1 TIMOTEO
Notas de estudio. Capítulo 2
que se ruegue, se ore, se interceda y se dé gracias. Aquí Pablo usa varios términos con significados parecidos para destacar la importancia de orar (ver la nota de estudio de Flp 4:6). Cuando habla de interceder, parece que se refiere a pedirle a Dios que haga algo a favor de otros. En la Biblia se menciona varias veces este tipo de oración. Moisés, por ejemplo, intercedió a favor de Míriam y a favor del pueblo de Israel (Nú 12:10-13; 21:7). Y en las Escrituras Griegas Cristianas se anima a los siervos de Dios a orar por otros (2Co 1:11; 2Te 3:1; Heb 13:18, 19; Snt 5:14-18). En este versículo, Pablo habla también de darle gracias a Dios. De hecho, él animó a los cristianos en varias ocasiones a expresar su agradecimiento en las oraciones (2Co 4:15; Col 2:7; 4:2).
todos los que ocupan altos cargos. O “todos los que ocupan puestos de autoridad”. Con estas palabras Pablo se refiere a diversos funcionarios de gobierno y autoridades (ver la nota de estudio de Ro 13:1). Y, al hablar en este versículo de “reyes”, se refiere tanto a gobernantes locales como al propio emperador de Roma. Para cuando Pablo escribió a Timoteo (c. 61-64 e. c.), ese emperador era Nerón, que reinó entre los años 54 y 68 de nuestra era.
para que podamos seguir llevando una vida tranquila y calmada. Aquí Pablo da una razón por la que los cristianos pueden incluir a los altos funcionarios del gobierno en sus oraciones. Debido a estas oraciones, Dios puede influir en las autoridades para que dejen vivir a los cristianos en paz “con total devoción a Dios y seriedad”, sin ser perseguidos por servir a Dios (comparar con Jer 29:7). Así, los cristianos pueden tener más libertad para seguir predicando y para darles la oportunidad de salvarse a “toda clase de personas” (1Ti 2:4). Los cristianos que vivían en Éfeso cuando Timoteo estaba allí de seguro entendían la influencia que podían tener en su ministerio los hombres en puestos de autoridad. Y es que tan solo unos años antes, durante el tercer viaje misionero de Pablo (c. 52-56 e. c.), un funcionario del gobierno había calmado a una multitud que se oponía a la predicación de Pablo y sus colaboradores (Hch 19:23-41). Ahora bien, independientemente de cuál sea la reacción de las autoridades, los cristianos siempre oran para que Dios los ayude a seguir predicando (Hch 4:23-31).
devoción a Dios. O “devoción piadosa”. Aquí se usa un único término griego (eusébeia) que expresa reverencia y un profundo respeto por Dios; por eso en español se explicita la palabra “Dios” (para saber más sobre el término griego que se traduce como “devoción a Dios”, ver la nota de estudio de 1Ti 4:7). En la Septuaginta también aparece el término griego eusébeia. Aparece, por ejemplo, en Is 11:2 y 33:6, donde el texto hebreo dice “temor de Jehová”, otra expresión que refleja un profundo respeto por Jehová Dios. La Peshitta (traducción bíblica del siglo quinto de nuestra era) traduce este mismo término griego al siriaco como “reverencia a Dios” en 1Ti 2:2, explicitando también la palabra “Dios”. Y otras traducciones posteriores de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo lo traducen como “temor de Jehová” tanto en este versículo como en otros donde aparece (1Ti 3:16; 4:7, 8; 6:3, 6, 11). Aun así, el Comité de Traducción de la Biblia del Nuevo Mundo decidió que no había suficiente apoyo para emplear el nombre de Dios en el texto principal de este versículo. Ver apén. C, donde se explican las razones para restituir el nombre de Dios en otros versículos. Comparar con la nota de estudio de Ro 10:12.
toda clase de personas. La expresión griega usada aquí podría traducirse más literalmente como “todas las personas”. Pero en vista del contexto también es correcto traducirla como “toda clase de personas” (ver otros ejemplos en las notas de estudio de Jn 12:32; Hch 2:17). Dios quiere que todas las personas “lleguen a arrepentirse” (2Pe 3:9). Por eso es imparcial y le ofrece la oportunidad de salvarse a todo el mundo, sin importar su género, etnia, posición económica o clase social (Mt 28:19, 20; Hch 10:34, 35; 17:30). Sin embargo, hay versículos bíblicos que indican claramente que no todas las personas aceptarán la invitación de Dios y se salvarán (Mt 7:13, 21; Jn 3:16, 36; 2Te 1:9). Así que, de acuerdo con lo que dicen estos textos, está justificado traducir la expresión original como “toda clase de personas”. En versículos anteriores, también es correcto traducir esta expresión de la misma forma, cuando Pablo anima a los cristianos a orar “por toda clase de personas, por reyes y por todos los que ocupan altos cargos” (1Ti 2:1, 2).
se salven. Los escritores bíblicos a veces usan los términos “salvarse” y “salvación” con el sentido de librarse de un peligro o de la destrucción (Éx 14:13, 14; Hch 27:20). Pero también los usan con frecuencia para referirse a la liberación del pecado (Mt 1:21). Y, como la muerte es consecuencia del pecado, las personas que son salvadas del pecado tienen la esperanza de vivir para siempre (Jn 3:16, 17). Ver la nota de estudio de 1Ti 1:1.
lleguen a tener un conocimiento exacto. La voluntad de Dios es que las personas los conozcan a él y su propósito de la forma más exacta o completa posible. Para un análisis más detallado del término griego que aquí se traduce como “conocimiento exacto”, ver las notas de estudio de Ro 10:2; Ef 4:13.
mediador. Este término describe la función legal que Jesús cumple en el nuevo pacto. En Heb 9:15 se llama a Jesús “mediador de un nuevo pacto” (ver el glosario, mediador, y la nota de estudio de Gál 3:19). Cuando Jesús “se entregó como rescate correspondiente por todos”, sentó las bases para que toda clase de hombres y mujeres pudieran ser incluidos en el nuevo pacto (1Ti 2:6). Este es un pacto entre Dios y los 144.000 cristianos ungidos por espíritu (Lu 22:20; Heb 8:6, 10-13; Ap 7:4-8).
se entregó como rescate correspondiente. El término griego antílytron, traducido aquí como “rescate correspondiente”, está compuesto de dos elementos: antí (‘a cambio de’, ‘en correspondencia con’, ‘en lugar de’) y lýtron (‘rescate’, ‘precio de rescate’). Jesús entregó su vida humana perfecta como un sacrificio que equivale exactamente a la vida humana perfecta que Adán perdió al rebelarse contra Dios. Jehová pudo aceptar el sacrificio de Jesús como “rescate correspondiente” porque este sacrificio satisfacía por completo sus elevadas normas de justicia. Muchas Biblias usan en este versículo la palabra “rescate” a secas, igual que si solo apareciera lýtron, como ocurre en Mt 20:28 y Mr 10:45 (ver la nota de estudio de Mt 20:28 y el glosario, rescate). Sin embargo, Pablo usa aquí el término antílytron y, de todos los versículos de las Escrituras Griegas Cristianas, este es el único donde aparece. Hablando del significado de este término, una obra de referencia lo define como “rescate, precio del rescate o, mejor todavía, rescate correspondiente” (A Greek and English Lexicon to the New Testament [Diccionario griego-inglés], de John Parkhurst, 1769, pp. 46, 47). En vista de todo esto, es más apropiado traducirlo como “rescate correspondiente”. Comparar con la nota de estudio de 1Co 15:45.
todos. O “toda clase de personas” (Mt 20:28; Jn 3:16). Ver la nota de estudio de 1Ti 2:4.
fui nombrado predicador. Las Escrituras Griegas Cristianas indican claramente que el apóstol Pablo se tomaba muy en serio su nombramiento. En este versículo y en 2Ti 1:11, por ejemplo, usa tres términos distintos (“predicador”, “apóstol” y “maestro”) para destacar tres aspectos especiales de su comisión. Al igual que Jesús y Juan el Bautista, Pablo fue un “predicador”, es decir, un proclamador del mensaje de Dios (Mt 4:17; Lu 3:18; ver la nota de estudio de Mt 3:1). De igual modo, Noé fue un “predicador de justicia” (2Pe 2:5).
apóstol. Jesucristo eligió a Pablo como “apóstol” o “enviado” (Hch 9:15; Ro 1:5). El propio Pablo se presenta como “apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios” y “apóstol a las naciones” (1Co 1:1; Ro 11:13 y la nota de estudio). Ver la nota de estudio de Ro 1:1.
digo la verdad, no miento. Quizás Pablo vio necesario reafirmar que sus palabras eran ciertas porque algunos de sus enemigos lo acusaban de ser un falso apóstol. Y al parecer había cristianos que se habían dejado influir por esa acusación (2Co 11:4, 5; Gál 1:6, 7, 11, 12). Puede que algunos de los que intentaban desacreditar a Pablo estuvieran entre los falsos maestros con los que Timoteo tenía que enfrentarse en Éfeso (1Ti 1:3, 4). Pablo usó aquí una expresión que recuerda los juramentos que solían emplearse en los juicios romanos. De este modo, les confirmó a Timoteo y a otros cristianos de Éfeso que él era un apóstol verdadero. En Ro 9:1 y Gál 1:20 usó frases similares.
maestro de las naciones. Como maestro, Pablo razonó con los que lo escuchaban y convenció a muchos para que pusieran su fe en Cristo (Hch 17:2; 28:23; ver la nota de estudio de Mt 28:20). Enseñó a un gran número de personas no judías. Por eso se lo llamó “maestro de las naciones”. Esta expresión destaca el alcance internacional de la obra de predicar y enseñar que iniciaron los cristianos en el siglo primero de nuestra era.
los hombres sigan orando. Aquí Pablo está hablando de las oraciones públicas que se hacen en representación de la congregación. Este es un honor reservado exclusivamente a los varones (1Co 14:34; 1Ti 2:11, 12). La expresión “alzando manos” describe una postura habitual que se adoptaba en tiempos bíblicos para orar. A veces los hombres que oraban en público extendían las manos hacia el cielo suplicando el favor de Jehová (comparar con 1Re 8:22, 23). Pero los siervos de Dios también oran en otras posturas. La Biblia no indica que haya una posición mejor que otra (1Cr 17:16; Mr 11:25; Hch 21:5). Lo más importante es la actitud de las personas que oran. En este versículo, Pablo destaca que deben ser “leales”. El término griego que emplea aquí también se puede traducir como “santas”, “puras” o “santificadas”. Así que lo que realmente le importa a Jehová es que las personas sean moralmente puras y se apoyen lealmente en él. Comparar con la nota de estudio de Tit 1:8.
sin ira y sin debates. Este consejo inspirado concuerda con uno de los requisitos para los superintendentes cristianos que Pablo menciona más adelante en esta misma carta: los superintendentes no deben ser conflictivos (1Ti 3:1, 3). De este modo, Pablo indica que ningún cristiano debe hacer oraciones públicas con una actitud divisiva. Como dice otra traducción, debe orar “sin ira ni pensamientos hostiles”. Y es que es fácil que esa actitud negativa influya en la forma de expresarse al orar. Este consejo también concuerda con la recomendación de Pablo de que los cristianos se deshagan de la ira, el rencor y las discusiones divisivas (Ef 4:31; Flp 2:14; Col 3:8 y la nota de estudio).
apropiada. O “digna”. En este contexto, el término griego empleado se refiere a ropa que se considera respetable y decente. Es una vestimenta adecuada para alguien que afirma ser ministro de Dios.
con modestia. En este contexto, la modestia implica tener en cuenta no solo la conciencia de uno mismo, sino también los sentimientos y opiniones de los demás. El cristiano modesto evita arreglarse de una forma que se considere indecente, que llame indebidamente la atención o que probablemente ofenda a otros o los haga tropezar (1Co 10:32, 33).
buen juicio. O “sensatez”. Ver la nota de estudio de 1Ti 3:2.
no con peinados de trenzas y oro o perlas o ropa muy cara. En tiempos de Pablo, muchas mujeres paganas hacían ostentación de su riqueza y su importancia. Se hacían peinados de trenzas con adornos de oro y diseños muy elaborados, y lucían ropa muy cara y muchas joyas. Hasta algunos que no eran cristianos pensaban que esa forma de arreglarse era excesiva. Está claro que tanta ostentación no era apropiada para los cristianos, porque podía fomentar competencias o incluso desviar la atención de la adoración verdadera. Por eso Pablo anima a las cristianas a mostrar buen juicio y a no irse a los extremos en su apariencia personal. De igual modo, Pedro recomienda a las mujeres fieles que no se concentren en los adornos externos, sino en “la persona secreta del corazón” (1Pe 3:3, 4; comparar con Pr 31:30).
devoción a Dios. O “reverencia a Dios”. Aquí se emplea el término theosébeia, que es una combinación de las palabras para “Dios” y para “devoción” o “reverencia”. Este término griego describe un profundo respeto y amor por Dios y por la adoración verdadera. Otro término griego que también se ha traducido como “devoción a Dios” es eusébeia. Aunque los dos tienen un sentido parecido, eusébeia no lleva explícita la palabra griega para “Dios” (ver las notas de estudio de 1Ti 2:2; 4:7). Esta es la única vez que se usa theosébeia en las Escrituras Griegas Cristianas. Pero también aparece en la Septuaginta. Por ejemplo, en Gé 20:11 y Job 28:28 se emplea al traducir las expresiones hebreas para “temor de Dios” o “temor de Jehová”, que se refieren a un profundo respeto y reverencia por Dios. En 1Ti 2:10, algunas traducciones de las Escrituras Griegas Cristianas al hebreo dicen “temor de Jehová”. Sin embargo, el Comité de Traducción de la Biblia del Nuevo Mundo decidió que no había suficiente apoyo para emplear el nombre de Dios en el texto principal de este versículo. Ver apén. C, donde se explican las razones para restituir el nombre de Dios en otros versículos. Comparar con la nota de estudio de Ro 10:12.
Que la mujer aprenda en silencio. Aquí Pablo enseña un punto de vista contrario al de muchos líderes religiosos judíos de su época. Ellos pensaban que a las mujeres no se les debían enseñar las Escrituras. Pero Pablo sabía que esas tradiciones no tenían base en las Escrituras Hebreas. Jesús tampoco compartía ese punto de vista, porque enseñó abiertamente a muchas mujeres (Jos 8:35; Lu 10:38-42; Jn 4:7-27). Por otro lado, Pablo dice por inspiración que, en las reuniones de la congregación, la mujer debe aprender “en silencio”. Aquí usa una expresión griega que también podría traducirse como “con tranquilidad” o “con calma”. Este consejo se parece al que anteriormente le había dado a la congregación de Corinto, donde algunas mujeres puede que estuvieran alterando la paz de la congregación. Ver la nota de estudio de 1Co 14:34.
con total sumisión. Con este consejo inspirado, Pablo está animando a las cristianas a aceptar y respetar dentro de la congregación el principio de autoridad que Jehová estableció. El versículo siguiente indica que Dios les encargó a los varones la responsabilidad de enseñar en la congregación (1Ti 2:12). Por otro lado, cuando Pablo habla de sumisión y sujeción, no siempre aplica esas palabras a las mujeres. Por ejemplo, dice que Jesús “se someterá” a Jehová (1Co 15:27, 28) y que “la congregación está en sujeción al Cristo” (Ef 5:24). También les pide a todos los cristianos, tanto hombres como mujeres, que sean “sumisos a los que los dirigen” en la congregación (Heb 13:17).
Adán fue formado primero, luego Eva. Pablo habla aquí del orden en el que Dios creó al hombre y a la mujer para explicar por qué no se permite que la cristiana “enseñe ni ejerza autoridad sobre el hombre” en la congregación (1Ti 2:12; Gé 2:7, 18-22). No dice que Jehová hiciera mejor a Adán que a Eva, sino que lo creó primero. Dios le dio una función al hombre: ser el cabeza de familia. Luego hizo a la mujer y también le asignó una función que implica mucho honor: ser “una ayudante que [...] complemente” a su esposo (Gé 2:18). Pablo indica que el principio de autoridad era parte del propósito original de Dios para los seres humanos. Jehová lo estableció antes de que los seres humanos pecaran y se volvieran imperfectos (1Co 11:3). El razonamiento de Pablo deja claro que Dios también les ha asignado al hombre y a la mujer funciones diferentes en la congregación.
Además, Adán no fue engañado. Aquí Pablo añade bajo inspiración un detalle que no se indica en el relato de Génesis. Adán tomó su decisión con pleno conocimiento de causa, y no confundido por el engaño. Sabía, por ejemplo, que la serpiente mintió cuando le dijo a Eva que no moriría si desobedecía a Dios (Gé 3:4-6, 12). Aun así, en vez de acudir a Jehová, Adán dejó que Eva lo arrastrara al pecado. No cumplió con la función de cabeza de familia que Dios le había asignado. Era totalmente responsable de su error, y así lo reconoce Pablo al decir que “por medio de un solo hombre, el pecado entró en el mundo”. Ver la nota de estudio de Ro 5:12.
la mujer fue completamente engañada y se convirtió en pecadora. El término que aquí se traduce como “pecadora” también podría traducirse como “transgresora”. Y es que en el griego original es un sustantivo que se refiere a la acción de traspasar los límites de lo que es correcto. Eva conocía muy bien el mandato que Dios había dado acerca del árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. De hecho, se lo repitió a la serpiente (Gé 3:3). Aun así, Pablo menciona que fue “completamente engañada” y creyó las mentiras de la serpiente. La propia Eva admitió: “La serpiente me engañó. Por eso comí” (Gé 3:13). Pero eso no la hizo menos culpable de su error. Ella decidió por voluntad propia rebelarse contra Jehová. Es interesante que tomó la decisión ella sola, sin consultar antes a su cabeza de familia. Así que tampoco cumplió su función de ayudante leal de su esposo. Todavía peor, abusó de su influencia sobre Adán y lo presionó para que pecara (Gé 2:18; 3:1-6, 12). Pablo usa el ejemplo de Eva para enseñar que los límites que Dios nos pone nos protegen y son una bendición para nosotros.
a ella se la mantendrá a salvo por medio de tener hijos. La mujer que dé a luz hijos, los críe y se encargue de su casa estará muy ocupada. Esto la mantendrá “a salvo” en el sentido de que no le será tan fácil volverse chismosa y meterse en asuntos ajenos (1Ti 5:11-15). El duro trabajo a favor de su familia, así como “la fe, el amor y la santidad”, la mantendrán cerca de Jehová.
buen juicio. O “sensatez”. Ver la nota de estudio de 1Ti 3:2.