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Notas de estudio de 1 Timoteo. Capítulo 5La Biblia. Traducción del Nuevo Mundo (edición de estudio)
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los ancianos. Pablo ya tenía un vínculo personal muy fuerte con la congregación de Éfeso (Hch 19:1, 8-10; 20:17, 31, 37, 38). La última vez que se reunió con sus ancianos fue unos años antes (c. 56 e. c.), hacia el final de su tercer viaje misionero (ver la nota de estudio de Hch 20:17). En aquella ocasión, destacó la importancia de que los superintendentes pastorearan el rebaño de Dios (ver la nota de estudio de Hch 20:28). En este versículo, Pablo les explica a los hermanos de la congregación cómo debían ver a los ancianos que trabajaban tan duro por ellos.
dirigen bien. O “presiden bien”. El verbo griego traducido aquí como “dirigir” significa literalmente ‘estar de pie delante de’ (ver la nota de estudio de Ro 12:8). En sentido figurado, los ancianos tienen que estar de pie delante de la congregación tomando la iniciativa en la enseñanza, protegiendo de peligros espirituales al rebaño y ayudando a cada hermano a mantenerse cerca de Jehová. De forma parecida, se dice que los padres dirigen a su familia (1Ti 3:4). A veces los padres tienen que tomar la decisión final, e incluso establecer reglas, en asuntos personales que afectan a los miembros de su hogar. Ahora bien, los ancianos no tienen la misma autoridad que los cabezas de familia (2Co 1:24; Gál 6:5). Con modestia respetan el papel de Cristo como cabeza reflejando su personalidad, sobre todo su humildad, en su forma de tratar al rebaño (Mt 20:24-28; Jn 13:13-16; Col 1:18).
dignos de doble honra. Todos los cristianos tienen que honrarse y respetarse unos a otros (Ro 12:10; Flp 2:3). Pero aquí Pablo está indicando que tienen que demostrarles doble honra, o más honra, a los ancianos que trabajan duro. Y les demuestran esta honra siguiendo sus instrucciones e imitando su buen ejemplo (Heb 13:7, 17). En el siguiente versículo (1Ti 5:18) se ve que esta “doble honra” podría incluir darles la ayuda material que necesiten. Esto no quiere decir que los ancianos deban recibir un salario. El ejemplo del propio Pablo lo deja claro. Como les había explicado a los ancianos de Éfeso, él trabajó para mantenerse (Hch 18:3; 20:17, 34; 1Co 4:16; 11:1; 1Te 2:6 y la nota de estudio, 9).
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