Nota
b En el pasado, nuestras publicaciones han desaconsejado ciertos tipos de estudios adicionales. Por ejemplo, el artículo “Padres, ¿qué futuro desean para sus hijos?”, de La Atalaya del 1 de octubre de 2005, hablaba de los peligros de la educación superior. Aunque estos peligros siguen existiendo, cursar o no estudios adicionales es una decisión personal. Antes de tomarla, cada cristiano —y, en el caso de los hijos menores, cada cabeza de familia— debe orar y analizar los principios bíblicos y todos los factores relacionados con los estudios que esté pensando realizar. Ningún cristiano —ni siquiera los ancianos— debe juzgar la decisión personal que tome un hermano (Sant. 4:12).