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w26 febrero págs. 26-29
Un padre y una madre abrazan felices a su hijita.

“Los hijos son una herencia de Jehová”

¿EN QUÉ pensamos cuando escuchamos la palabra herencia? Quizá en dinero, una propiedad o un objeto especial que se pasa de un familiar a otro durante generaciones. Si recibimos una herencia, sea del tipo que sea, seguramente la cuidaremos mucho porque es algo muy valioso.

La Biblia dice que “los hijos son una herencia de Jehová” (Sal. 127:3). Los padres cristianos ven a sus hijos como regalos muy valiosos que les ha dado su Padre celestial. Por eso hacen todo lo posible por protegerlos y cuidarlos en sentido físico, emocional y espiritual.

Lamentablemente, hoy en día algunos padres no consideran que sus hijos sean un regalo de parte de Dios (Is. 49:15; 2 Tim. 3:1-3). Otros sí que se preocupan por sus hijos, pero no les es fácil cuidarlos porque se enfrentan a varios desafíos. ¿Cuáles son algunos de esos desafíos? ¿Qué espera Jehová de los padres? ¿Qué pueden hacer para criar bien a sus hijos?

LOS DESAFÍOS

  • La presión de la familia y la comunidad. En algunas partes del mundo, los padres con muchos hijos son más respetados por la comunidad. Así que algunas personas tal vez presionen a sus familiares y vecinos para que tengan muchos hijos, incluso más de los que pueden cuidar y atender.

  • La preocupación por el futuro. Algunos matrimonios viven en lugares donde muchos niños mueren por culpa de la desnutrición, las enfermedades o la escasez de servicios médicos. Tal vez razonen que, cuantos más hijos tengan, más posibilidades habrá de que algunos lleguen a adultos. Otros tienen muchos hijos para asegurarse de que haya alguien que los cuide durante su vejez, y más si viven en países donde no hay ayudas del Gobierno para los mayores.

  • La dificultad para controlar el número de hijos. En algunos lugares es difícil conseguir anticonceptivos. En otros sí se consiguen, pero son de mala calidad y las personas temen usarlos por sus efectos secundarios. Y hay zonas donde los anticonceptivos son tan caros que muchas personas no se los pueden permitir.a

¿QUÉ ESPERA JEHOVÁ DE LOS PADRES?

Una familia jugando y pasando una tarde agradable en un parque. El padre escucha atentamente a su hija adolescente mientras la madre le lanza una pelota a su hijo.

Pasen tiempo con cada uno de sus hijos.

Deben cubrir las necesidades materiales de sus hijos. Jehová les ha confiado a los padres la responsabilidad de cubrir las necesidades físicas de sus hijos menores de edad. Él espera que trabajen duro para darles alimento, ropa y techo. También les pide que los eduquen. Por eso, los padres cristianos no envían a sus hijos a estudiar y vivir en un internado. Más bien, se aseguran de que vivan con ellos hasta que crezcan a fin de que reciban la educación necesaria para valerse por sí mismos en la vida. También pasan tiempo con cada uno para que se sientan seguros, protegidos y queridos. Claro está, Jehová es razonable y no exige que los padres tengan mucho dinero. De hecho, eligió a un matrimonio pobre pero muy trabajador para que criara a su amado Hijo (Mat. 13:55, 56; Luc. 2:24).

Principio bíblico: “Si alguien no mantiene a los suyos, y en especial a los miembros de su casa, ha rechazado la fe y es peor que una persona sin fe” (1 Tim. 5:8).

Jehová sabe que los padres tal vez necesiten ayuda cuando envejezcan. De hecho, una manera en la que los hijos pueden honrar a sus padres es asegurándose de que reciban ayuda cuando llegue ese momento (Éx. 20:12; 1 Tim. 5:4). Sin embargo, Jehová está contento con los padres que piensan más en cómo cuidarán de sus hijos y no tanto en cómo sus hijos cuidarán de ellos (2 Cor. 12:14).

Deben enseñarles sobre Jehová. Los padres cristianos también tienen que enseñarles a sus hijos a amar y adorar a Jehová. Para él, esta es la parte más importante de su crianza (Deut. 6:6, 7).

Principio bíblico: “Sigan criándolos de acuerdo con la disciplina y los consejos de Jehová” (Efes. 6:4).

JEHOVÁ QUIERE QUE USTEDES SEAN BUENOS PADRES

Un matrimonio conversando en su casa. La Biblia está abierta en una mesa delante de ellos.

Decidan juntos de antemano cuántos hijos planean tener.

Piensen con cuidado en cuántos hijos tendrán. Si están considerando la posibilidad de tener hijos, analicen con cuidado sus circunstancias. Por ejemplo, ¿les alcanzaría el dinero para alimentar, vestir y educar a todos los que les gustaría tener? Si no, decidan juntos cuántos hijos van a tener, tomando en cuenta que tendrán que cuidar a cada uno de la manera como Jehová espera. Claro, Jehová comprende que no todo en la vida sale como planificamos (Ecl. 9:11). Lo que sí es seguro es que él bendecirá sus esfuerzos sinceros por ser buenos padres.

Principios bíblicos: “Con toda seguridad, los planes del que es trabajador tendrán buenos resultados; en cambio, todo el que se precipita acabará en la pobreza” (Prov. 21:5).

“¿Quién de ustedes que quiere construir una torre no se sienta antes a calcular los gastos y ver si tiene suficiente para terminarla?” (Luc. 14:28).

Hagan que Jehová sea lo primero en su familia. Asegúrense de que servir a Jehová sea lo más importante para todos ustedes. Si ya tienen hijos, saquen tiempo para enseñarle a cada uno a amar a Jehová. Ayúdenlos a prestar atención en las reuniones y beneficiarse de ellas. Hagan la adoración en familia todas las semanas y enséñenles a predicar. No deleguen sus responsabilidades como padres en sus hijos mayores o en otros familiares. Enseñar a sus hijos a amar a Jehová exige mucho tiempo y esfuerzo, pero sin duda vale la pena.

Principio bíblico: “Nada me da más alegría que oír que mis hijos siguen andando en la verdad” (3 Juan 4).b

Confíen en Jehová. Ya sea que estén pensando en tener hijos o que ya los tengan, no lo duden: lo que Jehová les pide es más importante que las costumbres o cultura locales.

Serie de imágenes: 1. Unos padres sentados con su hijo en una reunión de congregación. El niño levanta la mano para comentar. 2. Una familia en el ministerio. El padre predica con su hija adolescente mientras la madre predica con los dos más pequeños.

Cubrir las necesidades espirituales de sus hijos exige tiempo y esfuerzo.

Si deciden tener pocos hijos, pueden estar seguros de que Jehová se encargará de cuidar de ustedes en la vejez. No se dejen convencer por los que dicen que los hijos son como una inversión para cuando los padres son mayores. No se preocupen pensando que ustedes no tendrán a nadie que los cuide. Jehová ha prometido cuidarlos, y él siempre cumple sus promesas (Jos. 23:14).

Principios bíblicos: “Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propio entendimiento. Tómalo en cuenta en todos tus caminos, y él hará rectas tus sendas” (Prov. 3:5, 6).

“Fui joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto a un justo abandonado ni a sus hijos buscando pan” (Sal. 37:25).

“Sigan buscando primero el Reino y la justicia de Dios, y entonces recibirán también todas esas cosas” (Mat. 6:33).

Los hijos son un valioso regalo que viene de Jehová. Y los padres lo hacen muy feliz cuando se toman en serio su responsabilidad: cubren con cariño las necesidades físicas, emocionales y espirituales de sus hijos; piensan con cuidado en cuántos hijos tendrán, y ponen las normas de Jehová por encima de la cultura o las tradiciones. Así demuestran que ven a sus hijos como lo que son, “una herencia de Jehová”.

No se arrepienten

Un padre dirige la adoración en familia con su esposa y sus dos hijos pequeños.

En algunos lugares del mundo donde abundan los problemas económicos, los padres temen que les irá mal en la vida si no tienen muchos hijos. ¿Será eso cierto? Veamos lo que responden algunos cabezas de familia que viven en esos países.

¿Los han presionado para que tengan muchos hijos?

“Sí, incluso algunos de la congregación lo han hecho. Una vez un matrimonio nos dijo: ‘¿Por qué tienen un solo hijo? Aquí en África tener uno es como no tener ninguno, y tener dos es como tener solo uno’. La gente no paró de decirnos cosas ni siquiera cuando tuvimos a nuestra segunda hija” (Jeremias).

¿Les ha ido mal en la vida o han sufrido espiritualmente por decidir tener pocos hijos?

“No, para nada. Tener una familia pequeña nos permite cubrir las necesidades físicas de cada uno de nuestros hijos, y también las espirituales, que son las más importantes. Vengo de una familia grande y recuerdo cuánto tuvieron que luchar mis padres para mantenernos y darnos una educación” (Jeremias).

¿Qué opinan sus hijos de su decisión?

“Cuando ellos piensan en las situaciones tan difíciles por las que pasaron otras familias que tuvieron muchos hijos, se sienten bien al ver que nuestra familia se evitó un montón de problemas” (Filipe).

“Nuestros hijos crecieron felices, sintiéndose seguros y queridos. Siempre pasábamos tiempo con hermanos y hermanas maduros que nos animaban a ponernos metas espirituales. Ahora vemos en nuestros hijos el fruto de todo lo que sembramos” (Carlos).

¿Qué ventajas le han visto a tener una familia pequeña?

“En sentido económico es más fácil cuidar a la familia. Tenía un trabajo en el que ganaba mucho dinero, pero hace unos tres años lo perdí. ¡Menos mal que no teníamos muchos hijos! Así fue más fácil adaptarnos” (Jeremias).

“Tener una familia pequeña nos ha permitido atender bien a cada hijo física, emocional y espiritualmente. Además, hemos podido servir en otros lugares donde se necesitaba ayuda con la predicación. Hoy, todos nuestros hijos sirven a Jehová y tienen metas espirituales” (Lenadi).

¿Hay alguna idea que les gustaría compartir?

“He visto lo ciertas que son las palabras de Salmo 34:10b: ‘A los que buscan a Jehová no les faltará nada bueno’. Jehová nos ha dado a mi familia y a mí todo lo que necesitamos” (Rafael).

a Cada matrimonio decidirá cuántos hijos van a tener, en qué momento los tendrán y si usarán anticonceptivos (claro está, nunca deben ser abortivos). Nadie debería criticarlos por las decisiones que tomen (Rom. 14:4, 10-13). Por otro lado, los matrimonios tienen muy presente el consejo registrado en 1 Corintios 7:3-5.

b Aunque en este versículo la palabra “hijos” se refiere a los discípulos cristianos, los padres se pueden sentir muy identificados con lo que dijo Juan.

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