La actividad ministerial de los testigos de Jehová
Informe traducido del “Anuario” para 1951
GUATEMALA
La obra de predicar las buenas nuevas continúa en el país centroamericano de Guatemala. La mayoría de los hermanos son pobres en las cosas de este mundo; y, como es el caso en casi todas partes de la tierra, el costo de vida es bastante elevado. Para los publicadores así como también para la gente esto quiere decir generalmente largas horas de trabajo a fin de proporcionarse una vida decente y correcta. Son esclavos a las costumbres Y normas del mundo. ¡Qué gozo será cuando se establezca el nuevo mundo y la gente pueda dedicar tiempo a cosas además del trabajo penoso de estar sólo esclavizada para seguir viviendo! El adquirir un conocimiento de la verdad y aprender del único Dios verdadero del universo y de su Hijo significan vida eterna. A menudo significan una nueva manera de vivir por medio de entrar al servicio de precursor.
Guatemala es otro país donde los misioneros estuvieron muy felices al regresar de la convención y hallar a todos los publicadores trabajando duro, cuidando el interés que fue dejado. El siervo de sucursal nos da un reporte de lo que se ha logrado, y algunas de las experiencias se publican aquí.
“El primer suceso sobresaliente del año en verdad fué la visita de los hermanos Knorr y Morgan en diciembre (ya narrado en La Atalaya). Los arreglos que el hermano Knorr hizo para la expansión se pusieron en efecto, con muchos gozos y bendiciones correspondientes. Aquí en la capital nunca hemos podido usar un teatro para discursos públicos, pero los hermanos al salir fuera y trabajar en algunos de los pueblos más chicos hallaron a empresarios más cooperadores y menos codiciosos por dinero y así ¡pudimos conseguir teatros varias veces para presentar los discursos de una hora! En un pueblo pequeño 250 personas concurrieron, tantas como a veces tenemos durante asambleas de circuito. Hermanos aislados han sido visitados, ayudados en el servicio, y los discursos se han pronunciado con buen éxito en los hogares de estas personas aisladas. En un caso, 50 personas atestaron la sala y 50 más permanecieron de pie fuera de la entrada en la calle y escucharon.
“El segundo suceso sobresaliente fué la convención de Nueva York. Todos los 17 misioneros de Galaad pudieron concurrir, así como también 6 de los hermanos locales. La ausencia de estos hermanos puso mucha más responsabilidad sobre los que se quedaron, y generalmente esto resultó en mucho bien ya que ejercieron un esfuerzo mayor para cuidar la obra; Y ahora que han regresado todos, éstos pueden ayudar mucho más que anteriormente. También manifestó que el Señor tiene una organización de personas aquí que predicarán porque está escrito en Su palabra y no porque unos norteamericanos los sacan. Aunque algunos de los hermanos locales que asistieron a la convención no entienden inglés, obtuvieron casi toda la información por medio de las reuniones en español, y la asociación con ese número tan grande de hermanos fué algo que no pueden describir a sus hermanos. Cuando se menciona algo de ello, parece que brillan y emiten el espíritu y gozo de su experiencia.
“Toda oportunidad para testificar debe usarse, y eso tan pronto como empiece usted a aprender la verdad. Una de las graduadas de Galaad fué a ver a una persona con quien conduce un estudio, una anciana que no puede leer y que tiene dificultad para ganarse la vida. Había hecho arreglos para que la hermana fuera con ella para ver a algunas personas a quienes les había hablado (dice que ella les habla a todos de la verdad). Llevó a la hermana muy abajo de una barranca en una sección pobre de la ciudad, con personas que tenían un restaurante. El restaurante consistía de un techo de lona sostenido por palos, que tapaba una mesa y unas dos sillas, con una lumbre al aire libre. La señora del estudio de libro había lavado los trastos para las personas del restaurante, un joven y su madre, y les había hablado. El joven quiso saber cómo obtener ‘Sea Dios Veraz’ y una Biblia. Esto se le mostró inmediatamente a él y se empezó un estudio.
“Estas son algunas de las pequeñas experiencias que brotan de la más grande experiencia que una persona puede tener, a saber, la de ser un publicador. Que todos los que han entrado en este gozo continúen en él, contribuyendo de esta manera al aumento adicional de los alabadores de Jehová en este país, salvándose a sí mismos y a otros, para la vindicación de nuestro Dios.”
HONDURAS
Los gozos del servicio en la organización del Señor son muchos; empero la realización de estos gozos no es sin problemas. Es esencial que la organización del Señor mantenga normas elevadas para que todos los asociados las sigan. La Palabra del Señor establece esta norma elevada, y no exige que nadie haga lo imposible. Pero sí señala que la manera para recibir vida es haciendo lo que es correcto. Varias personas que estaban asociándose con la organización del Señor en Honduras querían vivir de acuerdo con sus propios deseos; así que cuando se indicó por la organización de la sucursal que las organizaciones de compañía deberían seguir los principios establecidos para nosotros en la Palabra de Dios, muchas de tales personas salieron. Sin embargo, esto no desanimó a los que estaban determinados a predicar las buenas nuevas y ayudar a los rectamente dispuestos a aprender la verdad y vivir propiamente a fin de ganar vida en el nuevo mundo. Aprecian plenamente que el conocer a Jehová Dios y a su Hijo significa vida eterna; por eso deben continuar adquiriendo conocimiento de estos dos como la fuente de la vida.
Debido a una apostasía, y a una emigración de algunos hermanos a otros países por causa de las condiciones locales, hubo una disminución en el número de publicadores en Honduras. La organización es fuerte, sin embargo, y se cree que en 1951 se darán excelentes pasos para hallar a las “otras ovejas”. El siervo de sucursal nos da algunos datos interesantes que muestran que la entera organización está marchando adelante en la dirección correcta.
“El gran suceso por el cual estuvimos esperando por cuatro años se efectuó este año. El hermano Knorr y su secretario, el hermano Morgan, habían hecho los arreglos para visitar nuestro país. Después de consultar con las compañías se decidió efectuar nuestra primera asamblea nacional. Con meses de anticipación los hermanos de la costa norteña hicieron planes para concurrir. El ahorrar suficiente dinero para viajar por avión no es muy fácil para la mayoría de nuestros hermanos pobres, pero querían llegar a esa asamblea. Algunos vendieron sus gallinas; una hermana trabajó hasta muy tarde haciendo dulces para vender en las calles; otro hermano sacrificó la vaca de la familia para obtener su pasaje; cosas grandes y pequeñas se hicieron, y lograron concurrir.
“Desde el principio fué diferente esta asamblea de cualquiera otra efectuada hasta la fecha en Tegucigalpa. Más hermanos locales tomaron parte en ella. Mejor y más publicidad fué desarrollada. Una entrevista por radio fué dada por representantes de la oficina sucursal de la Sociedad. Anuncios semanales sobre los diferentes programas aguzaron el interés de la gente en el discurso venidero ‘Libertad para los cautivos’. Por primera vez los hermanos llevaban puestos cartelones y se paseaban por las calles, que fué algo nuevo no sólo para los hermanos, sino también para los habitantes. Comerciantes salieron de sus tiendas para mirarlos. Los transeúntes aceptaban los volantes y comentaban, ‘¿Qué cosa nueva traerán después?’ Un sacerdote, blandeando su bastón, paseándose de un lado a otro junto a una de las hermanas que calladamente distribuía los volantes, gritaba a la multitud, ‘¡No los acepten, no los acepten!’ La hermana le dió uno al sacerdote, que se le olvidó arrojarlo, y entonces ella siguió dándolos a la multitud. No, no había duda acerca de lo que había llegado a la ciudad. ¡Una convención de los testigos de Jehová! El número más grande hasta entonces vino a oír el discurso público, siendo el total de 511.
“Llegando a nuevo territorio el siervo de circuito pudo ponerse en contacto con dos de las islas de la bahía que no habían sido tocadas, Utila y Guanaja. Estas son habitadas por descendientes de la raza blanca de mezcla inglesa y escocesa así como también algunos negros del Caribe cuyo linaje puede trazarse hasta el África. Estando aislados como lo están en sus pequeñas islas, la religión y las reuniones nocturnas constituyen el centro de su vida y actividad sociales. Como lo dijo un antiguo residente, ‘Hay tres cosas que se hacen en nuestra isla: cuidar nuestras cosechas de coco, criar a niños e ir a las reuniones.’ Han hecho maravillosamente bien en cuanto a las primeras dos, pero respecto a la última están reconocidamente en confusión.
“Especialmente en la isla de Utila el rencor entre las tres religiones es fuerte. ‘La Iglesia de Dios ha puesto a los adventistas en el “infierno de fuego”; los adventistas condenan a las otras dos a la destrucción porque comen cerdo y usan grasa cuando cocinan, y además no guardan el sábado. Los metodistas se mantienen apartados y dicen que son los que van a ir al cielo. ¡Estamos hartos de la religión, señor!’ Así se expresó con disgusto una joven pareja al publicador en su puerta. Antes de que se terminara la visita de tres días, el esposo estaba diciendo públicamente a sus vecinos que él iba a ser un testigo de Jehová. Tanto él como su esposa participaron en invitar al pueblo a oír el discurso público que iba a pronunciarse en la esquina de la calle principal. Después de que se habían dispersado los 150 o más, un isleño vino y dijo, ‘Joven amigo, ésa es la verdad. No es la religión falsa la que querernos, es el cristianismo. Voy a tomar uno de sus libros.’ Aunque todavía no hemos vuelto a visitar estas islas, ansiosamente esperamos hacerlo pronto.
“Hay muchas personas de buena voluntad aisladas esparcidas por todo nuestro territorio. Esto es cierto dentro y alrededor de los platanales situados en nuestra costa norteña. Algunos de nuestros publicadores, a fin de retener sus trabajos seglares, tienen que viajar de campo en campo siguiendo a sus patrones a sus nuevos trabajos. En cada lugar que paran se agrupan, generalmente los cocineros, criadas y peones, y comienzan estudios con ellos. Uno de tales estudios ha mostrado resultados maravillosos. El estudio se celebraba con la esposa del mandador o superintendente del campo. Pero otra vez el publicador tuvo que mudarse para otro trabajo. Después de un intervalo de tiempo el siervo de circuito y uno de los precursores especiales locales hicieron un viaje a este campo para revisitar el interés. Se halló que el estudio no había decaído sino que la señora lo conducía regularmente y que ella estaba hablando de ser bautizada en nuestra siguiente visita.
“Debido a la bondad inmerecida de Jehová todos los graduados de Galaad y dos de los nativos hondureños pudieron concurrir a la, convención del Aumento de La Teocracia en la ciudad de Nueva York. Por medio de las experiencias, informes y nuevas publicaciones pertinentes a nuestro país de idioma español, pudimos hacer que nuestros hermanos aquí sintieran el espíritu de gozo y amor que abundó en la asamblea. Estamos entusiasmados con nuestros hermanos por todo el mundo en ser denodados ahora y mantener en alto la Señal durante el año actual, 1951.”
¡Jehová reina! ¡tiemblen los pueblos! se sienta entronizado sobre los querubines; ¡conmuévase la tierra!, Jehová es grande en Sión, y ensalzado está sobre todos los pueblos. ¡Confiesen todos tu grande y temible nombre! ¡Él es santo! Y el poder del Rey es afecto a la justicia: tú has establecido la rectitud; tú has hecho juicio y justicia. . . . ¡Ensalzad a Jehová nuestro Dios!—Sal. 99:1-5.