Viernes 16 octubre
No dejes que tu corazón se desvíe a los caminos de ella. No te pierdas por sus senderos (Prov. 7:25).
A cualquier siervo de Jehová le podría suceder algo parecido a lo que le pasó al joven del relato de Salomón. Quizás cometa un pecado grave y luego sienta que todo sucedió de repente. Puede que diga: “No sé cómo pudo pasar”. Aun así, si mira hacia atrás, es probable que descubra que dio una serie de pasos que lo llevaron a caer en la tentación. Tal vez se juntó con quien no debía, eligió entretenimiento inapropiado o se metió en sitios poco aconsejables, ya sean literales o de internet. Es posible que también haya dejado de orar, de leer la Biblia, de asistir a las reuniones o de ir a predicar. Como en el caso del joven de Proverbios, lo más probable es que en realidad no todo haya sucedido de repente. ¿La lección? No basta con evitar el pecado, también hay que evitar dar los pasos que nos llevan por el mal camino. Eso es justo lo que explicó Salomón después de contar el relato (Mat. 5:29, 30). w24.07 29:10, 11
Sábado 17 octubre
Tenemos este tesoro en vasijas de barro (2 Cor. 4:7).
¿Qué es este tesoro? Es la predicación del mensaje del Reino, una obra que salva vidas (2 Cor. 4:1). ¿Y qué son las vasijas de barro? Somos los siervos de Dios, que llevamos las buenas noticias. En tiempos de Pablo, los comerciantes usaban vasijas de barro para transportar artículos valiosos, como alimentos, vino o dinero. Hoy Jehová también nos ha confiado algo muy valioso: el mensaje de las buenas noticias. Con su apoyo, tendremos las fuerzas necesarias para cumplir fielmente con nuestra misión de llevar el mensaje. A veces quizás sintamos miedo al rechazo o temor al hombre. ¿Cómo podemos superarlo? Pensemos en la oración que hicieron los apóstoles cuando les ordenaron que dejaran de predicar. En vez de permitir que el miedo los venciera, le pidieron a Jehová que los ayudara a seguir hablando con gran valor. Y él les contestó de inmediato (Hech. 4:18, 29, 31). Cuando lo invada el temor al hombre, pídale a Dios que lo ayude a vencer el temor al hombre con el amor al prójimo. w24.04 16:8, 9
Domingo 18 octubre
Padre nuestro que estás en los cielos, que tu nombre sea santificado (Mat. 6:9).
Como amamos a Jehová, queremos santificar su nombre. Dicho de otra manera: queremos participar en limpiar su nombre de todas las mentiras que ha lanzado Satanás contra él (Gén. 3:1-5; Job 2:4; Juan 8:44). Por eso, en la predicación estamos deseosos de defender a Jehová y contar la verdad sobre él a todo el que quiera escucharnos. Queremos que todo el mundo sepa que su cualidad principal es el amor, que es un gobernante justo y que su Reino pronto acabará con el sufrimiento y traerá paz y felicidad a la humanidad (Sal. 37:10, 11, 29; 1 Juan 4:8). Cuando hacemos todas estas cosas, estamos santificando el nombre de Jehová. Por otro lado, tenemos la satisfacción de saber que estamos cumpliendo con nuestro papel como testigos suyos. w24.05 20:12