Referencias para el libro Seamos valientes al andar con Dios. Sección 2
CAPÍTULO 22
Necesitó valor para ser leal
it “Micmás, Micmash” párr. 4
Micmás, Micmash
Jonatán pone en fuga a los filisteos. En vista de que tres partidas de saqueadores filisteos salían de su campamento en Micmash y que al mismo tiempo también había una avanzada de filisteos que salía de “la garganta de Micmash”, Jonatán se decidió a poner fin a esta amenaza. (1Sa 13:16-23.) Con ese fin cruzó la garganta que, si era Wadi Suweinit, forma un profundo desfiladero de riscos casi verticales al E. de Gueba (Jabaʽ). En un recodo de Wadi Suweinit se yerguen dos colinas elevadas cuyas laderas son rocosas y escarpadas. Puede que estos sean los ‘peñascos dentados’ Bozez y Sené que se mencionan en el registro, que en la actualidad ofrecen un aspecto redondeado debido a la erosión sufrida durante treinta siglos. (1Sa 14:1-7.) A alguien que no conociese el terreno le hubiera resultado casi imposible abrirse paso a través de aquel laberinto de montículos, lomas y rocas puntiagudas del uadi. Pero Jonatán, criado en el territorio benjamita, debía conocerlo bien. Además, sin duda tuvo reiteradas oportunidades de familiarizarse mejor con el terreno mientras su padre estaba acampado en Micmash y él en Gueba.
it “Mefibóset” núm. 2 párr. 1
Mefibóset
2. Hijo de Jonatán y nieto del rey Saúl. Cuando llegó de Jezreel el informe que anunciaba las muertes de Saúl y Jonatán, la nodriza de Mefibóset, presa del pánico, huyó con él, que para entonces tenía cinco años. En la huida, el niño “cayó y quedó cojo” de los dos pies. (2Sa 4:4.) Después de este suceso, Mefibóset vivió durante algunos años en Lo-debar, en la casa de Makir, el hijo de Amiel. David supo de esto gracias a Zibá, un antiguo siervo de la casa de Saúl. Como sin duda tenía presente su pacto con Jonatán (1Sa 20:12-17, 42), David deseaba mostrar bondad a todo el que ‘quedase de la casa de Saúl’. Se condujo a Mefibóset delante de David, y cuando el rey le explicó que su deseo era mostrarle bondad, devolverle “todo el campo de Saúl” y permitirle ‘comer pan a su mesa constantemente’, Mefibóset respondió humildemente: “¿Qué es tu siervo, para que hayas vuelto tu rostro a un perro muerto como soy?”. No obstante, en armonía con el deseo de David, Zibá y todos los que moraban en su casa (tenía 15 hijos y 20 siervos) se hicieron siervos de Mefibóset, quien también recibió todo lo que le había pertenecido a Saúl. Mefibóset fijó su residencia en Jerusalén y comía de continuo a la mesa del rey. (2Sa 9.)
CAPÍTULO 23
Se enfrentó a un gigante
w11 1/9 27, 28
Un hombre agradable al corazón de Jehová
La primera mención de David que se hace en la Biblia presenta a un joven pastor encargado de cuidar del rebaño de su padre. Es muy probable que para ello tuviera que pasar al raso días y noches. ¿Podemos imaginar lo largas y solitarias que eran aquellas jornadas?
La familia de David vivía en Belén, una pequeña población situada sobre las colinas de Judá. Los campos pedregosos de los alrededores producían abundantes cosechas de grano, mientras que las laderas más suaves y el valle estaban cubiertos de huertos, olivares y viñas. Es posible que en aquellos tiempos las tierras altas sin cultivar se utilizaran para pastos. Pasando dichas tierras se encontraba el desierto de Judá.
El trabajo de David no estaba exento de peligros. Fue en esas colinas donde tuvo que enfrentarse a un león y a un oso que intentaron llevarse ovejas de la manada. Este valiente joven persiguió a los predadores, los mató y rescató a las ovejas de sus fauces (1 Samuel 17:34-36). Quizás fue en este período de su vida cuando adquirió una destreza con la honda comparable a la de cualquiera de los tiradores expertos del cercano territorio de Benjamín, los cuales eran capaces de lanzar piedras con la honda “a un cabello y no erraba[n]” (Jueces 20:14-16; 1 Samuel 17:49).
Tiempo bien empleado
El trabajo de pastor era tranquilo y solitario la mayor parte del tiempo, pero David no dejó que eso lo aburriera. Al contrario, aprovechó las muchas oportunidades que tenía para meditar y tal vez incluyó algunas de sus reflexiones de juventud en los salmos. ¿Fue entonces cuando meditó sobre el lugar del hombre en el orden universal? ¿O en las maravillosas “obras de [los dedos de Jehová]”, como el Sol, la Luna y las estrellas? ¿Fue en los campos alrededor de Belén donde contempló la tierra productiva, el ganado menor, los bueyes, los pájaros y “las bestias del campo abierto”? (Salmo 8:3-9; 19:1-6.)
Sin duda, la experiencia de David como pastor le hizo comprender mejor la ternura de Jehová hacia sus siervos fieles. Por ello cantó así: “Jehová es mi Pastor. Nada me faltará. En prados herbosos me hace recostar; me conduce por descansaderos donde abunda el agua. Aunque ande en el valle de sombra profunda, no temo nada malo, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado son las cosas que me consuelan” (Salmo 23:1, 2, 4).
it “Eliab” núm. 4 párr. 1
Eliab
4. Primogénito de Jesé, el padre del rey David. (1Sa 17:13; 1Cr 2:13.) La apariencia de Eliab y lo alto de su estatura impresionaron tanto a Samuel, que llegó a la conclusión de que era el escogido de Dios para la gobernación real. Jehová, sin embargo, había rechazado a Eliab y seleccionado a David. (1Sa 16:6-12.)
CAPÍTULO 24
Una mujer que apagó la furia entre dos hombres
w97 1/7 14 párr. 4
Una mujer discreta evita el desastre
Entretanto, en Carmelo había comenzado el esquileo. Se trataba de una ocasión festiva, parecida a la temporada de la cosecha en el caso del agricultor. En esta época también se manifestaba generosidad liberalmente, y los dueños de las ovejas recompensaban a los que habían trabajado para ellos. De modo que David no estaba siendo presuntuoso cuando envió diez hombres a la ciudad de Carmelo, para pedir a Nabal algo de alimento en pago por los servicios que él y sus hombres le habían prestado a favor de sus rebaños. (1 Samuel 25:4-9.)
it “Vida” párr. 45
Vida
“La bolsa de la vida.” Cuando Abigail suplicó a David que no se vengase de Nabal y de este modo le libró de incurrir en culpa de sangre, le dijo: “Cuando se levante un hombre para ir en seguimiento de ti y para buscar tu alma, el alma de mi señor ciertamente resultará estar envuelta en la bolsa de la vida con Jehová tu Dios; pero, en cuanto al alma de tus enemigos, la lanzará como de dentro del hueco de la honda”. (1Sa 25:29-33.) Tal como una persona envuelve algo valioso para protegerlo y conservarlo, la vida de David estaba en las manos del Dios vivo, quien lo salvaría de sus enemigos si esperaba en Él y no intentaba conseguir la salvación por sus propios medios. Por otra parte, Dios desecharía el alma de los enemigos de David.
CAPÍTULO 25
Fue valiente y escuchó su conciencia
it “Abisai” párrs. 3-5
Abisai
Su valentía le distinguió de los treinta poderosos guerreros que tenía a sus órdenes. Su reputación hasta rivalizó con la de los tres hombres más poderosos de David, pues en cierta ocasión, él solo derribó a trescientos enemigos, pero “no llegó al nivel de los tres primeros”. (2Sa 23:18, 19.)
Abisai apoyó con lealtad a su tío David en todas las campañas militares de este, pero fue impulsivo y, en ocasiones, despiadado, por lo que hubo que refrenarle. Por ejemplo, cuando cierta noche entró sigilosamente con David en el campamento militar de Saúl, habría matado al “ungido de Jehová” mientras dormía, utilizando la propia lanza de este, si David no lo hubiera impedido. (1Sa 26:6-9.) Durante la rebelión de Absalón, hubo que retenerle dos veces para que no ejecutara a Simeí por haber maldecido al rey. Sin embargo, David no pudo evitar que colaborara en dar muerte a Abner. (2Sa 3:30; 16:9-11; 19:21-23.)
Abisai cobró fama por derribar con sus hombres a 18.000 edomitas y por la derrota de los ammonitas. También participó en sofocar la rebelión de Seba, un benjamita “que no servía para nada”. Durante la última batalla de David de la que hay registro, este habría perdido la vida a manos de un gigante filisteo de no haber sido por Abisai. (1Cr 18:12; 19:11-15; 2Sa 20:1, 6; 21:15-17.)
it “Perdiz” párr. 4
Perdiz
La perdiz tiene una carne muy sabrosa, y se ha cazado para alimento desde la antigüedad. Solían utilizarse palos arrojadizos para abatir al ave una vez se la espantaba de su escondite. Como la perdiz intenta escapar corriendo, escabulléndose entre las rocas y otros obstáculos con el fin de ocultarse en hendiduras, rocas o lugares similares, David, que iba de un escondite a otro intentando escapar de la despiadada persecución del rey Saúl, se asemejó a sí mismo a “una perdiz sobre las montañas”. (1Sa 26:20; compárese con Lam 3:52.)
CAPÍTULO 26
Tuvo el valor de corregir al rey
it “David” párr. 29
David
Y así resultó ser. El niño nacido del adulterio con Bat-seba murió pronto, a pesar de que David ayunó y estuvo de duelo por el niño enfermo durante siete días. (2Sa 12:15-23.) Después, Amnón, hijo primogénito de David, violó a su propia medio hermana Tamar, y posteriormente fue asesinado por el hermano de ella, lo que ocasionó gran congoja a su padre. (2Sa 13:1-33.) Más tarde, Absalón, el tercer hijo de David y el amado de su padre, no solo intentó usurpar el trono, sino que despreció de forma manifiesta a su padre y lo deshonró públicamente al cohabitar con sus concubinas. (2Sa 15:1-16:22.) Por último, la humillación alcanzó su grado máximo cuando una guerra civil sumió al país en una lucha de hijo contra padre, y finalizó con la muerte de Absalón, para tristeza de su padre y en contra de su deseo. (2Sa 17:1-18:33.) Cuando huía de Absalón, David compuso el Salmo 3, en el que dice: “La salvación pertenece a Jehová”. (Sl 3:8.)
CAPÍTULO 27
No se dejó amargar
it “Makir” núm. 2
Makir
2. Hijo de Amiel con quien residió Mefibóset, el hijo de Jonatán, hasta que David lo mandó llamar y se hizo cargo de su manutención. Residía en Lo-debar. (2Sa 9:4-7, 13.) Más tarde, cuando se rebeló Absalón, Makir fue uno de los que suministraron alimento y provisiones a David y a los que iban con él. (2Sa 17:27-29.)
it “Perro” párr. 5
Perro
Otros ejemplos que muestran el desprecio que se sentía por el perro salvaje son los siguientes: “¿Soy yo un perro[?]”, vociferó Goliat a David porque este iba a él con un cayado. (1Sa 17:43.) “¿Tras quién estás corriendo? ¿Tras un perro muerto?”, le preguntó David al rey Saúl, para mostrar que era insignificante y que no podía hacerle más daño a Saúl que un perro muerto. (1Sa 24:14.) De igual manera, cuando Mefibóset, el hijo de Jonatán, habló con el rey David, se refirió a sí mismo como “un perro muerto”, la condición más baja posible. (2Sa 9:8; véase también 2Sa 3:8; 16:9; 2Re 8:13.) El profeta Isaías comparó a los que se decían atalayas espirituales de Dios con perros mudos y fuertes en el deseo del alma, completamente inútiles en caso de peligro. (Isa 56:10, 11.) Se comparó a perros tanto a los enemigos de los siervos de Jehová como a los gentiles. (Sl 22:16, 20; 59:6, 14; Mt 15:26, 27; véase SIROFENICIA.) Jesucristo comparó a las personas que no tenían ningún aprecio por las cosas espirituales con perros, cuando dijo: “No den lo santo a los perros”. (Mt 7:6.)
w02 15/2 14 párr. 11, nota
Sobrellevaron las espinas en la carne
11 Más adelante, se clavó otra espina en la carne de Mefibóset. Su siervo Zibá lo calumnió ante el rey David, quien huía de Jerusalén por causa de la rebelión de su propio hijo, Absalón. Zibá afirmó que Mefibóset le era desleal y que se había quedado en Jerusalén con la esperanza de conseguir la gobernación real. David le creyó y entregó a aquel mentiroso toda la propiedad del hijo de Jonatán (2 Samuel 16:1-4).
[Nota]
Un plan ambicioso como aquel no era propio de alguien tan humilde y agradecido como Mefibóset. Es muy probable que él conociera la fidelidad de su padre, Jonatán, quien aun siendo hijo del rey Saúl, reconoció con humildad que Jehová había escogido a David para ser rey de Israel (1 Samuel 20:12-17). Jonatán, un padre temeroso de Dios y amigo leal de David, no habría inculcado en el corazón de su pequeño la ambición por el poder real.
it “Mefibóset” núm. 2 párr. 3
Mefibóset
Cuando los gabaonitas pretendían dar muerte a los descendientes de Saúl para expiar el malvado intento del rey contra ellos, David sintió compasión de Mefibóset debido al juramento que había hecho con Jonatán en el nombre de Jehová, y le perdonó. (2Sa 21:7, 8.) Las Escrituras no proporcionan más información en cuanto a Mefibóset, aunque la familia de Saúl existiría por una generación más por medio de Micá, el hijo de Mefibóset. (2Sa 9:12; 1Cr 9:39-44.) Es probable que Mefibóset tuviese también otro nombre: Merib-baal, como parece indicar 1 Crónicas 8:34 y 9:40.
CAPÍTULO 28
“Sirvió a Jehová con un corazón completo toda su vida”
w08 1/6 10 párrs. 1-5
¿Llevan todos los caminos a Dios?
Los israelitas practicaban su mezcla de cultos en los llamados “lugares altos”, que consistían en santuarios con altares, estantes para incienso, columnas sagradas de piedra y postes sagrados que, al parecer, eran representaciones en madera de Aserá, la diosa cananea de la fertilidad. En Judá había muchos de tales lugares, pues 2 Reyes 23:5, 8 menciona “los lugares altos de las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén, [...] desde Gueba [en el extremo norte] hasta Beer-seba [en el extremo sur]”.
En aquellos lugares altos, los israelitas ofrecían “humo de sacrificio a Baal, al sol y a la luna y a las constelaciones del zodíaco y a todo el ejército de los cielos”. Asimismo, mantenían residencias para “los prostitutos de templo [...] en la casa de Jehová” y sacrificaban a sus hijos en “el fuego a Mólek” (2 Reyes 23:4-10).
Los arqueólogos han encontrado cientos de estatuillas de terracota en Jerusalén y Judá, sobre todo en las ruinas de hogares particulares. La mayoría son representaciones de una mujer desnuda con senos de un tamaño exagerado. Los expertos señalan que se trata de Astoret y de Aserá, diosas de la fertilidad, y opinan que las estatuillas eran “talismanes para facilitar la concepción y el alumbramiento”.
¿Cómo consideraban los israelitas aquellos centros de adoración mixta, o adulterada? El profesor Ephraim Stern, de la Universidad Hebrea, observó que muchos lugares altos probablemente estaban “dedicados a Yavé [Jehová]”, y así parecen indicarlo las impactantes inscripciones halladas en diversos sitios arqueológicos. Una de ellas dice: “Te he bendecido por [en el nombre de] Yavé de Samaria y por su aserá”, y en otra se lee: “Te bendigo por Yavé de Temán y por su aserá”.
Estos ejemplos ilustran la gran infidelidad que cometieron los israelitas al mezclar la adoración pura de Jehová con repugnantes prácticas paganas. Las consecuencias fueron degradación moral y oscuridad espiritual. ¿Y qué le pareció a Dios esta mezcla de cultos?
it “Hananí” núm. 2
Hananí
2. Vidente, u hombre de visiones, que reprendió al rey Asá de Judá por hacer una alianza con el rey de Siria en vez de confiar en Jehová, y que fue puesto en la casa de los cepos debido a que el rey se ofendió por lo que le dijo. (2Cr 16:1-3, 7-10.) Al parecer, Hananí era padre de Jehú, el profeta que reprendió a Baasá, el rey de Israel, y a Jehosafat, el rey de Judá. (1Re 16:1-4, 7; 2Cr 19:2, 3; 20:34.)
w05 1/12 20 párr. 5
Puntos sobresalientes del libro de Segundo de las Crónicas
16:13, 14. ¿Fue incinerado Asá? No. La “quema funeral extraordinariamente grande” alude, no a la cremación de Asá, sino a la quema de especias (nota).
CAPÍTULO 29
“Mi Dios es Jehová”
it “Cuervo” párr. 5
Cuervo
A diferencia de la corneja, el cuervo por lo general es un ave de zonas despobladas que a menudo habita en regiones montañosas e incluso desérticas. Era una de las criaturas que habitaban el vacío y el desierto de las ruinas de la ciudad de Edom, tal como vio Isaías en visión. (Isa 34:11.) El cuervo también tiene la costumbre de almacenar sobrantes de alimento en las grietas de las rocas o de enterrarlos debajo de hojas. Por lo tanto, fue muy apropiado que Dios escogiese estas aves para que de manera milagrosa llevaran dos veces al día pan y carne a Elías mientras estaba escondido en el valle torrencial de Kerit. (1Re 17:2-6.)
it “Elías” núm. 1 párr. 11
Elías
Milagros. En el relato bíblico se le atribuyen a Elías ocho milagros. Son: 1) impedir que lloviera, 2) hacer que no se acabara el suministro de harina y aceite de la viuda de Sarepta, 3) resucitar al hijo de la viuda, 4) hacer que descendiese fuego del cielo en respuesta a una oración, 5) hacer que lloviese para que la sequía finalizase como respuesta a una oración, 6) hacer que bajase fuego sobre un capitán del rey Ocozías y sus cincuenta hombres, 7) que descendiese fuego sobre un segundo capitán y sus cincuenta hombres y 8) dividir el río Jordán al golpearlo con su prenda oficial de vestir. Su ascensión a los cielos también fue milagrosa, pero en este caso fue una acción directa de Dios, no antecedida por una oración o proclamación de Elías.
ba 17 párr. 3
¿Es confiable el libro?
En algunos casos, la omisión de algunos datos añade credibilidad al escritor bíblico. Por ejemplo, el redactor de 1 Reyes señala que en Israel hubo una sequía tan grave que el rey carecía de agua y hierba para mantener vivos a sus caballos y mulos. (1 Reyes 17:7; 18:5.) No obstante, el mismo relato menciona que el profeta Elías pidió que llevaran al monte Carmelo suficiente agua —que utilizaría en un sacrificio— para llenar una zanja que circundaba una extensión de quizá 1.000 metros cuadrados. (1 Reyes 18:33-35.) ¿De dónde salió toda aquella agua en medio de semejante sequía? El escritor de 1 Reyes no se preocupó de explicarlo. No obstante, todo israelita sabía que el Carmelo estaba en la costa del mar Mediterráneo, como indica la misma narración en un comentario incidental posterior. (1 Reyes 18:43.) De modo que podía conseguirse fácilmente agua del mar. Si este libro, que por lo general es bastante detallado, solo fuera ficción disfrazada de realidad, ¿por qué dejaría el escritor, el presunto falsificador astuto, una contradicción tan obvia en el texto?
CAPÍTULO 30
Fue valiente en medio de la desesperación
it “Sidón, sidonios” párr. 6
Sidón, sidonios
La religión sidonia y sus consecuencias. Los sidonios tenían una religión depravada en la que se destacaban las lascivas orgías relacionadas con la diosa Astoret. Por permitir que los sidonios permaneciesen entre ellos, los israelitas finalmente fueron entrampados en la adoración de sus dioses falsos. (Jue 10:6, 7, 11-13.) Algunas de las esposas extranjeras con las que Salomón se casó eran sidonias, lo que hizo que el rey siguiese tras la repugnante diosa de la fertilidad, Astoret. (1Re 11:1, 4-6; 2Re 23:13.) El rey Acab también hizo lo que era malo a los ojos de Jehová al casarse con Jezabel, la hija de un rey sidonio. Jezabel, a su vez, fomentó celosamente la adoración falsa en Israel. (1Re 16:29-33; 18:18, 19.)
it “Etbaal”
Etbaal
(Con Baal).
Rey de los sidonios y padre de Jezabel, la esposa del rey Acab. (1Re 16:31.) Al darle a Acab su hija en matrimonio, Etbaal entró en una alianza política con él. Este Etbaal debe ser el Itobal que Josefo presenta como el sacerdote de la diosa Astarté (Astoret) al citar al historiador Menandro. Este sacerdote accedió al trono después de asesinar a Feles, un descendiente de Hiram, el rey de Tiro, con quien Salomón había tenido tratos para la construcción del templo. Se dice que Etbaal vivió cuarenta y ocho años, de los que treinta y dos los pasó gobernando. (Contra Apión, traducción de P. Samaranch, Aguilar, 1967, libro I, sec. 18, lectura alternativa.) Menandro dice que Etbaal (Itobal) edificó Auza (Libia), un indicio de la expansión comercial que tuvo lugar durante su reinado, y también comenta que durante el reinado de Etbaal hubo una sequía de un año de duración. (Antigüedades Judías, libro VIII, cap. XIII, sec. 2.)
g93 22/11 12, 13
Qué hay detrás de la Navidad, la Pascua Florida y el Halloween
Los festejos de esta celebración familiar comienzan de madrugada, cuando la familia se levanta para recibir con temor reverencial al Sol saliente. Los niños estrenan sus mejores galas y se ponen sombreros nuevos. También se utilizan figuras de conejos, cestas llenas de huevos pintados de vivos colores y bollos marcados con una cruz de azúcar. Debe ser la Pascua Florida, ¿verdad?
La primavera era una época sagrada para los adoradores del sexo fenicios. Los símbolos de su diosa de la fertilidad —Astarté, o Istar (Afrodita para los griegos)— eran el huevo y la liebre. Se caracterizaba por una insaciable sed de sangre y por mantener relaciones sexuales inmorales. En unas estatuas se la representa con los órganos sexuales toscamente exagerados, y en otras, con un huevo en la mano y un conejo a su lado. La prostitución sagrada formaba parte de su culto. En Canaán se daba a esta diosa del sexo el título de esposa de Baal. Sus adoradores la veneraban con orgías sexuales y borracheras, pues creían que mediante las relaciones sexuales contribuían a que Baal despertara por completo y tuviera coito con su esposa. Según el libro Recent Discoveries in Bible Lands (Descubrimientos recientes en las tierras bíblicas), “en ningún país se han encontrado tantas figurillas de la diosa de la fertilidad desnuda, algunas de ellas muy obscenas”.
En Cartago se descubrieron, debajo de monumentos erigidos en honor de esta diosa, urnas de brillantes colores que contenían los huesos carbonizados de niños pequeños. Los padres de las víctimas, por lo general personas de alto rango y con título, pretendían que los dioses bendijeran sus riquezas e influencia. Algunas urnas contenían los restos de varios niños de diferentes edades, quizás de la misma familia.
Si echa una mirada al recuadro de arriba, verá que hay poca diferencia entre estos ritos antiguos y sus versiones modernas. Hasta la palabra inglesa Easter (Pascua Florida) apenas se diferencia del nombre pagano antiguo. Pues bien, ¿es esta la manera de honrar al santo Hijo de Dios?
w14 15/2 15 párrs. 4, 5
Jehová recompensó la fe de la viuda de Sarepta
Ahora bien, la fe de la viuda se puso a prueba de nuevo. “Después de estas cosas —continúa el relato— aconteció que el hijo de la mujer, el ama de la casa, enfermó, y su enfermedad llegó a ser tan grave que no quedó aliento en él.” Tratando de buscar una razón para lo ocurrido, la afligida madre le dijo a Elías: “¿Qué tengo yo que ver contigo, oh hombre del Dios verdadero? Has venido a mí para que se recuerde mi error y para dar muerte a mi hijo” (1 Rey. 17:17, 18). ¿Qué motivó esas amargas palabras?
¿Recordó quizá la viuda algún pecado que le pesaba en la conciencia? ¿Pensó que Dios la estaba castigando con la pérdida de su hijo, y que Elías era el mensajero de la muerte? La Biblia no entra en detalles, pero sí queda claro que la viuda no estaba acusando a Dios de ser injusto.
CAPÍTULO 31
Una pequeña esclava que habló con valor
w96 15/5 8 párr. 3
Una niña que habló con valor
Durante uno de tales asaltos, “una muchachita” fue separada despiadadamente de su familia temerosa de Dios. (2 Reyes 5:2.) La llevaron a Siria, donde tuvo que vivir entre personas a las que tal vez consideraba aterradoras y extrañas, un pueblo que adoraba al Sol, la Luna, las estrellas, las plantas y hasta las piedras. ¡Qué diferentes de su familia y amigos, que adoraban al único Dios verdadero, Jehová! Sin embargo, incluso en este entorno extranjero, la pequeña demostró un valor sobresaliente con respecto a la adoración de Jehová. Como consecuencia, cambió la vida de un prominente oficial que servía bajo las órdenes del rey de Siria. Veamos cómo lo logró.
it “Lepra” párrs. 3-5
Lepra
Variedades y efectos. La enfermedad de Hansen, que es poco contagiosa, se manifiesta según tres variedades básicas: 1) lepra nodular, que resulta en el engrosamiento de la piel y en que se formen bultos, primero en la piel de la cara y después en la de otras partes del cuerpo. También produce efectos degenerativos en las membranas mucosas de la nariz y la garganta. Se la conoce como lepra tuberculosa o negra. 2) Lepra anestésica, también llamada lepra blanca. No es tan grave como la anterior y afecta básicamente a los nervios periféricos. Se puede manifestar en que la piel siente dolor al tacto, aunque a veces también resulta en entumecimiento. 3) Lepra mixta, un tipo de lepra en el que se combinan los síntomas de las dos que se acaban de describir.
Según avanza la lepra, las hinchazones que aparecieron inicialmente supuran pus, puede caerse el pelo de la cabeza, así como el de las cejas, y es posible que las uñas se aflojen, debiliten y caigan también. Posteriormente, los dedos, la nariz y los ojos van consumiéndose con lentitud. En los casos más graves, sobreviene la muerte. La “lepra” bíblica era una enfermedad grave, pues al referirse a ella Aarón dijo que la carne estaba “medio consumida”. (Nú 12:12.)
Esta descripción ayuda a entender mejor las referencias bíblicas a esta enfermedad espantosa, así como las horribles consecuencias del acto de soberbia que cometió Uzías al intentar indebidamente ofrecer incienso en el templo de Jehová. (2Re 15:5; 2Cr 26:16-23.)
w05 1/8 9 párr. 2
Puntos sobresalientes del libro de Segundo de los Reyes
5:15, 16. ¿Por qué no aceptó Eliseo el regalo de Naamán? Porque reconocía que la curación milagrosa de Naamán se debía al poder de Jehová, y no al suyo. Para él habría sido inadmisible beneficiarse del cargo que Dios le había dado. Hoy día, los auténticos siervos de Jehová tampoco buscan sacar provecho personal de su servicio. Se toman muy en serio la recomendación de Jesús: “Recibieron gratis; den gratis” (Mateo 10:8).
w05 1/8 9 párr. 3
Puntos sobresalientes del libro de Segundo de los Reyes
5:18, 19. ¿Estaba pidiendo perdón Naamán por tener que participar en un acto religioso? Se ve que el débil estado de salud del anciano rey sirio lo obligaba a apoyarse en Naamán. Cuando el rey se inclinaba para adorar a Rimón, también lo hacía Naamán. Pero se trataba de una acción puramente mecánica, con el único objetivo de servir de apoyo al rey, no de rendir adoración. De modo que Naamán pidió perdón a Jehová por cumplir con este deber civil. Eliseo dio crédito a sus palabras y le dijo: “Vete en paz”.
CAPÍTULO 32
“Oh, Jehová, te ruego que le abras los ojos”
it “Eliseo” párr. 2
Eliseo
Hijo de Safat y profeta de Jehová durante los siglos IX y X a. E.C. Fue el sucesor del profeta Elías. Jehová dirigió a Elías para ungir a Eliseo de Abel-meholá. Elías halló a este arando y echó sobre él su prenda de vestir oficial como señal de su nombramiento. (1Re 19:16.) Eliseo estaba arando detrás de doce yuntas de toros, “y él con la duodécima”. Es de interés que en el siglo XIX William Thomson (The Land and the Book, 1887, pág. 144) informó que los labradores árabes tenían la costumbre de trabajar juntos con sus pequeños arados, de modo que era fácil que un sembrador sembrase lo que araban en un día. Como se hallaba detrás del grupo, Eliseo podía pararse sin interrumpir el trabajo de los demás. El hecho de que sacrificase una yunta de toros y usase los aparejos como combustible habla en favor de la prontitud, resolución y aprecio de Eliseo por la llamada de Jehová. Después de preparar una comida, Eliseo partió sin dilación para seguir a Elías. (1Re 19:19-21.)
it “Ceguera” párr. 6
Ceguera
La ceguera de las fuerzas militares sirias por la palabra de Eliseo debió ser de naturaleza mental. Si todos los soldados se hubiesen quedado ciegos, se les habría tenido que llevar de la mano, pero el relato tan solo informa que Eliseo les dijo: “Este no es el camino, y esta no es la ciudad. Síganme”. En su obra Principles of Psychology (1981, vol. 1, pág. 59), William James dice sobre este fenómeno: “Un efecto sumamente interesante del desorden cortical es la ceguera mental. Esta no supone tanto la insensibilidad a las impresiones ópticas como la incapacidad de entenderlas. Psicológicamente se interpreta como la pérdida de asociación entre las sensaciones ópticas y su significado. Puede producirla cualquier interrupción entre los centros ópticos y los centros del intelecto”. Es posible que esta fuese la clase de ceguera que padeció el ejército sirio y que Jehová la eliminara cuando los soldados llegaron a Samaria. (2Re 6:18-20.) Cabe la posibilidad de que también haya sido esta la clase de ceguera que sufrieron los hombres de Sodoma, pues el relato dice que siguieron tratando de hallar la entrada de la casa de Lot y no comenta que se lamentaran por la pérdida de la facultad de la vista. (Gé 19:11.)
it “Eliseo” párrs. 27, 28
Eliseo
Trabajo realizado. Gracias al espíritu de Dios que estaba sobre él, Eliseo había realizado hasta ese momento quince milagros; pero incluso después de su muerte, Jehová lo usó para otro milagro. Eliseo había permanecido fiel hasta la muerte, y Dios lo había aprobado. El registro bíblico relata que después del entierro de Eliseo, se estaba enterrando a otro hombre, cuando una partida merodeadora de moabitas hizo que el cortejo fúnebre le arrojase en la sepultura de Eliseo y huyese. Al tocar los huesos de Eliseo, el hombre muerto “llegó a vivir, y se levantó sobre sus pies”. (2Re 13:20, 21.)
Jesús llama a Eliseo profeta en Lucas 4:27, y Hebreos 11:35 debe aludir a él y a Elías, ya que ambos llevaron a cabo resurrecciones. Elías empezó su obra profética en un tiempo en el que Israel estaba saturado de baalismo, lo que requería celo por la adoración verdadera. Realizó una gran labor al volver el corazón de muchas personas a Jehová. Eliseo siguió la obra donde Elías la había dejado, y aunque su ministerio fue más tranquilo, se esforzó para que el trabajo que había empezado Elías se efectuara completamente, y vivió para verlo realizado. Se le atribuyen dieciséis milagros, en comparación con los ocho de Elías. Al igual que este último, mostró un gran celo por el nombre de Jehová y por la adoración verdadera. Manifestó paciencia, amor y bondad, y, sin embargo, fue muy firme cuando el nombre de Jehová estaba en juego, no dudando en expresar el juicio de Dios contra los inicuos. Por ello, se ganó un lugar entre la gran “nube de testigos” mencionada en Hebreos 12:1.
CAPÍTULO 33
Defendió al rey elegido por Jehová
it “Guardia de corps caria”
Guardia de corps caria
(Guardia de corps caria).
Cuerpo de soldados que colaboró con Jehoiadá en derrocar a Atalía y proclamar a Jehoás rey de Judá. (2Re 11:4, 13-16, 19.)
Muchos eruditos creen que la guardia de corps caria no era más que otro nombre que se daba a los keretitas, que se dice que servían en las fuerzas militares de David y Salomón. También, según opinión de algunos eruditos, los keretitas constituían la guardia personal de estos reyes. (2Sa 8:18; 1Re 1:38; 1Cr 18:17.) Esta identificación de la guardia de corps caria con los keretitas se basa además en el texto masorético, que en 2 Samuel 20:23 emplea la expresión “guardia de corps caria” y en la nota marginal, tal como se hace en otros manuscritos hebreos, emplea la palabra “keretitas”.
Al SO. de Asia Menor existía un antiguo distrito al que se denominaba Caria. El hecho de que en Ezequiel 25:16 y Sofonías 2:5 se relacione a los keretitas con los filisteos, y que además en la Versión de los Setenta griega se traduzcan estos textos por “cretenses” en vez de keretitas, ha llevado a algunos a la conclusión de que los miembros de esta guardia de corps quizás llegaron del distrito de Caria a través de Creta.
w91 1/2 31 párrs. 5, 6
“La diadema y el Testimonio”
Entonces, ¿por qué y cómo “puso” el Testimonio sobre el joven rey el sumo sacerdote? Considere la observación del erudito alemán Otto Thenius: “La Ley, libro en que estaban registrados los decretos de Moisés. Este se sostenía simbólicamente sobre la cabeza del rey después que se le había adornado con la diadema” (Die Bücher der Könige). De igual manera, el profesor Ernst Bertheau dice: “El colocar la Ley [sobre el rey] ciertamente tenía un significado simbólico, a saber, que el rey estaba obligado a gobernar con arreglo a ella” (Die Bücher der Chronik).
Dios mandó que cuando el rey se sentara en el trono tenía que escribir para sí una copia de la Ley y estudiarla y aplicarla durante toda su vida. (Deuteronomio 17:18-20.) El poner “el Testimonio” sobre el nuevo rey puede haber sido un breve ademán simbólico que ilustrara que aunque ahora él era rey no estaba por encima de la Ley de Jehová. Lamentablemente, después de la muerte del sumo sacerdote Jehoiadá el rey Jehoás olvidó esta importantísima lección y gradualmente se apartó de la adoración de Jehová, y con el tiempo murió a manos de asesinos. (2 Crónicas 24:17-25.)
it “Jehoás” núm. 1 párr. 5
Jehoás
Hacía mucha falta que se reparase la casa de Jehová, no tanto debido a su antigüedad (para entonces no tenía más de ciento cincuenta años), como al abandono y saqueo de que había sido objeto durante el reinado de Atalía. Como consecuencia, Jehoás instó a los levitas a que fueran de ciudad en ciudad por todo Judá a fin de conseguir dinero para la restauración; sin embargo, los levitas no respondieron de todo corazón, y la obra no se llevó a cabo. (2Re 12:4-8; 2Cr 24:4-7.) Con el tiempo, cambió la manera de recoger y administrar los fondos. El pueblo respondió bien y la restauración siguió adelante hasta su conclusión. (2Re 12:9-16; 2Cr 24:8-14.)
Nota de estudio “hijo de Baraquías” de Mat. 23:35, nwtsty
hijo de Baraquías. En 2Cr 24:20 se dice que este Zacarías era “hijo de Jehoiadá el sacerdote”. Algunos opinan que Jehoiadá pudo tener dos nombres, como ocurre con otros personajes bíblicos (comparar Mt 9:9 con Mr 2:14), o que Baraquías era el abuelo o algún otro antepasado de Zacarías.
w05 1/11 26, 27
Contribuciones que alegran el corazón de Dios
LA HISTORIA no es nada bonita. La reina Atalía accedió al trono de Judá recurriendo a intrigas y al asesinato; creyendo que había eliminado a todos los herederos naturales, se proclamó reina. Otra mujer, la princesa Jehoseba, que amaba mucho a Jehová y su Ley, escondió valientemente a un heredero real: al bebé Jehoás. Ella y su esposo, el sumo sacerdote Jehoiadá, lo mantuvieron oculto en el recinto del templo durante seis años (2 Reyes 11:1-3).
Cuando Jehoás cumplió siete años, el sumo sacerdote Jehoiadá llevó a cabo un plan para destronar a la reina usurpadora: reveló la existencia del niño y lo coronó como el legítimo heredero al trono. Los guardias reales sacaron del templo a la malvada reina Atalía y le dieron muerte, para alivio y regocijo del pueblo. Por sus actos, Jehoiadá y Jehoseba contribuyeron de modo significativo a la restauración de la adoración verdadera en Judá y, lo que es más importante aún, a preservar el linaje real de David, del que se originaría el Mesías (2 Reyes 11:4-21).
El nuevo rey también haría una contribución que alegraría el corazón de Dios. La casa de Jehová necesitaba reparaciones urgentes. La desmedida ambición de Atalía por ser la reina absoluta de Judá no solo propició el abandono del templo, sino también su saqueo; por ello, Jehoás se propuso restaurarlo y repararlo. Ordenó sin demora que se recolectaran los fondos necesarios para rehabilitar la casa de Jehová, diciendo: “Todo el dinero para las ofrendas santas que se trae a la casa de Jehová, el dinero que se fija a cada uno como impuesto personal, el dinero por las almas según valoración individual, todo el dinero que suba al corazón de cada uno traer a la casa de Jehová, que lo tomen los sacerdotes para sí, cada uno de su conocido; y que ellos, por su parte, reparen las rajaduras de la casa dondequiera que se halle una rajadura” (2 Reyes 12:4, 5).
Aunque el pueblo contribuyó de buena gana, los sacerdotes no cumplieron con diligencia su deber de reparar el templo; por eso, el rey decidió encargarse en persona de este asunto. Mandó que todas las aportaciones se depositaran directamente en una caja especial y puso a Jehoiadá a cargo de esta. El relato dice: “Jehoiadá el sacerdote ahora tomó un cofre y le horadó un agujero en la tapa y lo puso al lado del altar, a la derecha de uno al entrar en la casa de Jehová, y allí los sacerdotes, los porteros, echaban todo el dinero que se introducía en la casa de Jehová. Y acontecía que, en cuanto veían que había una gran cantidad de dinero en el cofre, el secretario del rey y el sumo sacerdote subían, y lo ataban y contaban el dinero que se hallaba en la casa de Jehová. Y el dinero que había sido contado lo entregaban en manos de los hacedores del trabajo que estaban nombrados a la casa de Jehová. A su vez, ellos lo pagaban a los que trabajaban en madera y a los constructores que estaban trabajando en la casa de Jehová, y a los albañiles y a los canteros, y para comprar maderas y piedras labradas para reparar las rajaduras de la casa de Jehová, y para todo lo que se gastaba en la casa para repararla” (2 Reyes 12:9-12).
El pueblo respondió con gran entusiasmo. Se restauró la casa de Jehová para que la adoración a él continuara realizándose de una manera digna. El rey Jehoás se aseguró de que las contribuciones se emplearan bien.
Hoy día, la parte visible de la organización de Jehová vigila que todas las contribuciones se empleen de forma adecuada para promover la adoración de Jehová, y los cristianos verdaderos responden con igual entusiasmo que los antiguos israelitas. Tal vez usted sea uno de los que aportó para el adelanto de los intereses del Reino el pasado año de servicio. Veamos algunos de los usos que se han dado a sus donativos.
CAPÍTULO 34
“Se aferró a Jehová”
ip-1 190, 191 párrs. 4-6
El consejo de Jehová contra las naciones
4 Primero les llega el turno a los filisteos. “El año en que murió el rey Acaz ocurrió esta declaración formal: ‘No te regocijes, oh Filistea, ninguno de ti, simplemente porque ha sido quebrado el bastón del que te golpeaba. Porque de la raíz de la serpiente saldrá una culebra venenosa, y su fruto será una culebra abrasadora volante’.” (Isaías 14:28, 29.)
5 El rey Uzías tuvo la fuerza suficiente para contener la amenaza que suponían los filisteos (2 Crónicas 26:6-8). A los ojos de estos, él fue como una serpiente, alguien cuyo bastón no cesó de golpear a aquel vecino hostil. Al morir Uzías, ‘su bastón fue quebrado’. Le sucedió el fiel Jotán, pero “el pueblo todavía estaba actuando ruinosamente”. Con el siguiente rey, Acaz, el panorama cambió. Los filisteos efectuaron victoriosas incursiones en Judá (2 Crónicas 27:2; 28:17, 18). Pero las circunstancias cambian de nuevo. El rey Acaz muere en 746 a.E.C., y el joven Ezequías sube al trono. Los filisteos están muy equivocados si creen que la situación seguirá favoreciéndolos. Ezequías resulta ser un temible adversario. Este rey, descendiente de Uzías (el “fruto” de su “raíz”), es como “una culebra abrasadora volante”: se lanza rápido al ataque, golpea con la velocidad del relámpago y produce un efecto abrasador, como si inyectara veneno a sus víctimas.
6 Sin duda, una descripción atinada del nuevo rey. “Fue [Ezequías] quien derribó a los filisteos aun hasta Gaza, y también sus territorios, desde la torre de los atalayas aun hasta la ciudad fortificada.” (2 Reyes 18:8.) Según los anales del rey asirio Senaquerib, los filisteos se convierten en súbditos de Ezequías. “Los de condición humilde” —el debilitado reino de Judá— llegan a tener seguridad y prosperidad, mientras que Filistea padece hambre (léase Isaías 14:30, 31).
g 12/10 27 párrs. 3-5
Un libro digno de confianza. Segunda parte
En el año 740 antes de nuestra era, Asiria conquistó Samaria, la capital israelita del reino del norte, y se llevó a sus habitantes al exilio. Ocho años más tarde invadió Judá (2 Reyes 18:13). El rey asirio Senaquerib le exigió a Ezequías, rey de Judá, 30 talentos de oro y 300 talentos de plata, y según el registro bíblico, dicho tributo le fue pagado. Pero además, Senaquerib insistió en que Jerusalén, la capital de Judá, debía rendirse incondicionalmente (2 Reyes 18:9-17, 28-31).
Estos hechos se registran también en los anales de Senaquerib, los cuales fueron descubiertos en Nínive. El relato, escrito en un prisma hexagonal hecho de arcilla, cuenta cómo se vanaglorió el rey asirio Senaquerib: “En cuanto a Ezequías el Judío, no se sometió a mi yugo. Puse sitio a 46 de sus ciudades fuertes, baluartes e innumerables aldehuelas de sus inmediaciones, y (las) conquisté. [...] A él mismo [Ezequías] hice prisionero en Jerusalén, su residencia real, como a un pájaro en una jaula”. Luego, el rey afirma que Ezequías le envió “30 talentos de oro, 800 talentos de plata, piedras preciosas [...] (y) toda clase de valiosos tesoros”, exagerando así la cantidad de talentos de plata que recibió.
Observe, sin embargo, que Senaquerib no dice que hubiera conquistado Jerusalén. De hecho, ni siquiera menciona la aplastante derrota que su ejército sufrió por intervención divina. De acuerdo con la Biblia, el ángel de Dios aniquiló a 185.000 soldados asirios en una sola noche (2 Reyes 19:35, 36). El erudito Jack Finegan comenta: “En vista del tono jactancioso que impregna habitualmente las inscripciones de los soberanos asirios, difícilmente cabría esperar que Senaquerib registrara tal derrota”.
CAPÍTULO 35
El arrepentimiento y el valor van de la mano
w00 15/10 16 párrs. 5, 6
Lo que el Reino de Dios hará
5 La presente situación se parece a la que existía en Canaán hace unos tres mil quinientos años. La Biblia señala: “Toda cosa detestable a Jehová, que él de veras odia, la han hecho [...] a sus dioses, pues hasta a sus hijos y sus hijas queman con regularidad en el fuego a sus dioses” (Deuteronomio 12:31). Jehová dijo a la nación de Israel: “Es por la iniquidad de estas naciones por lo que Jehová tu Dios las va a expulsar de delante de ti” (Deuteronomio 9:5). El historiador bíblico Henry H. Halley observó: “La adoración de Baal, Astoret y otros dioses cananeos consistía en las orgías más extravagantes; sus templos eran centros de vicio”.
6 Halley mostró hasta qué extremos había llegado la maldad de los cananeos, pues indicó que los arqueólogos hallaron en muchos lugares una “gran cantidad de urnas que contenían los restos de niños que habían sido sacrificados a Baal”. Y añadió: “El recinto entero resultó ser un cementerio de niños recién nacidos. [...] Los cananeos, pues, adoraban cometiendo excesos inmorales en presencia de sus dioses, y luego asesinando a sus hijos primogénitos como sacrificio a estos mismos dioses. Parece que en gran parte, la tierra de Canaán había llegado a ser una especie de Sodoma y Gomorra en escala nacional. [...] ¿Tenía derecho a seguir viviendo una civilización de semejante inmundicia y brutalidad? [...] Los arqueólogos que cavan en las ruinas de las ciudades cananeas se preguntan por qué Dios no las destruyó mucho antes”.
gl 10 párr. 5, nota
Israel en su entorno geográfico
Para el tiempo del éxodo, es probable que los amorreos fueran la tribu más poderosa (Dt 1:19-21; Jos 24:15). Habían conquistado las tierras moabitas hasta el valle torrencial de Arnón, aunque el territorio al otro lado de Jericó aún se denominaba “las llanuras desérticas de Moab”. Los reyes amorreos también gobernaban Basán y Galaad (Nú 21:21-23, 33-35; 22:1; 33:46-51).
[Nota]
Al igual que cananeo, el término amorreo podía designar a todos los pueblos del territorio o a uno de ellos (Gé 15:16; 48:22).
it “Manasés” núm. 4 párr. 2
Manasés
Jehová castigó a Manasés por no prestar atención a su advertencia, haciendo que el rey de Asiria se lo llevara cautivo a Babilonia, una de las ciudades reales del monarca asirio. (2Cr 33:10, 11.) Se menciona a ‘Manasés de Judá’ en una lista del monarca asirio Esar-hadón de “22 reyes de Hatti, del litoral y de las islas” que pagaban tributo. Su nombre también aparece en una lista similar de Asurbanipal. (La Sabiduría del Antiguo Oriente, edición de J. B. Pritchard, 1966, págs. 237, 238.)
it “Garfio, anzuelo, corchete” párr. 4
Garfio, anzuelo, corchete
En ocasiones se conducía a los prisioneros de un garfio clavado en los labios, la nariz o la lengua. En un dibujo asirio se ve al rey sujetando a tres prisioneros con cuerdas, a cuyos extremos hay garfios clavados en los labios de los cautivos, mientras que con la otra mano empuña una lanza con la que ciega a uno de los hombres. Esta imagen muestra que Senaquerib debió entender perfectamente la sentencia que Jehová le comunicó en lenguaje figurado por medio del profeta Isaías: “Ciertamente pondré mi garfio en tu nariz y mi freno entre tus labios, y realmente te conduciré de vuelta por el camino por el cual has venido”. (2Re 19:20, 21, 28; Isa 37:29.)
it “Nivelar, instrumento de” párr. 2
Nivelar, instrumento de
El instrumento de nivelar se puede usar para la buena construcción de un edificio o para verificar posteriormente su estructura. Jehová predijo que aplicaría a la Jerusalén descarriada “el cordel de medir que se aplicó a Samaria y también el instrumento de nivelar que se aplicó a la casa de Acab”. Dios había medido, y había comprobado que Samaria y la casa del rey Acab no eran ‘rectas’, sino de moralidad perversa, lo que resultó en su destrucción. De igual manera, Dios juzgaría a Jerusalén y sus gobernantes, poniendo al descubierto su iniquidad y causando la destrucción de aquella ciudad, como aconteció en 607 a. E.C. (2Re 21:10-13; 10:11.) Por medio de Isaías, los gobernantes inicuos y fanfarrones del pueblo, que estaban en Jerusalén, recibieron aviso de su venidera calamidad y de la declaración de Jehová: “Haré del derecho el cordel de medir, y de la justicia el instrumento de nivelar”. Las normas del verdadero derecho y de la justicia genuina revelarían quiénes eran realmente los siervos de Dios y quiénes no, lo que resultaría en vida o en destrucción. (Isa 28:14-19.)
CAPÍTULO 36
Hizo que el pueblo volviera a Jehová
w02 15/12 19 párrs. 2-6
¿Conoce a Safán y su familia?
La Biblia nos presenta a “Safán hijo de Azalías hijo de Mesulam” con motivo de la restauración de la adoración verdadera que promovió Josías alrededor del año 642 a.E.C. (2 Reyes 22:3). Durante los siguientes treinta y seis años, hasta la destrucción de Jerusalén, en 607 a.E.C., llegamos a saber de sus cuatro hijos, Ahiqam, Elasá, Guemarías y Jaazanías, y de sus dos nietos, Micaya y Guedalías (véase la tabla). “La familia de Safán dominaba la burocracia [del reino de Judá], y algunos de sus miembros ocuparon el puesto de escriba real desde los días de Josías hasta el Exilio”, señala la Encyclopaedia Judaica. Repasar lo que dice la Biblia sobre Safán y su familia nos permitirá entender mejor cómo apoyaron al profeta Jeremías y la adoración verdadera de Jehová.
Safán apoya la adoración verdadera
En 642 a.E.C., Safán ejercía de secretario y copista del rey Josías, quien a la sazón contaba unos 25 años (Jeremías 36:10). ¿En qué consistía su trabajo? La obra de consulta anteriormente citada señala que los escribas y secretarios reales eran consejeros allegados del rey, economistas, hábiles diplomáticos y entendidos en política exterior, derecho internacional y acuerdos comerciales. De modo que Safán, el secretario real, era uno de los hombres más influyentes del reino.
Diez años antes, el joven Josías había “comenz[ado] a buscar al Dios de David su antepasado”. Todo indica que Safán era mucho mayor que el rey, por lo que podía ofrecerle buenos consejos en materia de adoración y apoyar la primera campaña del monarca para restaurar la adoración verdadera (2 Crónicas 34:1-8).
Durante la reconstrucción del templo se encontró “el mismísimo libro de la ley”, y Safán “se puso a leerlo delante del rey”. A Josías le impresionó lo que oyó, y despachó una delegación de hombres de confianza a la profetisa Huldá para que inquiriera de Jehová con respecto al libro. El rey demostró que confiaba en Safán y su hijo Ahiqam al incluirlos en la misión (2 Reyes 22:8-14; 2 Crónicas 34:14-22).
Este es el único pasaje de las Escrituras que menciona a Safán en acción. En las demás referencias se alude a él solamente por su parentesco con sus hijos o nietos, quienes tuvieron una relación estrecha con el profeta Jeremías.
it “Nekó, Nekoh” párr. 2
Nekó, Nekoh
Faraón de Egipto contemporáneo del rey Josías de Judá. Según el historiador griego Heródoto, Nekó (Neco) era hijo de Psamético I y sucedió a su padre como rey de Egipto. Empezó la construcción de un canal para unir el Nilo con el mar Rojo, pero no logró terminarlo. Sin embargo, envió una flota fenicia en un viaje alrededor de África, viaje que realizó con éxito en el plazo de tres años. (Historia, II, 158, 159; IV, 42.)
w00 15/9 30 párrs. 2, 3
El humilde Josías tuvo el favor de Jehová
Los mensajeros de Josías acuden a la profetisa Huldá, en Jerusalén, y regresan con un informe. Ella ha transmitido la palabra de Jehová, según la cual las calamidades mencionadas en el libro recién hallado le acaecerán a la nación apóstata. Sin embargo, debido a que Josías se ha humillado ante Jehová Dios, no tendrá que contemplar la calamidad. Será recogido a sus antepasados y llevado a su cementerio en paz (2 Reyes 22:14-20; 2 Crónicas 34:22-28).
¿Fue exacta la profecía de Huldá, dado que Josías murió en una batalla? (2 Reyes 23:28-30). Sí, fue exacta, pues la “paz” que hallaría en su cementerio contrasta con “la calamidad” que tenía que venir sobre Judá (2 Reyes 22:20; 2 Crónicas 34:28). Josías murió antes de que llegara esa calamidad, en 609-607 a.E.C., cuando los babilonios sitiaron y destruyeron Jerusalén. Además, ‘ser recogido a sus antepasados’ no excluye necesariamente morir de manera violenta. Se utiliza una expresión equiparable cuando se hace referencia tanto a una muerte violenta como a una no violenta (Deuteronomio 31:16; 1 Reyes 2:10; 22:34, 40).
CAPÍTULO 37
Decidió “que no iba a contaminarse”
dp 18, 19 párrs. 14, 15
Daniel: un libro sometido a juicio
14 Daniel 1:1 dice: “En el año tercero de la gobernación real de Jehoiaquim el rey de Judá, Nabucodonosor el rey de Babilonia vino a Jerusalén y procedió a ponerle sitio”. Los críticos señalan que hay un error en este texto porque al parecer discrepa de Jeremías, quien dice que el cuarto año de Jehoiaquim fue el primero de Nabucodonosor (Jeremías 25:1; 46:2). ¿Contradijo Daniel a Jeremías? La cuestión se resuelve fácilmente con más elementos de juicio. En el año 628 a.E.C., el faraón Nekó proclamó rey a Jehoiaquim, y este se convirtió en un simple títere de aquel gobernante egipcio. Esto sucedió unos tres años antes de que Nabucodonosor sucediera a su padre en el trono de Babilonia (624 a.E.C.). Poco después, en 620 a.E.C., Nabucodonosor invadió Judá y convirtió a Jehoiaquim en un rey vasallo de Babilonia (2 Reyes 23:34; 24:1). Para un judío que viviera en Babilonia, el “tercer año” del rey Jehoiaquim habría sido el tercer año de su vasallaje a Babilonia. Daniel escribió desde esa óptica. Jeremías, en cambio, escribió desde el punto de vista de los judíos que moraban en la misma Jerusalén, así que fijó el comienzo del reinado de Jehoiaquim en el momento en que el faraón Nekó lo hizo rey.
15 Por lo tanto, las supuestas discrepancias solo refuerzan la prueba de que Daniel escribió su libro en Babilonia mientras se contaba entre los judíos exiliados. Sin embargo, en la argumentación contra el libro de Daniel hallamos otra enorme brecha. Recordemos que el escritor de Daniel tenía a su alcance el libro de Jeremías, y que incluso se refirió a él (Daniel 9:2). Si era un hábil falsificador según aducen los críticos, ¿se hubiera arriesgado a contradecir a una fuente tan respetada como Jeremías, y además, en el mismo primer versículo de su libro? Por supuesto que no.
it “Tesoro” párr. 3
Tesoro
Con respecto a la cámara del tesoro de Babilonia, Daniel 1:2 dice que Nabucodonosor llevó los utensilios valiosos de la casa de Jehová a “la casa del tesoro de su dios”. En cierta inscripción babilonia Nabucodonosor comenta: “Almacené en [el] interior [del templo de Merodac] plata y oro y piedras preciosas [...] y puse allí la casa del tesoro de mi reino”. (Compárese con Esd 1:8.) Es posible que los babilonios tuvieran cámaras del tesoro secundarias en diferentes lugares del imperio. (Da 3:2.) Los persas distribuyeron sus cámaras de manera parecida, y las más alejadas contenían parte del dinero de los impuestos que recaudaban los sátrapas. (Esd 7:20, 21.) Por lo menos las cámaras principales eran también los archivos reales, y, además de oro y objetos de valor, contenían registros importantes. (Esd 6:1, 2; Est 3:9.)
it “Magia y hechicería” párrs. 2-6
Magia y hechicería
Se dice que la magia “negra” consiste en maleficios, maldiciones especiales y “el mal de ojo”, que causan daño a los enemigos del que la practica. Por otra parte, la magia “blanca”, dicen sus practicantes, produce buenos resultados rompiendo los maleficios y anulando las maldiciones. En algunos pueblos antiguos la magia “negra” estaba prohibida bajo pena de muerte. Sin embargo, la Biblia va más lejos y prohíbe toda forma de magia espiritista. (Le 19:26; Dt 18:9-14.) Mediante fórmulas mágicas, supuestamente obtenidas gracias al conocimiento y la sabiduría sobrenaturales, el hechicero trata de influir sobre personas y acontecimientos futuros. En esto difiere la magia de la adivinación, pues esta última solo trata de descubrir acontecimientos futuros, no de influir en ellos o cambiarlos. (Véase ADIVINACIÓN.)
La hechicería se basa principalmente en la creencia de que es posible inducir a los espíritus malos a salir de una persona o entrar en ella, se les puede burlar o engañar, o atrapar en un pedazo de madera o en una imagen de barro. Por ejemplo, se dice que preparando sendas mágicas de miel u otras sustancias agradables, el hechicero puede conducir a los demonios a capricho.
Estos conceptos resultaron en la formación de una astuta clase de sacerdotes magos, que tuvieron una gran influencia en la vida de la gente, extorsionándola con el pretexto de poseer poderes sobrenaturales superiores a los de los demonios. La gente creía que estos hechiceros profesionales podían hacer que los demonios los obedecieran, pero que estos no tenían ningún poder sobre los hechiceros.
Los antiguos caldeos de Babilonia fomentaron estas prácticas espiritistas o supuestas ciencias. El profeta Isaías (siglo VIII a. E.C.) dijo que en la Babilonia de su día abundaba toda clase de hechicería. (Isa 47:12-15.) Más de un siglo después, en los días de Daniel, los sacerdotes magos todavía formaban parte de la corte de Babilonia. (Da 1:20; 2:2, 10, 27; 4:7; 5:11.) La expresión que aparece en estos versículos, “sacerdotes practicantes de magia”, es una traducción literal y explícita del hebreo.
Los babilonios tenían gran temor a las personas con deformidades físicas, a las que llamaban brujos y hechiceros por creer que practicaban la magia “negra”. Por otra parte, se decía que los sacerdotes dominaban la magia “blanca”. Creían que el mismo conjuro que podía sanar a un enfermo si lo pronunciaba un sacerdote, podría matar al hombre si lo pronunciaba un brujo o hechicero.
dp 40 párr. 25
Sometidos a prueba, pero fieles a Jehová
25 Diez días a base de ‘legumbres y agua’: ¿llegarían a tener una “apariencia decaída” en comparación con los demás? El vocablo “legumbres” traduce una palabra hebrea cuyo significado básico es “semillas”. Legumbre se define como “cualquier fruto o semilla que crece en vainas y que se consume generalmente cocido una vez desgranado y seco, como los garbanzos, las lentejas o los guisantes”, y también como “hortaliza”. Según algunos biblistas, el contexto indica que la dieta no se limitaba a semillas. Una obra de consulta afirma: “Lo que Daniel y sus compañeros solicitaron fue la comida sencilla a base de vegetales que el pueblo en general consumía, en vez de la dieta más rica y abundante en carne de la mesa del rey”. Por lo tanto, puede que al decir “legumbres” se incluyeran platos nutritivos preparados con frijoles, pepinos, ajos, puerros, lentejas, melones y cebollas, así como pan de diversos cereales. Está claro que esta no era una dieta como para morirse de hambre. Parece que el guardián lo comprendió así. “Finalmente él les escuchó respecto a este asunto y los puso a prueba por diez días.” (Daniel 1:14.) ¿Cuáles fueron los resultados?
CAPÍTULO 38
“Apagaron la fuerza del fuego”
dp 35 párr. 14
Sometidos a prueba, pero fieles a Jehová
14 El nombre de Daniel se cambió por el de Beltsasar, que significa “Protege la Vida del Rey”. Aparentemente, era una forma abreviada de una invocación a Bel, o Marduk, la principal deidad de Babilonia. Sea que Nabucodonosor tuviera que ver con su elección o no, le enorgulleció que el nuevo nombre de Daniel fuera “conforme al nombre de [su] dios” (Daniel 4:8). A Hananías se le denominó Sadrac, que según algunos entendidos es un nombre compuesto que significa “Mandato de Aku”. Es de interés que Aku era el nombre de un dios sumerio. A Misael se le llamó Mesac (posiblemente, Mi·sha·aku), al parecer una ingeniosa distorsión de “¿Quién Es Como Dios?” que significa “¿Quién Es Lo Que Aku Es?”. El nombre babilónico de Azarías fue Abednego, que probablemente significa “Siervo de Nego”. Y “Nego” es una variante de Nebo, una deidad cuyo nombre se aplicó asimismo a varios gobernantes de Babilonia.
dp 69 párr. 3
Su fe superó una prueba difícil
3 Pensemos en el rey Nabucodonosor. Su mismo nombre significa “¡Oh Nebo, Protege al Heredero!” (Nebo era el dios babilónico de la sabiduría y la agricultura). Nabucodonosor fue una persona profundamente religiosa. Como ya se ha mencionado, construyó y embelleció los templos de numerosos dioses babilónicos, y sintió una devoción especial por Marduk, al que atribuía sus victorias militares. Asimismo, parece ser que confiaba mucho en la adivinación para trazar sus planes de batalla (Ezequiel 21:18-23).
dp 73 párr. 10
Su fe superó una prueba difícil
10 La mayoría de los congregados ante la imagen de Nabucodonosor la adorarían sin reparos, a pesar de su devoción a distintos dioses patronales. “Todos ellos estaban habituados a la adoración de ídolos, y el que veneraran a un dios no les impedía que a la vez rindieran homenaje a otro —explica un biblista—. Tal proceder concordaba con las ideas idólatras imperantes de que había muchos dioses [...] y de que no era impropio homenajear al dios de cualquier pueblo o país.”
CAPÍTULO 39
“Si tengo que morir, moriré”
g02 8/9 7, 8
¿Debemos guiarnos por los números?
Aunque la Biblia no mencione el término numerología, refiere lo que hizo Hamán (Amán) el amalequita cuando conspiró para exterminar a los judíos de Persia del siglo V a.E.C.: “Se echaron suertes en presencia de Amán para fijar el día y el mes en que convenía llevar a cabo su plan, y salió el día trece del mes doce, o sea el mes de Adar” (cursivas nuestras) (Ester 3:7, Versión Popular).
En la antigüedad echar suertes era un modo legítimo de zanjar disputas (Proverbios 18:18). Pero Hamán utilizó este método para la adivinación, práctica que la Biblia condena. Deuteronomio 18:10-12 dice que Dios detesta a quien “emplee adivinación”, sea “practicante de magia” o “hechicero”, “busque agüeros”, “ate a otros con maleficio” o “consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos”, y que “todo el que hace estas cosas es algo detestable a Jehová”.
La Biblia relaciona la adivinación y la magia con el espiritismo. Los espíritus malignos pueden manipular algunos sucesos para lograr sus fines. Sea que lo hagan en determinado caso o no, hay algo seguro: Dios condena el espiritismo, el cual expone a sus practicantes a quedar bajo el control de tales criaturas perversas (1 Samuel 15:23; Efesios 6:12).
CAPÍTULO 40
Reconstruyó la muralla
w06 1/2 9 párr. 1
Puntos sobresalientes del libro de Nehemías
4:17, 18 ¿Cómo podía un hombre trabajar en la reconstrucción con una sola mano? Para los que cargaban materiales, esto no representaría ningún problema. Una vez puesta la carga sobre la cabeza o los hombros, podrían sujetarla fácilmente con una mano “mientras la otra mano tenía asido el proyectil”. Los constructores, que necesitaban ambas manos para trabajar, “estaban ceñidos, cada cual con su espada sobre la cadera, mientras edificaban”. Todos estaban listos para repeler en cualquier momento un ataque del enemigo.