelente y el sustantivo la dificultad de la labor”. Así que la labor de un superintendente es muy buena, es decir, excelente o útil. Pero no deja de ser una labor o un trabajo. Esto da a entender que el superintendente tiene que ser altruista y estar dispuesto a hacer sacrificios y a trabajar duro por el bien de los demás.
el superintendente. Pablo usa aquí la palabra griega para “superintendente” en singular precedida del artículo definido. Pero con esto no quiere indicar que cada congregación deba tener solo un superintendente. La congregación de Filipos, por ejemplo, tenía más de uno. Cuando Pablo les escribió a los cristianos de esa ciudad, dirigió su carta a la congregación “junto con los superintendentes y siervos ministeriales”. Ver la nota de estudio de Flp 1:1. Ver también la nota de estudio de Hch 20:28.
irreprochable. El término griego empleado aquí podría traducirse también como “que está libre de críticas” o “que no puede ser reprendido”. Está claro que no quiere decir que el superintendente tenga que ser perfecto. Más bien, significa que no se lo puede acusar de manera justificada. Nadie debe tener motivos para criticar su conducta, su relación con los demás y su forma de vida. Debe seguir las más elevadas normas morales (2Co 6:3, 4; Tit 1:6, 7). Algunos expertos opinan que todos los requisitos para ser nombrado superintendente podrían resumirse con la palabra “irreprochable”.
esposo de una sola mujer. Jesús ya había restablecido la norma divina original de la monogamia (Mt 19:4-6). Por lo tanto, el superintendente cristiano no podía ser polígamo. Es cierto que la Ley mosaica permitía tener varias esposas y que la poligamia era frecuente entre las personas no cristianas. Incluso entre los judíos era común divorciarse y volver a casarse. Pero Jesús enseñó que, a menos que haya base bíblica, el cristiano no puede divorciarse de su esposa y casarse con otra (Mt 5:32; 19:9). Aunque se espera que todos los cristianos cumplan estas normas, los superintendentes y siervos ministeriales deben dar el ejemplo (1Ti 3:12). Además, si el superintendente está casado, tiene que ser fiel a su esposa y no ser culpable de conducta sexual impropia (Heb 13:4).
moderado en sus hábitos. Según un diccionario, el término griego que se utiliza aquí significa literalmente “que no bebe vino o lo bebe con moderación, sobrio, moderado” (Diccionario del griego bíblico, de Amador Ángel García Santos, 2011, p. 587). Sin embargo, con el tiempo adquirió un sentido más amplio y llegó a describir a una persona equilibrada, capaz de controlarse y serena. Este versículo muestra que el superintendente cristiano debe ser moderado en todos los campos de la vida. En el versículo siguiente, Pablo se refiere de forma más directa al abuso de las bebidas alcohólicas (1Ti 3:3).
tener buen juicio. O “ser sensato”. Según un diccionario, el término griego que se usa aquí y otros relacionados transmiten la idea de ser ‘prudente, juicioso y demostrar autocontrol’. La persona que tiene buen juicio actúa de forma equilibrada y no juzga los asuntos apresuradamente.
ser ordenado. Lit. “estructurado”. El superintendente debe llevar una vida decente y debidamente organizada o estructurada. El término griego también puede indicar que alguien se comporta bien. Por eso, el varón que tiene una conducta indisciplinada o desordenada no cumple los requisitos para ser superintendente (1Te 5:14; 2Te 3:6-12; Tit 1:10).
hospitalario. Todos los cristianos tienen que ser hospitalarios (Heb 13:1, 2; 1Pe 4:9). Aun así, el superintendente debe ser el primero en dar el ejemplo (Tit 1:8). El sustantivo griego para “hospitalidad” significa literalmente ‘amor a los extraños’ (ver la nota de estudio de Ro 12:13). En este versículo se utiliza un adjetivo relacionado que se traduce como “hospitalario”. Los diccionarios definen este término como ‘atento con los extraños o los visitantes’ y como ‘generoso con los invitados y los huéspedes’. Y, según una obra de consulta, el hombre hospitalario “debe abrir su casa y su corazón a los extraños”. Por lo tanto, no debe limitar la hospitalidad a su círculo de amigos íntimos, sino que tiene que extenderla a otros. Por ejemplo, a los cristianos se los anima a ser hospitalarios con los pobres y con los hermanos que han sido enviados a visitar alguna congregación (Snt 2:14-16; 3Jn 5-8).
estar capacitado para enseñar. El superintendente tiene que ser un maestro hábil y ser capaz de transmitir a sus hermanos cristianos los principios morales y las verdades de la Biblia. En su carta a Tito, Pablo dice que “debe aferrarse a la fiel palabra en lo relacionado con su arte de enseñar” para que pueda animar, exhortar y censurar (Tit 1:5, 7, 9 y las notas de estudio). Pablo vuelve a usar la expresión “estar capacitado para enseñar” en su segunda carta a Timoteo. Allí explica que “el esclavo del Señor” necesita saber controlarse y “enseñar con apacibilidad a los que no tienen una buena actitud” (2Ti 2:24, 25). Así que el superintendente debe ser capaz de dar argumentos lógicos basados en la Biblia, ofrecer buenos consejos y llegar al corazón de sus oyentes (ver la nota de estudio de Mt 28:20). Además, tiene que ser un buen estudiante de la Palabra de Dios, ya que va a enseñar a quienes también son estudiantes de la Biblia.
No debe ser [...] violento. O “No debe ser [...] golpeador”. El término griego que aquí se traduce como “violento” puede referirse a alguien que golpea físicamente a otros. Sin embargo, también puede aplicarse en sentido más amplio a alguien bravucón o abusón. Esta persona suele intimidar a otros con palabras crueles y maliciosas que pueden doler tanto como el maltrato físico (ver la nota de estudio de Col 3:8). Pablo enseñó que los cristianos deben ser amables y apacibles incluso en situaciones difíciles. Este consejo inspirado es especialmente aplicable a los ancianos. Comparar con 2Ti 2:24, 25.
razonable. El adjetivo griego que Pablo usa aquí tiene un sentido muy amplio. Se aplica a alguien amable, cortés y tolerante (ver la nota de estudio de Flp 4:5). Literalmente significa ‘dispuesto a ceder’. Al usar esta palabra, Pablo no está dando a entender que el superintendente tenga que ceder ante la maldad o tolerarla, ni tampoco que deba transigir y pasar por alto las normas divinas. Más bien, lo que está diciendo es que, en asuntos de preferencia personal, debe estar dispuesto a ceder ante las opiniones de otros. No insiste inflexiblemente en sus propios derechos ni en que se hagan las cosas como siempre las ha hecho él. Por el contrario, cuando se trata de puntos de vista personales, respeta las preferencias de los demás y no duda en adaptarse a los cambios de circunstancias. Defiende con firmeza los mandamientos y principios de la Biblia, pero siempre trata de aplicarlos de forma bondadosa y equilibrada. La actitud razonable es un aspecto de la sabiduría divina y una característica destacada de la personalidad de Jesucristo (Snt 3:17; ver la nota de estudio de 2Co 10:1). Y también es una cualidad por la que deberían ser conocidos todos los cristianos (Tit 3:1, 2).
No debe ser conflictivo. Ver la nota de estudio de Tit 3:2.
ni amar el dinero. El hermano que vive centrado en conseguir bienes materiales no puede al mismo tiempo pastorear “el rebaño de Dios” como es debido (1Pe 5:2). Puesto que da prioridad a las cosas materiales de este mundo, no será capaz de ayudar eficazmente a otros cristianos a esforzarse por alcanzar la vida eterna en “el sistema que viene” (Lu 18:30). Y difícilmente logrará convencerlos de que “pongan su esperanza [...] en Dios” si él mismo está confiando en “las riquezas inseguras” (1Ti 6:17). Por este motivo, un requisito para ser superintendente es no amar el dinero. De hecho, este requisito está de acuerdo con los consejos de la Biblia para todos los cristianos (Mt 6:24; 1Ti 6:10; Heb 13:5).
que dirija. O “que presida”. Ver la nota de estudio de Ro 12:8.
que dirija bien a su familia. El significado del verbo que se traduce aquí como “dirigir” o “presidir” se aclara en el versículo 5. Allí Pablo muestra que la forma en la que el esposo debe dirigir a su familia es parecida a la manera en la que el superintendente debe cuidar de la congregación de Dios (1Ti 3:5). Según una obra de consulta, el verbo que se traduce como “cuidar de” en 1Ti 3:5 “implica tanto el ejercicio del liderazgo (dirección) como la preocupación por el bienestar de aquellos a quienes se dirige” (Comentario de las Epístolas a 1ª y 2ª de Timoteo y Tito [trad. Pedro L. Gómez Flores], de Gordon Fee, 2008, p. 115). Por lo tanto, el contexto indica que el esposo y padre no puede ser un déspota o un dictador, sino que tiene que ser un cabeza que cuide con cariño de su familia. Ver la nota de estudio de 1Ti 3:5.
que tenga a sus hijos en sujeción a él con toda seriedad. Parece que la frase “con toda seriedad” debe aplicarse a los hijos, y no, como opinan algunos, al padre. Los hijos cristianos estarán “en sujeción a él con toda seriedad” si son obedientes, respetuosos y educados. Está claro que los niños siempre van a actuar de acuerdo con su edad y circunstancias. Y la Biblia reconoce que es natural que se rían y jueguen (Lu 7:32; comparar con Ec 3:4; Is 11:8). El propio Pablo admite en 1Co 13:11 que, cuando era pequeño, hablaba, pensaba y razonaba “como un niño”. Por eso, aquí no puede estar dando a entender que los niños tengan que razonar y comportarse como adultos.
cuidará de. Aquí se usa el mismo verbo griego que en la parábola del buen samaritano, que aparece en el Evangelio de Lucas. Ahí se describe la forma en la que un samaritano “cuidó” a un hombre que cayó en manos de unos ladrones (Lu 10:34, 35). Los superintendentes de la congregación también tienen que cuidar con cariño a los hermanos y atender sus necesidades.
un hombre recién convertido. Con esta expresión se traduce un término griego que literalmente significa ‘recién plantado’. En sentido figurado, se refiere a un hermano que lleva poco tiempo como cristiano (comparar con 1Co 3:6-8, donde Pablo usa la imagen de “plantar” para referirse a “hacer discípulos”). Aquí Pablo deja claro que, para que un hombre sea nombrado superintendente, debe ser un cristiano maduro en sentido espiritual, y no alguien que se haya convertido recientemente.
se llene de orgullo. Ver la nota de estudio de 2Ti 3:4.
y reciba la misma condena que recibió el Diablo. Aquí Pablo menciona como advertencia el mal ejemplo del ángel que llegaría a convertirse en Satanás, el Diablo. En vez de cumplir con las responsabilidades que Dios le asignó, este ser espiritual perfecto se llenó de orgullo. Y este orgullo, así como su ambición egoísta, lo llevó a caer en el pecado y ser condenado. Basándose en esto, Pablo explica que, antes de nombrar superintendente de la congregación a un hombre, tiene que pasar un tiempo para que pueda demostrar que de verdad es humilde. El hombre humilde sigue el modelo de Jesús, que nunca ambicionó tener más autoridad (Flp 2:5-8; Heb 5:8-10).
que no se le pueda reprochar nada y no caiga en una trampa del Diablo. Antes de ser nombrado superintendente, el hermano debe tener “una buena reputación” entre la gente de afuera de la congregación. Si fuera nombrado a pesar de tener mala fama, se desacreditaría él mismo y desacreditaría también a la congregación y, sobre todo, a Jehová. Además, correría el peligro de caer en alguna de las trampas del Diablo, como el orgullo o la ambición. Y esto podría llevarlo a desobedecer a Dios (1Ti 3:6; 2Ti 2:26). Pero las palabras originales de Pablo también pueden dar a entender que el hecho mismo de que se le pueda reprochar algo forma parte de la “trampa” (o el “lazo”) del Diablo. Sea como sea, a Satanás le encantaría ver desacreditada a la congregación cristiana por culpa de la mala reputación de un superintendente.
siervos ministeriales. O “ayudantes”. Esta expresión es una traducción del término griego diákonos, que suele traducirse como “ministro” o “siervo”. En este contexto, se refiere a los varones que eran nombrados para servir en la congregación y ayudar al cuerpo de ancianos. Al parecer, realizaban muchas tareas prácticas que contribuían a que la congregación funcionara bien. Su colaboración permitía que los ancianos se centraran en enseñar y pastorear a los hermanos. Ver el glosario, siervo ministerial, y la nota de estudio de Flp 1:1. Ver también la nota de estudio de Mt 20:26.
serios. El término griego empleado aquí también aparece en 1Ti 3:11 y en Tit 2:2. Además de como “serios”, podría traducirse como “respetables”, “dignos” y “honorables”. Para poder ser nombrado siervo ministerial, el varón debe comportarse de un modo digno y así ganarse el respeto de los demás. Debe ser un hombre responsable y confiable que se toma en serio sus deberes.
de lengua doble. O “falsos al hablar”. Lit. “de doble palabra”, “de doble lenguaje”. La expresión que usa Pablo aquí da la idea de ‘poco sinceros’. El hermano que vaya a ser nombrado siervo ministerial o superintendente no debe ser un hombre hipócrita, que tal vez halague o confunda a los demás para obtener algún beneficio personal. Tampoco debe actuar con engaño diciéndoles a unos una cosa y a otros lo contrario (Pr 3:32; Snt 3:17). Más bien, es necesario que sea franco y veraz, y que se pueda confiar en su palabra.
codiciar ganancias deshonestas. Esta expresión (que también aparece en Tit 1:7) es la traducción de un único término griego que, como muestra cierto diccionario, se aplica básicamente a alguien “que vergonzosamente codicia ganancias o ventajas materiales” (comparar con 1Ti 3:3; 1Pe 5:2). Los que aman el dinero ponen en peligro su relación con Jehová; y los que son codiciosos no heredarán el Reino de Dios (1Co 6:9, 10; 1Ti 6:9, 10). Con razón, los hombres de esta clase no cumplen los requisitos para ser superintendentes o siervos ministeriales. Y es que probablemente se aprovecharían de sus hermanos en la fe. Por poner un ejemplo, puede que a un hombre nombrado se lo ponga a cargo de los fondos de la congregación y de su distribución entre los necesitados. Si este hermano tuviera el problema de “codiciar ganancias deshonestas”, podría sentirse tentado a quedarse con parte del dinero. Esto no solo perjudicaría a la congregación, sino que además ofendería a Jehová (Jn 12:4-6).
al secreto sagrado de la fe. Parece que esta expresión se refiere al conjunto de verdades de la fe cristiana. Estas verdades se mantuvieron en secreto, o no se conocieron, hasta que Dios se las reveló a los discípulos de su Hijo. Está claro, por lo tanto, que el siervo ministerial no solo ayuda a los ancianos en aspectos prácticos. También respalda con firmeza y lealtad las verdades que Dios ha revelado. Por eso, tiene que tener tanto el deseo como la capacidad de defender la fe cristiana.
una conciencia limpia. Ver la nota de estudio de Ro 2:15.
Las mujeres igualmente. Después de enumerar los requisitos para los hombres nombrados, Pablo también da una lista de cualidades parecidas para las mujeres cristianas. El término griego que usa puede significar tanto ‘mujeres’ como ‘esposas’ (1Ti 3:2, 12). Así que los consejos que da a continuación son aplicables a todas las mujeres cristianas, pero particularmente a las que están casadas con cristianos que han recibido responsabilidades dentro de la congregación.
esposos de una sola mujer. Ver la nota de estudio de 1Ti 3:2.
dirijan bien. O “presidan bien”. Ver la nota de estudio de 1Ti 3:4.
gran libertad para hablar. O “gran confianza para hablar”. Ver la nota de estudio de 2Co 7:4.
la familia de Dios. Pablo llama a toda la “congregación” de cristianos ungidos “la familia de Dios”. Y esta misma imagen se usa varias veces en las Escrituras Griegas Cristianas (ver las notas de estudio de Gál 6:10; Ef 2:19). Esta imagen transmite la idea de que los cristianos están organizados como una familia estrechamente unida donde todos disfrutan de un agradable ambiente familiar.
del Dios vivo. El título descriptivo el Dios vivo aparece con frecuencia en las Escrituras Hebreas (Dt 5:26; 1Sa 17:26, 36; Is 37:4, 17). En este contexto establece un contraste entre Jehová y los ídolos sin vida que adoraban los paganos tanto en Éfeso como en otros lugares. Puede que Pablo también usara este título para recordarles a los cristianos que su religión es superior a las demás.
columna y apoyo de la verdad. Aquí Pablo describe a la congregación cristiana usando en sentido figurado dos términos arquitectónicos. En primer lugar, menciona la “columna”. Las columnas eran elementos muy sólidos que formaban parte de la estructura de muchas grandes construcciones de la época y que a menudo sostenían pesados techos. Puede que Pablo tenga en mente el templo de Jerusalén o alguno de los imponentes edificios de Éfeso, donde está viviendo Timoteo. Pablo también habla de “columnas” en Gál 2:9 (ver la nota de estudio). Aquí, en 1Ti 3:15, el apóstol representa a toda la congregación cristiana como una columna que sostiene la verdad. En segundo lugar, habla del “apoyo”. Con esta palabra se traduce un término griego que significa ‘algo que proporciona una base firme para otra cosa’ y que también puede traducirse como “fundamento”, “baluarte”, “bastión” o “contrafuerte”. Al usar juntos los términos “columna” y “apoyo”, Pablo está destacando que la congregación debe sostener y defender las verdades sagradas de la Palabra de Dios. El cristiano, y especialmente cada superintendente nombrado, debe ser una persona que “maneja la palabra de la verdad correctamente” (2Ti 2:15). El apóstol sabe que es necesario actuar con urgencia antes de que se produzca la gran apostasía. Y por eso le pide a Timoteo que se esfuerce al máximo por fortalecer a la congregación.
el secreto sagrado de esta devoción a Dios. En las Escrituras, esta es la única vez que aparecen juntas las expresiones “secreto sagrado” y “devoción a Dios” (ver las notas de estudio de Mt 13:11; 1Ti 4:7). Aquí Pablo se centra en un secreto sagrado en concreto: ¿conseguiría algún ser humano demostrar en su vida devoción a Dios de manera perfecta? Adán no lo logró, ya que se dejó llevar por el egoísmo y se rebeló contra Jehová en el jardín de Edén. Por eso, esta pregunta tendría mucho sentido en el caso de sus descendientes. Durante unos 4.000 años, la respuesta siguió siendo un misterio o un secreto. Ninguno de los descendientes imperfectos de Adán y Eva logró mantenerse completamente íntegro (Sl 51:5; Ec 7:20; Ro 3:23). Pero Jesús, que al igual que Adán era un hombre perfecto, sí demostró devoción a Dios en todo lo que pensaba, decía y hacía, incluso en medio de las pruebas más duras (Heb 4:15; ver la nota de estudio de 1Co 15:45). El fuerte apego que sentía por Jehová se basaba en un amor de todo corazón y sin una pizca de egoísmo. Al dar un ejemplo perfecto de devoción a Dios, Jesús proporcionó de una vez para siempre la respuesta a este secreto sagrado.
devoción a Dios. Para saber más sobre la expresión “devoción a Dios”, ver la nota de estudio de 1Ti 4:7. Ver también la nota de estudio de 1Ti 2:2.
‘Él [...] en gloria’. Las frases que aparecen entre comillas sencillas tal vez estén tomadas de un poema muy conocido de los cristianos del siglo primero o de una de las canciones que ellos cantaban (comparar con la nota de estudio de Ef 5:19 ). Los biblistas llegan a esta conclusión tomando como base la estructura, el ritmo de las frases y los paralelismos del texto griego original.
fue manifestado en carne. Esta frase se refiere a Jesús, al parecer desde el momento en el que se bautizó en el río Jordán (ver la nota de estudio de Mt 3:17). Fue entonces cuando Jesús de Nazaret se convirtió en el Mesías o el Ungido de Jehová. Aunque venía del cielo, en la tierra fue un ser humano perfecto de carne y hueso, y solía referirse a sí mismo como “el Hijo del hombre” (Mt 8:20). Ver glosario, hijo del hombre.
fue declarado justo en espíritu. Esta frase se refiere al tiempo en que Jehová resucitó a su Hijo como un ser espiritual (1Pe 3:18). Entonces le concedió la vida inmortal (Ro 6:9; 1Ti 6:16). De este modo, confirmó que Jesús había sido justo en todos los sentidos. Ver la nota de estudio de Ro 1:4.
se les apareció a ángeles. Después de resucitar, Jesús se les apareció a los ángeles infieles (es decir, a los demonios) y pronunció la condena de Dios contra ellos (1Pe 3:18-20). Estos ángeles, que se rebelaron en tiempos de Noé, se encuentran en la actualidad aprisionados bajo cadenas simbólicas. Viven en una profunda oscuridad espiritual y al parecer no se les permite materializarse en un cuerpo humano (2Pe 2:4; Jud 6).
se predicó acerca de él entre las naciones. A partir del Pentecostés del año 33 de nuestra era, los cristianos les predicaron a los circuncisos, fueran judíos o prosélitos, incluidos los que vivían en naciones gentiles (Hch 2:5-11). Más tarde llevaron el mensaje a los samaritanos (Hch 8:5-17, 25). Luego, en el año 36, Pedro fue a casa de Cornelio y les dio testimonio a él y a otros gentiles incircuncisos que estaban reunidos allí (Hch 10:24, 34-43). Y, más adelante, Pablo, Timoteo y otros misioneros anunciaron las buenas noticias en Asia Menor y en Europa (Hch 16:10-12). Alrededor del año 60 o 61, Pablo pudo afirmar que el mensaje cristiano se había “predicado en toda la creación que está bajo el cielo” (Col 1:23 y la nota de estudio). Ver también Hch 17:6; Ro 1:8; 15:24, 28; Col 1:6; apén. B13 y galería multimedia, “El Pentecostés del 33 e. c. y la difusión de las buenas noticias”.
en el mundo creyeron en él. Los cristianos del siglo primero llevaron las buenas noticias sobre Jesús “hasta los confines de la tierra” (Hch 1:8 y la nota de estudio). Como resultado, muchos abrazaron el cristianismo en diversos lugares del mundo. En el libro de Hechos se habla de personas que se hicieron creyentes en lugares como Antioquía de Pisidia, Listra e Iconio (Hch 13:48; 14:21, 23), así como en Filipos (Hch 16:12, 33, 34), Tesalónica (Hch 17:1, 4), Berea (Hch 17:10-12), Atenas (Hch 17:16, 34) y Éfeso (Hch 19:17-20).
fue recibido arriba en gloria. Aquí Pablo se refiere a la ascensión de Jesús al cielo (Hch 1:9, 10). Jehová lo colocó a su mano derecha y le concedió más gloria que a cualquier otra criatura en todo el universo (Mt 28:18; Jn 17:5; Flp 2:9; Heb 1:3, 4).