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22-28 DE JUNIO DE 2026

CANCIÓN 90 Animémonos unos a otros

Aprendamos del “Dios de todo consuelo”

“Él nos consuela [...] para que nosotros podamos consolar con el consuelo que recibimos de Dios” (2 COR. 1:4).

TEMA

El ejemplo de Jehová y de quienes lo imitan nos enseña a consolar a otros.

1. ¿Por qué debemos consolar a los demás?

TODOS necesitamos consuelo porque vivimos “angustiados por diversas pruebas” (1 Ped. 1:6). Agradecemos mucho que nos animen cuando estamos sufriendo, por eso es bueno hacer lo mismo por los demás (Mat. 7:12). Jehová es “el Dios de todo consuelo” y nos consuela en “cualquier clase de prueba”. Así nos pone el ejemplo para que nos consolemos unos a otros (2 Cor. 1:3, 4; 1 Tes. 4:18). Lo hacemos con gusto porque amamos a nuestros hermanos, y no por obligación. En este artículo veremos 1) a qué se refiere la Biblia cuando habla del consuelo, 2) cómo consolar a los demás y 3) qué hacer cuando necesitamos consuelo.

EL SIGNIFICADO DE “CONSOLAR” EN LA BIBLIA

2. En la Biblia, ¿qué significados puede tener la palabra griega que se ha traducido “consolar”?

2 En la Biblia, la palabra griega que se ha traducido “consolar” tiene varios significados dependiendo del contexto. Puede transmitir la idea de “animar”, “exhortar” y “aconsejar” (Rom. 12:8; vea la nota de estudio “el que anima”). Literalmente significa “llamar al lado de uno”. Podemos imaginarnos a una persona que corre en auxilio de un amigo que está sufriendo y le brinda todo el apoyo que necesita. Haga lo que haga por él, el resultado siempre es el mismo: su amigo termina animado y fortalecido.

3. ¿Qué buen ejemplo nos puso Bernabé? (Vea también la imagen).

3 La Biblia habla de un cristiano que destacaba por su extraordinaria habilidad para consolar a los demás. Se llamaba José, pero los apóstoles le pusieron el sobrenombre Bernabé, que significa “hijo del consuelo” (Hech. 4:36). Ese sobrenombre lo describía tan bien que la Biblia nunca lo vuelve a llamar José. En repetidas ocasiones hizo honor a su nombre acudiendo en auxilio de sus hermanos. Por ejemplo, poco después de que Saulo se hizo cristiano, fue a Jerusalén a encontrarse con los discípulos. Sin embargo, ellos le tenían miedo debido a su fama de feroz perseguidor. ¿Y qué hizo Bernabé? Confió en Saulo y se lo presentó a los apóstoles (Hech. 9:26-28).

Bernabé mira a Saulo con una sonrisa y lo lleva a la casa de uno de los apóstoles para presentárselo. Los dos apóstoles que se encuentran allí miran a Saulo con desconfianza mientras este se les acerca.

Bernabé hizo honor a su nombre. (Vea el párrafo 3).


CÓMO CONSOLAR A LOS DEMÁS

4. ¿Cuál es una de las mejores maneras de consolar a los demás? (Romanos 1:11, 12).

4 Visitándolos si es posible. Jehová usa a sus siervos para consolar a los demás. Por ejemplo, en una ocasión en la que el profeta Elías estaba hundido en la tristeza, Jehová envió a un ángel para animarlo (1 Rey. 19:4-7). El apóstol Pablo también reconoció el efecto tan poderoso de ir a animar a los hermanos en persona (lea Romanos 1:11, 12). Una visita para consolar a alguien no es simplemente decir “Hola y adiós”; requiere pasar algo de tiempo con él (1 Cor. 16:7). ¿Y si las circunstancias no nos permiten ir en persona? Recordemos que también puede ser muy fortalecedor un mensaje, una llamada, una tarjeta o una carta. Así que ¿dejará usted que Jehová lo use para consolar a los demás?

5. ¿Qué podemos esperar en este sistema?

5 La vida en este sistema es cada vez más difícil, por lo que podemos esperar que también lo sea ir a consolar a nuestros hermanos en persona. Cuando Pablo estuvo en prisión en Roma, un cristiano de Éfeso llamado Onesíforo se arriesgó a ser encarcelado e incluso a perder la vida con tal de encontrarlo (2 Tim. 1:16-18). Los hermanos de Rusia siguen su buen ejemplo. Cuando un Testigo está siendo juzgado por su fe, muchos hermanos están presentes en la sala del tribunal para darle su apoyo aunque saben que están arriesgando su libertad. ¿Está usted preparado para demostrar ese mismo valor? ¿Por qué no estudia ejemplos de siervos de Dios del pasado y del presente que se han consolado unos a otros y se han mantenido felices a pesar de la persecución?

6. ¿Cómo podemos imitar a Jehová al consolar a otros? (Vea también la imagen).

6 Escuchándolos. Cuando el profeta Elías sintió que su vida estaba en peligro, le abrió su corazón a Jehová, y él lo escuchó atentamente y con cariño aunque ya estaba al tanto de toda la situación. A pesar de que el profeta se repitió una y otra vez, Jehová no se cansó de escucharlo (1 Rey. 19:9, 10, 14). Por otro lado, pensemos en el profeta Habacuc. En una ocasión le contó a Jehová lo que le preocupaba de una manera que podría parecer poco respetuosa. Pero Dios no se enojó (Hab. 1:2, 3). Y hoy en día Jehová también nos escucha con cuidado aunque ya sabe lo que necesitamos. ¿Cómo podemos imitarlo? Escuchando con atención y respeto a nuestros hermanos. Cuando nos estén contando algo, seamos “rápidos para escuchar” (Sant. 1:19). No los interrumpamos ni nos ofendamos aunque digan algo fuera de lugar o se repitan (Ecl. 7:9).

Una hermana escucha pacientemente a una hermana desahogarse. Van pasando las horas y se hace tarde.

Imitemos a Jehová y escuchemos con atención a nuestros hermanos. (Vea el párrafo 6).


7. ¿Cómo podemos averiguar lo que necesita alguien que está sufriendo?

7 Tratando de averiguar lo que de verdad necesitan. Jehová puede leer los corazones, pero nosotros no. Así que la única manera de saber qué consuelo necesita alguien es escuchándolo con mucha atención. Quizás pensemos en lo que nosotros necesitaríamos si estuviéramos en su situación y creamos que eso es lo que necesita. Pero recordemos que cada persona es un mundo; no demos nada por sentado. Lo mejor es que nos tomemos nuestro tiempo para escuchar atentamente y hagamos preguntas con tacto que nos permitan averiguar lo que siente y necesita (Prov. 20:5).

8. ¿Cómo consoló Jesús a Marta y a María, y qué aprendemos? (Vea también las imágenes).

8 Pensemos en cómo consoló Jesús a Marta y a María cuando su hermano Lázaro murió. Aunque las dos sufrieron la misma pérdida, él ayudó a cada una de una manera diferente. Después de que Marta habló con él, Jesús le compartió unas ideas sobre la resurrección que le fortalecieron su fe en ese maravilloso regalo. En cambio, cuando María fue llorando a encontrarse con él, al parecer Jesús no le dijo nada sobre la resurrección. Lloró con ella y preguntó dónde habían puesto a Lázaro (Juan 11:20-35). ¿Qué aprendemos? No existe una fórmula universal para dar consuelo, sino que tenemos que averiguar lo que cada persona necesita.

Imágenes de un anciano que visita a dos viudos: 1. El anciano pone su mano sobre el hombro de un hermano mientras este llora. 2. El anciano le muestra un texto bíblico a un hermano mayor y miran juntos las fotos de un álbum.

Al consolar a otros, tratemos de averiguar lo que de verdad necesitan. (Vea el párrafo 8).a


9. ¿Cómo nos ayuda la Biblia a consolar a otros? (Romanos 15:4, 5).

9 Usando la Biblia. Cuando le leemos un texto bíblico a una persona, conseguimos darle “el consuelo de las Escrituras” y fortalecer su esperanza (lea Romanos 15:4, 5). Y esa esperanza, a su vez, también la anima y consuela (Is. 40:31). ¿Qué podemos hacer para saber qué versículos mostrar? A algunos hermanos les ha resultado útil tener siempre a la mano una lista de textos animadores, como los de la entrada “Consuelo” de la publicación Textos bíblicos para la vida cristiana. Además, es bueno pedirle a Jehová que nos ayude a usar su Palabra de la mejor manera posible. Su espíritu puede hacer que recordemos pasajes prácticos (Juan 14:26).

10. ¿Por qué es tan importante hablar con bondad al consolar?

10 Hablando con bondad. Como vimos, la palabra griega para “consolar” también se puede traducir como “exhortar” y “aconsejar”. Y en ocasiones quizás tengamos que hacer justo eso al consolar a alguien para que cambie su manera de pensar. En esos casos, hay que pensar bien antes de hablar para curar y no herir (Prov. 12:18). Jehová nos dio el ejemplo al hablar con Elías. Él pensaba que había fallado como profeta y que era el único de todo Israel que seguía sirviendo a Dios. Con mucho cariño, Jehová le corrigió su manera de pensar sin decirle directamente que estaba equivocado (1 Rey. 19:15-18). Nosotros también ayudaremos a nuestros hermanos si hablamos con bondad y escogemos bien nuestras palabras. Seamos siempre amables y positivos al dar discursos o comentarios en las reuniones. De esa manera, animaremos y fortaleceremos a nuestros hermanos.

11. ¿Qué necesitan muchas veces quienes están sufriendo? (1 Juan 3:18).

11 Ayudando de maneras prácticas. Muchas veces quienes están sufriendo necesitan más que solo palabras de consuelo (lea 1 Juan 3:18). Bernabé nos dio un excelente ejemplo. Vendió un terreno que tenía y les dio el dinero a los apóstoles para que ayudaran a unos hermanos que se habían bautizado hacía poco y eran pobres (Hech. 4:36, 37). Hoy en día muchos cristianos muestran su amor de maneras parecidas. Una hermana de Polonia llamada Gabriela se sintió muy triste cuando una inundación causó daños graves en su casa. Ella cuenta: “Yo vivía con mis padres y todos estábamos muy preocupados y asustados. Me preguntaba qué íbamos a hacer para arreglar la casa. Varios hermanos de congregaciones cercanas vinieron, y en tan solo un día hicieron un montón de reparaciones. Esa experiencia fortaleció mi fe en que Jehová dirige a su pueblo para consolar a quienes están sufriendo”.

12. ¿Cómo ayudamos a nuestros hermanos cuando aguantamos las dificultades?

12 Aguantando las dificultades. Pablo les dijo a los cristianos de Tesalónica que su ejemplo de aguante y fidelidad lo había consolado y reanimado. Veía que lo que había hecho por ellos no había sido en vano (1 Tes. 3:5-8). Y sabía que él también podía animar a sus hermanos —incluso a quienes no lo conocían— si se mantenía fiel a Jehová a pesar de las dificultades (Col. 2:1, 2). De manera parecida, nuestros hermanos se sienten muy animados al ver que Jehová nos está ayudando a aguantar los problemas.

13. ¿Qué cualidad necesitamos, y por qué?

13 Siendo pacientes. Es posible que nuestros esfuerzos por consolar a un hermano no den resultados de manera inmediata. Pero la Biblia nos da el siguiente consejo: “Sigan animándose unos a otros”. Esa expresión transmite una acción continua (1 Tes. 5:11). Así que tenemos que ser pacientes y no darnos por vencidos (1 Tes. 5:14). Ahora bien, ¿y si somos nosotros quienes necesitamos consuelo? ¿Qué podemos hacer?

QUÉ HACER CUANDO NOSOTROS NECESITAMOS CONSUELO

14, 15. ¿Qué debemos hacer si nos sentimos abrumados o angustiados?

14 Orarle a Jehová. Si nos sentimos abrumados o angustiados, pidámosle a Jehová que nos consuele (Sal. 94:19). Seamos específicos y contémosle todo lo que sentimos (Sal. 62:8). Por supuesto, él ya sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos. Pero, al abrirle nuestro corazón, le demostramos que tenemos fe en él. Y Jehová siempre responde como considera conveniente a quienes le oran con fe (Mar. 11:24). Filipenses 4:6, 7 nos recuerda: “Háganle saber a Dios sus peticiones, y la paz de Dios, que está más allá de lo que ningún ser humano puede entender, protegerá sus corazones y sus mentes”.

15 Pedir ayuda. Contémosle a un amigo maduro o a un anciano de confianza cómo nos estamos sintiendo. Los hermanos pueden darnos mucho consuelo, pero no sabrán lo que sentimos o necesitamos si no se lo decimos (Prov. 14:10). Así que pidámosles que nos escuchen o que nos muestren un texto bíblico o un artículo que los haya consolado a ellos.

16. ¿Qué es posible que ocurra cuando otros intenten animarnos, pero qué debemos recordar?

16 Ser pacientes y perdonar. Los hermanos quizás cometan errores al intentar animarnos. Por ejemplo, puede que digan o hagan algo que, en lugar de hacernos sentir mejor, nos haga sentir peor. Si eso pasa, seamos pacientes con ellos (1 Cor. 13:4, 7). Recordemos lo que dice Santiago 3:2: “El que nunca tropieza con sus palabras es perfecto”. Así que centrémonos en las buenas intenciones que tienen los hermanos. No olvidemos que “el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil” (Mat. 26:41).

17. ¿Qué meta deberíamos ponernos?

17 Todos necesitamos consuelo y ánimo, y esa necesidad será cada vez mayor a medida que los últimos días se vuelvan más críticos y los enemigos de Dios se nos opongan con más furia. Por tanto, pongámonos la meta de consolarnos unos a otros tanto como podamos.

¿QUÉ RESPONDERÍA?

  • ¿Cuál es el significado de “consolar” en la Biblia?

  • ¿Cómo podemos consolar a los demás?

  • ¿Qué podemos hacer cuando necesitamos consuelo?

CANCIÓN 130 Aprendamos a perdonar

a DESCRIPCIÓN DE LAS IMÁGENES: Un anciano escucha con cariño a un hermano que acaba de perder a su esposa en la muerte. Tiempo después, visita a un hermano que perdió a su esposa años atrás, y comparten bonitos recuerdos de ella.

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