25-31 DE MAYO DE 2026
CANCIÓN 135 Jehová te pide: “Sé sabio, hijo mío”
Sea perspicaz y “tendrá éxito”
“El que es perspicaz al tratar un asunto tendrá éxito” (PROV. 16:20).
TEMA
Cómo nos ayuda la perspicacia a superar con éxito las situaciones difíciles.
1, 2. ¿Qué es la perspicacia, y cómo nos ayuda?
EN LA vida hay situaciones donde reaccionar bien puede ser todo un reto. A veces, los demás no nos tratan con tanto respeto como nos gustaría. Puede que alguien se forme una idea equivocada de nosotros o nos trate injustamente. Y en ocasiones enfrentamos desafíos que nos dan miedo. ¿Qué puede ayudarnos? La Biblia nos da la clave: la perspicacia.
2 La perspicacia es la capacidad de comprender bien una situación, de ver más allá de lo obvio. Nos permite entender por qué pasan algunas cosas y por qué las personas actúan de cierta manera. Y, gracias a eso, podemos ser más prudentes y sensatos. Por ejemplo, la perspicacia nos ayuda a ponerles freno a nuestros labios, a saber cuándo es momento de callarnos, a controlar la ira, a perdonar a los demás y a aceptar los consejos y la disciplina (Sal. 4:4; Prov. 10:19; 19:20). Cuando somos perspicaces, lo que hacemos y decimos no solo le agrada a Jehová, sino que también nos beneficia a nosotros y a quienes nos rodean. Esta cualidad es especialmente útil si nos sentimos tentados a reaccionar precipitadamente o a darles rienda suelta a nuestras emociones. Veamos tres relatos bíblicos que muestran cómo la perspicacia puede ayudarnos a ser humildes, a mantener la calma y a confiar por completo en Jehová.
EN VEZ DE SER ORGULLOSOS, DEMOSTREMOS HUMILDAD
3. ¿Quién era Naamán?
3 Para tener éxito de verdad, debemos dejar a un lado el orgullo (1 Ped. 5:5). ¿Cómo puede ayudarnos la perspicacia a lograrlo? Pensemos en el ejemplo de Naamán. ¿Quién era él? Era un hombre con mucha autoridad, el jefe del ejército de Siria, una nación que estaba al norte de Israel. Sin embargo, Naamán tenía lepra, una terrible enfermedad de la piel (2 Rey. 5:1).
4. ¿Cómo demostró Naamán que era capaz de ver más allá?
4 Una niña israelita que era sierva de la esposa de Naamán le dijo a su ama que había un profeta en Israel que podía curar a su esposo (2 Rey. 5:2, 3). Naamán pudo haber pensado: “¡Pero si es solo una niña! ¿Acaso puede decirme algo útil esta esclava, que encima es de una nación enemiga?”. Sin embargo, Naamán fue capaz de ver más allá. En vez de actuar con orgullo y no hacerle ni caso, fue humilde y se tomó en serio sus palabras. Así que le pidió permiso al rey de Siria para ir a Israel en busca de una cura, y él se lo concedió (2 Rey. 5:4, 5).
5. ¿Qué le pasó a Naamán cuando llegó a Israel?
5 Naamán llegó a Israel y se presentó ante el rey Jehoram; seguro que estaba emocionado, con muchas ganas de recuperar la salud. Sin embargo, Jehoram pensó que el rey de Siria solo estaba buscando una excusa para pelear con él. Cuando el profeta Eliseo se enteró de esto, le pidió a Jehoram que enviara a Naamán a verlo (2 Rey. 5:6-9). Pero las cosas no salieron como Naamán se había imaginado. ¡Resulta que Eliseo ni siquiera salió de su casa para recibirlo y hablar con él! Más bien, le envió un mensajero para decirle lo que tenía que hacer para sanarse (2 Rey. 5:10).
6. a) ¿Por qué es posible que Naamán reaccionara con orgullo ante las instrucciones del mensajero? b) ¿Cómo demostraron los siervos de Naamán que eran perspicaces, y qué pasó al final? (2 Reyes 5:13, 14).
6 Al principio, Naamán no reaccionó bien ante las instrucciones del mensajero. De hecho, “se indignó” y “se fue furioso” (2 Rey. 5:11, 12). ¿Por qué? Quizás pensó que, como era el líder del ejército sirio, merecía que lo trataran con más respeto. Además, es posible que pensara que, con sus instrucciones, Eliseo estaba despreciando a Siria. Sea como sea, Naamán estaba dispuesto a marcharse a Siria sin más. Sin embargo, sus siervos fueron perspicaces y le suplicaron que lo pensara dos veces. Naamán dejó a un lado su orgullo y siguió las instrucciones de Eliseo con humildad. Gracias a eso, recuperó la salud (lea 2 Reyes 5:13, 14).
7. ¿Qué aprendemos de Naamán? (Proverbios 22:4; vea también las imágenes).
7 ¿Qué aprendemos de este relato? Cuando somos perspicaces, vemos más allá de lo obvio, de las apariencias. También evitamos que las emociones nos dominen. Además, la perspicacia nos motiva a ser humildes, pues entendemos que no lo sabemos todo y que necesitamos que los demás nos ayuden, sobre todo, Jehová. ¿Cómo demostró Naamán cierto grado de perspicacia? Aunque todavía no servía a Jehová, fue humilde y escuchó a la niña israelita, a sus siervos y, lo más importante, a Eliseo, que hablaba en nombre de Jehová. Naamán fue capaz de dejar a un lado su orgullo. Gracias a eso, tomó una decisión que tuvo éxito, pues recuperó la salud. Así que, antes de reaccionar ante cierta situación, debemos parar y pensar. Por ejemplo, si alguien nos da un consejo con la Biblia que no nos gusta o no entendemos una instrucción de la organización, preguntémonos: “¿Qué reflejarán mis palabras y acciones: que soy humilde, o que soy orgulloso?” (lea Proverbios 22:4).
Seamos como Naamán y escuchemos con humildad cuando nos aconsejen, nos den una sugerencia o recibamos instrucciones de la organización. (Vea el párrafo 7).
EN VEZ DE REACCIONAR CON IRA, MANTENGAMOS LA CALMA
8. ¿En qué situaciones puede resultarnos difícil mantener la calma?
8 Todos enfrentamos situaciones frustrantes, pero la perspicacia nos ayuda a mantener la calma. Claro, eso no siempre es fácil. A veces, tenemos motivos justificados para estar molestos, quizás porque alguien no nos trató bien o sufrimos una injusticia (Efes. 4:26 y la nota de estudio “Cuando se enojen”). Veamos cómo David y Abigaíl demostraron perspicacia en una situación muy tensa.
9. ¿Cómo trató Nabal a David?
9 Imagínese la escena: David y sus hombres están en el desierto de Parán viviendo como fugitivos (1 Sam. 25:1). Allí se encargan de proteger a los pastores y los rebaños de un hombre rico llamado Nabal (1 Sam. 25:15, 16). Cuando llega la época de esquilar las ovejas, David le envía mensajeros a Nabal para desearle paz y para pedirle algunas provisiones con mucho respeto (1 Sam. 25:6-8). Pero, en lugar de agradecer todo lo que han hecho David y sus hombres, Nabal los trata con desprecio e incluso los insulta (1 Sam. 25:10, 11).
10. ¿Cómo demostraron perspicacia Abigaíl y David? (1 Samuel 25:32, 33; vea también la imagen).
10 ¿Cómo se habría sentido usted si hubiera sido David? Es fácil entender por qué se enojó David, que era un hombre de sentimientos muy intensos. Estaba tan furioso que quiso acabar con Nabal (1 Sam. 25:13, 21, 22). Ahora bien, cuando iba de camino para matarlo, alguien salió a su encuentro. Era Abigaíl, la esposa de Nabal, una mujer muy sensata. ¿Cómo demostró ella perspicacia? Fue capaz de ver más allá de la reacción exagerada de David. Se dio cuenta de que era un hombre bueno e hizo todo lo que pudo para que se tranquilizara. Le dio un montón de regalos y lo aconsejó con humildad (1 Sam. 25:18, 23-31). David también demostró perspicacia, pues escuchó con atención a Abigaíl y reconoció que sus sabias palabras reflejaban el punto de vista de Jehová. Al final, David se calmó y evitó cometer un terrible error (lea 1 Samuel 25:32, 33).
David y Abigaíl demostraron perspicacia en una situación muy tensa, y así evitaron una tragedia. (Vea el párrafo 10).
11. ¿Cómo nos ayuda la perspicacia cuando alguien o algo nos enoja? (Proverbios 19:11).
11 ¿Qué aprendemos de este relato? Cuando somos perspicaces, logramos mantener la calma, incluso si tenemos razones para estar enojados. Además, pensamos en las consecuencias de nuestras palabras y acciones (lea Proverbios 19:11). Cuando Abigaíl le recordó a David lo que Jehová pensaba sobre esa situación, él consiguió controlar su furia. Si algo nos pone furiosos o nos frustra, no reaccionemos con ira, a lo loco y sin pensar (Sant. 1:19). Hablemos del asunto con Jehová y dediquemos tiempo a averiguar lo que piensa al respecto. Seguramente, así conseguiremos controlar nuestras emociones.
12. ¿Cómo pueden ayudarnos otros a ser perspicaces y mantener la calma?
12 Igual que Jehová usó a Abigaíl para que David fuera capaz de ver más allá, él puede usar a otros para ayudarnos a ser perspicaces. Por eso, si una situación nos enoja, una buena idea es hablar con un hermano maduro que nos ayude a ver las cosas como Jehová (Prov. 12:15; 20:18). Por otro lado, si vemos que un amigo está reaccionando como David, ¿podemos imitar a Abigaíl y mostrarle el punto de vista de Jehová? Seguro que Dios nos bendecirá si nos esforzamos por ayudar a otros a ser perspicaces y mantener la calma.
EN VEZ DE TENER MIEDO, CONFIEMOS EN JEHOVÁ
13. ¿Cómo nos ayuda la perspicacia a ver más allá de nuestros temores?
13 Hay situaciones en la vida que nos dan miedo. Pero la perspicacia nos ayuda a ver más allá de nuestros temores: nos hace recordar que cualquier cosa o persona que nos aterrorice no es nada en comparación con el inmenso poder de Jehová (Sal. 27:1). Nuestro Dios puede ayudarnos en cualquier situación, incluso si nos parece que estamos en un callejón sin salida. Eso mismo le pasó a Jonás. Aunque era un hombre espiritual, necesitaba más perspicacia para cumplir con éxito una misión difícil.
14. ¿Por qué es posible que a Jonás le diera miedo la tarea que Jehová le encargó?
14 Jehová le encargó a Jonás una tarea intimidante: ir a la ciudad asiria de Nínive y anunciarles a sus habitantes que iban a ser destruidos (Jon. 1:1, 2). Si usted hubiera sido Jonás, ¿cómo se habría sentido? Viajar a pie de Israel a Nínive tomaba más o menos un mes. Los asirios tenían fama de ser crueles y violentos. De hecho, la Biblia llama a Nínive “la ciudad que derrama sangre” (Nah. 3:1, 7). ¿Qué hizo Jonás? En vez de hacer lo que Jehová le mandó, decidió huir (Jon. 1:3).
15. ¿Qué ayudó a Jonás a confiar más en Jehová? (Jonás 2:6-9).
15 Jehová le recordó a Jonás lo inmenso que es su poder. Aunque el profeta estaba huyendo, Jehová le salvó la vida de una manera espectacular (Jon. 1:15, 17). Eso le grabó en su mente una importante lección y lo ayudó a ver más allá de sus temores. No tenía por qué tenerles miedo a los ninivitas, pues Jehová podía protegerlo de cualquier peligro (lea Jonás 2:6-9). Jehová le dio una segunda oportunidad. ¿Y qué hizo Jonás esta vez? Obedeció y fue a Nínive. Allí tuvo mucho éxito, pues la gente lo escuchó (Jon. 3:5).
16. ¿Cómo nos ayuda la perspicacia a afrontar situaciones intimidantes? (Proverbios 29:25; vea también las imágenes).
16 ¿Qué aprendemos de este relato? No queremos que nada, especialmente el temor al hombre, nos frene de servir a Jehová (lea Proverbios 29:25). Gracias a la perspicacia, Jonás se centró en que Dios estaba de su lado y no en los desafíos que tenía por delante. Nosotros también podemos ver más allá de nuestros miedos si pensamos en cómo Jehová nos ha ayudado y protegido en el pasado. Además, meditemos en ejemplos de hermanos que afrontaron con éxito situaciones y responsabilidades intimidantes gracias a su confianza en Jehová (Heb. 13:6).a Confiemos por completo en Jehová y ayudemos a otros a hacer lo mismo. Así demostraremos que somos perspicaces.
El ejemplo de Jonás nos enseña que la perspicacia nos ayuda a hacer lo que Jehová nos pide y a afrontar con éxito situaciones intimidantes. (Vea el párrafo 16).
ESFORCÉMONOS POR SER CADA VEZ MÁS PERSPICACES
17. ¿Qué podemos hacer para ser más perspicaces?
17 Como vimos, la perspicacia nos ayuda a superar con éxito situaciones difíciles. ¿Qué podemos hacer para ser más perspicaces? Bueno, no hay nadie tan perspicaz como Jehová, y él ayuda a sus siervos a desarrollar esta cualidad (Sal. 32:8). ¿Cómo lo hace? Mediante su Palabra nos da consejos para que tomemos buenas decisiones y controlemos nuestras emociones (Sal. 119:97-101). Así que debemos meditar con atención en todo lo que leemos en la Biblia. Y él también nos da su espíritu santo para que tengamos perspicacia, así que no dudemos en pedírselo constantemente (Neh. 9:20, nota). Si aprovechamos estas ayudas, cuando nos enfrentemos a una situación difícil, podremos ver las cosas como Jehová y reaccionar de la mejor manera (Prov. 21:11, nota).
18. ¿Qué está usted decidido a hacer?
18 La perspicacia es un tesoro muy valioso. Por lo tanto, sigamos pidiéndole a Jehová que nos la dé (Sal. 14:2). Si lo hacemos, nunca nos desviaremos “del camino de la perspicacia” (Prov. 21:16, nota). Estemos decididos a mostrar esta cualidad siempre, pase lo que pase. Así tendremos éxito: ¡haremos feliz a Jehová!
CANCIÓN 42 La oración del siervo de Dios
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