1 TIMOTEO
Notas de estudio. Capítulo 5
No reprendas con severidad a un hombre mayor. El verbo griego que aquí se traduce como “reprender con severidad” significa literalmente ‘golpear’. En este versículo se emplea en sentido figurado con la idea de ‘regañar con dureza’ o ‘castigar con palabras’. Pablo le recuerda al joven Timoteo que, aunque tenga cierto grado de autoridad, no debe abusar de ella tratando duramente a los demás (1Ti 1:3). Especialmente los hombres mayores merecían que Timoteo les mostrara compasión y respeto (Le 19:32). Ver la nota de estudio de aconséjalo en este versículo.
un hombre mayor. El contexto muestra que aquí se está usando la palabra griega presbýteros con el sentido literal de un hombre de edad avanzada, en contraste con los “hombres más jóvenes” que se mencionan en este mismo versículo. Sin embargo, en otros contextos se emplea para referirse a “los ancianos” de la congregación cristiana, es decir, los que ocupan un puesto de autoridad y responsabilidad (1Ti 5:17; Tit 1:5; ver la nota de estudio de Hch 11:30). Por eso, si Timoteo tenía que corregir a alguien mayor que él, sobre todo si también servía de anciano, debía aconsejarlo “como a un padre”.
aconséjalo. Aquí Pablo usa un verbo griego (parakaléō) que transmite la idea de mostrar interés personal animando y aconsejando con cariño (ver la nota de estudio de Ro 12:8, donde este mismo verbo se traduce como “animar”). Así que Pablo le está pidiendo a Timoteo que fomente un ambiente afectuoso y familiar dentro de la congregación cristiana (1Co 4:14; 1Te 2:7, 8). Aunque fuera necesario que diera un consejo, nunca debería hacerlo con dureza.
con toda castidad. O “con toda pureza”. El término griego que se traduce como “castidad” se refiere a la limpieza o pureza no solo en la conducta (sexual o de otro tipo), sino también en los pensamientos y en los motivos (1Ti 4:12; ver la nota de estudio de Flp 4:8). Timoteo debía comportarse con las mujeres más jóvenes de la congregación como si fueran sus hermanas carnales. Al igual que a los demás cristianos, siempre tenía que tratarlas con total castidad, es decir, con pureza en sus pensamientos, palabras y acciones (Job 31:1).
Trata con consideración. Lit. “Honra”. El verbo original también podría traducirse como “Sigue honrando”. Como las viudas solían ser pobres y estar indefensas, Pablo le pide a Timoteo que las trate con respeto y les dé su apoyo y cariño. Algunos diccionarios explican que, en este contexto, el verbo que se traduce como “tratar con consideración” (o también como “honrar”) puede incluir la idea de dar ayuda material (comparar con Mt 15:5, 6; Hch 28:10; ver la nota de estudio de 1Ti 5:17). En muchos relatos de la Biblia se muestra que Dios ama y honra a las viudas fieles, como por ejemplo, Noemí, Rut, la viuda de Sarepta y la profetisa Ana (Rut 1:1-5; 2:10-13, 19, 20; 4:14, 15; 1Re 17:8-24; Lu 2:36-38).
las viudas que realmente son viudas. O “las viudas que de veras pasan necesidad”. Es decir, las que no tienen a nadie que las mantenga.
demostrar devoción a Dios en su propia casa. En otros lugares de esta carta, Pablo habla varias veces de la “devoción a Dios” (en griego, eusébeia). Este sustantivo griego transmite la idea de profundo respeto y reverencia por Dios (ver la nota de estudio de 1Ti 4:7). Pero aquí Pablo usa el verbo griego relacionado (eusebéō), que se traduce como “demostrar devoción a Dios”. De este modo muestra que esa devoción motivaría a los cristianos a cuidar de sus padres y abuelos que hubieran enviudado y a atender sus necesidades. Algunas Biblias traducen este verbo como “ser respetuosos” o “cumplir sus obligaciones”. Sin embargo, estas traducciones dejan afuera la motivación espiritual que impulsa a los cristianos a realizar con paciencia, alegría y amor esa labor, que a menudo es física y emocionalmente agotadora (Ec 12:1-8). El verbo que Pablo emplea en este versículo muestra que ese cuidado es principalmente una muestra de reverencia por Dios y de obediencia a sus mandatos sobre la vida de familia (Éx 20:12; Mt 15:3-6; 1Ti 5:8; Snt 1:27). Algunas traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo usan en este versículo una frase que podría traducirse como “cuidar [o “dirigir”] su casa con sabiduría y temor de Jehová”. Comparar con la nota de estudio de 1Ti 2:2.
no deja de rogar y orar día y noche. La descripción que hace Pablo de la viuda que “pone su esperanza en Dios” es sorprendentemente parecida a la que hace Lucas de la profetisa Ana. Esta viuda de edad avanzada “siempre estaba en el templo, donde prestaba servicio sagrado día y noche ayunando y haciendo ruegos” (Lu 2:36, 37). De igual modo, Jesús alabó a “una viuda necesitada” que solo tenía “dos moneditas de muy poco valor”. Ella confiaba tanto en Jehová que las donó al templo de Jerusalén (Lu 21:1-4; ver la nota de estudio del versículo 4). Tanto lo que dice Pablo en este versículo como lo que cuentan los Evangelios sobre estas mujeres, reflejan cuánto valora Jehová a las viudas cristianas que demuestran una gran fe.
la que se entrega a los placeres. El verbo griego original, que aquí se traduce como “entregarse a los placeres”, puede referirse a llevar una vida de comodidades y excesos. También puede implicar libertinaje. Pablo probablemente conocía a algunas cristianas que veían su condición de viudas como una oportunidad para disfrutar de una vida lujosa (comparar con 1Ti 2:9). Está claro que la congregación no debería dar apoyo material a nadie que quisiera aprovecharse de esa generosidad para darse la gran vida o para dejar a un lado las normas morales de Jehová. Ver la nota de estudio de 1Ti 5:3.
muerta aunque esté viviendo. Aquí se refiere a estar muerto en sentido figurado. Comparar con Ap 3:1. Ver la nota de estudio de Ef 2:1.
estas instrucciones. O “estos mandatos”. Ver la nota de estudio de 1Ti 1:5.
mantiene. Este verbo tiene aquí el sentido de cuidar de las necesidades materiales de alguien. Pablo indica que se espera que los cabezas de familia mantengan a su esposa y sus hijos al grado que se lo permitan las circunstancias. Además, algunos padres o abuelos que han enviudado no pueden satisfacer sus necesidades físicas. En estos casos, los hijos adultos deben hacer todo lo que puedan por mantenerlos. A veces, esto implica prever sus necesidades futuras y tomar medidas para que estén bien atendidos (comparar con Jn 19:26, 27). Pablo muestra que los cristianos siguen este consejo no solo por sentido de responsabilidad, sino por una razón aún más importante: agradar a Dios y recibir su aprobación (Éx 20:12; Dt 5:16; Mt 15:4-6).
a los suyos, y en especial a los miembros de su casa. Aquí se usan dos expresiones. La primera (“los suyos”) tiene un sentido más amplio y se refiere a los parientes cercanos en general. Y la segunda (“los miembros de su casa”) se refiere en este contexto a los de la familia más inmediata que viven bajo el mismo techo.
ha rechazado la fe. La fe cristiana abarca todo lo que Cristo enseñó y lo que escribieron por inspiración sus discípulos. Jesús confirmó el mandamiento de Dios “Honra a tu padre y a tu madre”. Además, condenó a quienes no cumplían con esta responsabilidad (Éx 20:12; Dt 5:16; Mr 7:9-13). Por eso, un cristiano no estaría viviendo a la altura de su fe si no cuidara de sus familiares, entre ellos los padres o abuelos que han enviudado y necesitan ayuda. Si deliberadamente pasara por alto sus necesidades, estaría rechazando la fe o, lo que es lo mismo, dándole la espalda. Sería “peor que una persona sin fe”, o sea, peor que alguien que no es creyente pero que quizás cuide de su familia movido por el cariño natural (Ro 2:14, 15).
una persona sin fe. Algunas traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo dicen aquí “una persona que niega [o “rechaza”] a Jehová”. Sin embargo, no hay ninguna indicación de que se usara el nombre de Dios en el texto griego original. Por eso, el Comité de Traducción de la Biblia del Nuevo Mundo no lo emplea en el texto principal de este versículo. Ver apén. C.
La viuda que se incluya en la lista. El verbo griego que se traduce aquí como “incluir en la lista” solía usarse con el sentido técnico de inscribir a alguien en un registro oficial. Parece que la congregación había organizado un sistema para cuidar de los cristianos necesitados, entre ellos las viudas pobres. Pablo hace una descripción general de las viudas cristianas que podían recibir ayuda material de la congregación y de las que no podían recibirla.
tener por lo menos 60 años. Aquí Pablo menciona una edad que solía verse en aquellos tiempos como el comienzo de la vejez. Se consideraba que a los 60 años era menos probable que una viuda volviera casarse y más difícil que lograra mantenerse ella sola.
haberles lavado los pies a los santos. Lavarles los pies a los invitados era una muestra de amabilidad y un servicio útil. Y es que probablemente habían andado por caminos polvorientos con sandalias abiertas. Los que solían lavar los pies eran los esclavos, y por eso algunas personas pensaban que realizar este acto de hospitalidad era algo indigno de su posición (Lu 7:44). Por otro lado, si una viuda era “conocida por sus magníficas obras”, entre ellas lavarles los pies a otros, era evidente que tenía una actitud humilde y servicial. Y por eso sus hermanos en la fe podrían sentirse más inclinados a ayudarla cuando pasara necesidad (Lu 6:38).
no incluyas en la lista a las viudas más jóvenes. Pablo acaba de decir que la congregación debe centrarse en ayudar a las viudas mayores que tengan una fe ejemplar y que se enfrenten a una gran necesidad material. Pero, en los versículos 11-15, explica algunas razones por las que deberían pensarlo muy bien antes de ayudar materialmente a las viudas más jóvenes. Ver la nota de estudio de 1Ti 5:12.
por romper su promesa anterior. Lit. “porque dejaron de lado la primera fe”. La expresión griega original puede indicar que algunas viudas más jóvenes de Éfeso habían expresado el deseo —y probablemente hasta habían hecho algún tipo de promesa o de compromiso— de mantenerse solteras y así servir a Jehová con total devoción y sin distracciones (comparar con 1Co 7:34). Es posible que la congregación respondiera dándoles ayuda material. Pero parece que algunas habían cambiado sus prioridades. Pablo lo explica diciendo que los deseos sexuales se habían interpuesto “entre ellas y el Cristo” (1Ti 5:11). Y añade que, “al mismo tiempo”, estaban demostrando otras tendencias poco espirituales. “No solo [se dedicaban] a no hacer nada, sino también a ser chismosas y a meterse en asuntos ajenos” (1Ti 5:13). Por eso, en el versículo 14, da otros consejos para evitar que las viudas más jóvenes se hagan daño espiritualmente. Ver la nota de estudio de 1Ti 5:14.
chismosas. El término griego usado aquí viene de un verbo que significa originalmente ‘burbujear’ o ‘brotar a borbotones’ y luego adquiere el sentido de ‘parlotear’ o de ‘decir tonterías’. Según indica una obra de consulta, estas mujeres chismosas “parlotean de lo primero que se les viene a la cabeza”. Hablar de los demás no siempre es malo. Pero aquí Pablo se refiere concretamente a hacerlo con malas intenciones, a chismear. Esas viudas jóvenes estaban hablando de cosas que no debían.
deseo que las viudas más jóvenes se casen. Pablo recomienda que las viudas más jóvenes se casen y se ocupen de su hogar. Esto sería una protección para ellas. Si trabajaban con empeño cuidando de su familia, era menos probable que se comportaran de forma poco ejemplar, quizás chismeando o metiéndose en asuntos ajenos (1Ti 5:13; ver la nota de estudio de 1Ti 2:15). También evitarían el peligro que Pablo menciona en el versículo 12, el de no cumplir la promesa que habían hecho. Ver la nota de estudio de 1Ti 5:12.
parientes que sean viudas. Las cristianas tenían la obligación de cuidar de las viudas de su propia familia. Entre estas viudas estaban miembros de la familia más inmediata, como su madre y su abuela, y también otras parientes cercanas que no tenían a nadie que las ayudara.
a fin de que no sean una carga para la congregación. A las viudas que cumplían los requisitos para recibir ayuda material, no se las debía ver como una carga, sino como valiosas siervas de Dios (1Ti 5:5, 9, 10). Pero Pablo aclara que no se debía ayudar a las viudas que no cumplían los requisitos. Entre ellas estaban las que tenían familiares que podían cuidar de ellas y las que no eran cristianas ejemplares (1Ti 5:4, 6, 7, 11-15). Si la congregación ayudara a esas viudas, tendría menos fondos y energías para la predicación y para las labores de socorro. Ver la nota de estudio de 2Co 8:4.
las que realmente son viudas. O “las viudas que de veras pasan necesidad”. Es decir, las que no tienen a nadie que las mantenga.
los ancianos. Pablo ya tenía un vínculo personal muy fuerte con la congregación de Éfeso (Hch 19:1, 8-10; 20:17, 31, 37, 38). La última vez que se reunió con sus ancianos fue unos años antes (c. 56 e. c.), hacia el final de su tercer viaje misionero (ver la nota de estudio de Hch 20:17). En aquella ocasión, destacó la importancia de que los superintendentes pastorearan el rebaño de Dios (ver la nota de estudio de Hch 20:28). En este versículo, Pablo les explica a los hermanos de la congregación cómo debían ver a los ancianos que trabajaban tan duro por ellos.
dirigen bien. O “presiden bien”. El verbo griego traducido aquí como “dirigir” significa literalmente ‘estar de pie delante de’ (ver la nota de estudio de Ro 12:8). En sentido figurado, los ancianos tienen que estar de pie delante de la congregación tomando la iniciativa en la enseñanza, protegiendo de peligros espirituales al rebaño y ayudando a cada hermano a mantenerse cerca de Jehová. De forma parecida, se dice que los padres dirigen a su familia (1Ti 3:4). A veces los padres tienen que tomar la decisión final, e incluso establecer reglas, en asuntos personales que afectan a los miembros de su hogar. Ahora bien, los ancianos no tienen la misma autoridad que los cabezas de familia (2Co 1:24; Gál 6:5). Con modestia respetan el papel de Cristo como cabeza reflejando su personalidad, sobre todo su humildad, en su forma de tratar al rebaño (Mt 20:24-28; Jn 13:13-16; Col 1:18).
dignos de doble honra. Todos los cristianos tienen que honrarse y respetarse unos a otros (Ro 12:10; Flp 2:3). Pero aquí Pablo está indicando que tienen que demostrarles doble honra, o más honra, a los ancianos que trabajan duro. Y les demuestran esta honra siguiendo sus instrucciones e imitando su buen ejemplo (Heb 13:7, 17). En el siguiente versículo (1Ti 5:18) se ve que esta “doble honra” podría incluir darles la ayuda material que necesiten. Esto no quiere decir que los ancianos deban recibir un salario. El ejemplo del propio Pablo lo deja claro. Como les había explicado a los ancianos de Éfeso, él trabajó para mantenerse (Hch 18:3; 20:17, 34; 1Co 4:16; 11:1; 1Te 2:6 y la nota de estudio, 9).
Porque un pasaje de las Escrituras dice. Pablo respalda lo que acaba de decir en el versículo anterior haciendo dos citas (comparar con Ro 9:17 y la nota de estudio; 10:11). La primera está tomada de Dt 25:4 (ver también la nota de estudio de 1Co 9:9). Y la segunda puede ser una alusión a Le 19:13. Sin embargo, también es posible que Pablo esté refiriéndose aquí a un versículo de los Evangelios. En el texto original, el apóstol emplea prácticamente las mismas palabras que, según Lu 10:7, usó Jesús. Lucas escribió su Evangelio entre los años 56 y 58 de nuestra era, y parece que Pablo escribió esta carta a Timoteo entre los años 61 y 64. Ahora bien, en Mt 10:10, que se escribió alrededor del año 41, también aparecen unas palabras similares. Por lo tanto, la segunda cita que hace Pablo podría tratarse de uno de los primeros ejemplos de un escritor bíblico citando de un Evangelio, lo que confirmaría que los Evangelios forman parte de las Escrituras inspiradas (comparar con 1Co 9:14, donde Pablo alude al mandato que dio el Señor Jesús). Ver también la nota de estudio de 1Co 12:10.
una acusación. Un anciano de la congregación podría ser acusado de haber cometido una grave violación de las normas bíblicas. Si hubiera pruebas que apoyaran la acusación, significaría que él habría dejado de ser “irreprochable” y de estar “libre de acusación” (1Ti 3:2; Tit 1:5, 7). En tal caso, ya no cumpliría con los requisitos para seguir siendo anciano. Y, si hubiera cometido pecados graves, la acusación podría llevar incluso a que se lo sacara de la congregación (1Co 5:13; 6:9, 10).
un anciano. Lit. “un hombre mayor”. La palabra griega usada aquí (presbýteros) puede referirse tanto a un hombre de edad avanzada como a un hombre que ocupa un puesto de autoridad y responsabilidad en la congregación cristiana. Ver las notas de estudio de Hch 20:17; 1Ti 5:1.
que se apoye en el testimonio de dos o tres testigos. Por inspiración, Pablo aplica esta norma de la Ley mosaica a un caso en particular: cuando se acusa a un anciano de haber cometido una grave violación de la ley de Dios (Dt 17:6; 19:15). Esta norma protegía al anciano fiel contra las acusaciones de alguien que quisiera calumniarlo. Las calumnias podrían dañar la buena reputación de un anciano inocente y poner en peligro su servicio como pastor dentro de la congregación. Ahora bien, si la acusación tenía el apoyo de “dos o tres testigos”, el cuerpo de ancianos debía tomar medidas disciplinarias.
Censura. En la Biblia, el verbo griego que aquí se traduce como “censurar” suele usarse con el sentido de convencer a una persona de que ha cometido un error. El objetivo de la censura es motivarla a que reconozca su error y lo corrija. Un diccionario dice que este verbo incluye la idea de “‘corregir’, es decir, ‘mostrarle a alguien su pecado y animarlo a arrepentirse’”. La censura es una forma de disciplina positiva que tiene como finalidad educar. En Jn 16:8, este mismo verbo griego se traduce como “dar pruebas convincentes”.
delante de todos los presentes. Lit. “a la vista de todos”. Al parecer, Pablo quiere decir que la censura debía darse delante de todas las personas que tuvieran conocimiento de la conducta pecaminosa. En algunos casos, esto incluiría a toda la congregación. Pero en otros casos, “todos los presentes” podían ser un grupo más pequeño de personas que se hubieran visto afectadas de algún modo por la mala conducta o que la conocieran. Algunos de los “presentes” podían ser testigos oculares. Por ejemplo, Lu 8:47 dice que, cuando Jesús curó a una mujer, ella “contó delante de todo el mundo [lit. “a la vista de todo el pueblo”]” por qué había tocado a Jesús. Tanto las palabras utilizadas como el contexto muestran que hablaba delante de los que escucharon a Jesús preguntar “¿Quién me tocó?”. Nada indica que hiciera esta confesión delante de toda la multitud o de toda la ciudad (Lu 8:43-47).
los que practican el pecado. Aquí se emplea un verbo griego que significa ‘pecar’. Pero está en una forma que indica acción continua. Así que no da a entender que se trate de un pecado aislado, sino de una conducta pecaminosa que se prolonga en el tiempo. Por eso, algunas Biblias lo traducen como “los que siguen pecando” o “los que persisten en pecar”.
para que sirva de advertencia a los demás. Lit. “para que los demás tengan temor”. Estas palabras indican con qué objetivo se da la censura “delante de todos los presentes”, en público. Cuando Pablo menciona a “los demás”, se refiere a los presentes que, al escuchar la censura, pueden desarrollar un sano temor a pecar. La censura los ayuda a comprender la necesidad de evitar el pecado y todo lo que pudiera llevar a pecar.
Te ordeno solemnemente. Con esta frase tan enérgica se traduce un único verbo griego. Un diccionario lo define como ‘aconsejar con autoridad que se haga algo en asuntos de extraordinaria importancia’. Este mismo verbo se usa también en la Septuaginta, por ejemplo en 1Sa 8:9 y 2Cr 24:19. Unos versículos antes, Pablo comenta qué debe hacerse cuando se acusa de mala conducta a un anciano. Y luego destaca la necesidad de censurar a los que practican el pecado. Como todos estos asuntos son muy serios, le hace a Timoteo una petición solemne “ante Dios” y “Cristo Jesús”. De este modo, le recuerda que hasta lo que se comenta en privado entre varones nombrados está claramente a la vista de las mayores autoridades del universo (Ro 2:16; Heb 4:13).
los ángeles escogidos. Dios ha escogido como ministros suyos a los ángeles fieles y ha rechazado a los ángeles malvados (Jud 6). Además, ha elegido a algunos ángeles fieles para que protejan a sus siervos en la tierra, supervisen la predicación y les informen a él y a Jesús de todo lo que observan (Heb 1:14; Ap 14:6). Ver la nota de estudio de Mt 18:10.
sin ningún prejuicio ni parcialidad. Pablo advierte aquí sobre dos errores de juicio. Primero habla del prejuicio, que implica juzgar negativamente a alguien por adelantado. Y luego menciona la parcialidad, que consiste en mostrar un favor excesivo o indebido a alguien, tal vez por tener una amistad personal con él.
Nunca te apresures a imponerle las manos a ningún hombre. Parece que Timoteo había recibido autoridad para nombrar superintendentes imponiéndoles las manos (ver el glosario, imponer las manos, y la nota de estudio de Hch 6:6). Él nunca debía nombrar a ningún hombre de forma precipitada. Solo debía nombrarlo después de analizar cuidadosamente si de verdad cumplía los requisitos (1Ti 3:1-7). Los varones nombrados tenían mucha influencia. Por eso era tan importante que Timoteo siguiera el consejo de Pablo. Si nombrara a hombres que no cumplían los requisitos, Timoteo podría convertirse en “cómplice de los pecados de otros”. En otras palabras, compartiría cierto grado de responsabilidad por cualquier mala acción que ellos cometieran.
toma un poco de vino. En tiempos de Pablo, era común emplear el vino como remedio para aliviar los problemas digestivos y curar las heridas, entre otros usos medicinales (ver la nota de estudio de Lu 10:34). Al dar este consejo, Pablo demostró que se preocupaba como un padre por Timoteo, quien quería mantenerse en el servicio a Dios a pesar de enfermarse con frecuencia. Hay fuentes antiguas y modernas que confirman el valor curativo del vino. Por ejemplo, el médico griego Hipócrates de Cos (c. 460-c. 370 a. e. c.) escribió que “el remedio más eficaz” para tratar a “un hombre no de constitución robusta, sino al contrario, más bien débil”, era darle “un poco de vino” (Tratados médicos [trad. Josep Alsina], “Sobre la medicina antigua”, sec. XIII, p. 27). Y Aulo Cornelio Celso, escritor médico romano del siglo primero de nuestra era, indicó que, “si uno sufre del estómago”, no debe “beber agua en ayunas, sino vino caliente” (Los ochos libros de la medicina [trad. Agustín Blánquez], libro I, sec. VIII, p. 39).