Referencias para la “Guía de actividades para la reunión Vida y Ministerio Cristianos”
© 2025 Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania
2-8 DE MARZO
TESOROS DE LA BIBLIA ISAÍAS 41, 42
“No tengas miedo”
ip-2 21 párr. 10
Confortadoras palabras proféticas que nos conciernen
10 Jehová examina la escena mundial con unos doscientos años de anticipación. Los poderosos ejércitos de Ciro avanzan con rapidez, venciendo a cuantos les ofrecen resistencia. Todos los pueblos tiemblan ante su proximidad, aun los habitantes de las islas, de los lugares más apartados. Llenos de miedo, se unen para oponerse al que Jehová ha llamado del este para ejecutar Su sentencia. Intentan animarse unos a otros diciéndose: “Sé fuerte”.
Busquemos perlas escondidas
w01 1/10 20 párr. 3
¿Qué significa ser leal?
Jehová dijo a su amigo Abrahán: “Soy para ti un escudo” (Génesis 15:1; Isaías 41:8). Estas no eran simples palabras. Él protegió y liberó a Abrahán y su familia de la mano de Faraón y Abimélec. Lo ayudó a rescatar a Lot de una confederación de cuatro reyes. Restauró las facultades procreativas de Abrahán, que contaba 100 años, y las de Sara, de 90, para que la Descendencia prometida viniera por medio de ellos. Jehová se comunicó regularmente con este patriarca mediante visiones, sueños y mensajeros angélicos. En efecto, fue leal a él mientras vivía y después de que murió. A lo largo de los siglos, Jehová cumplió sus promesas a los descendientes de Abrahán —la nación de Israel—, a pesar de que eran rebeldes. La relación entre Jehová y Abrahán fue una demostración de lo que significa la lealtad verdadera, es decir, amor expresado con hechos (Génesis, capítulos 12 a 25).
16-22 DE MARZO
TESOROS DE LA BIBLIA ISAÍAS 45-47
“Yo soy Dios, y no hay nadie como yo”
w99 15/5 14 párrs. 18, 19
Felices de que Jehová nos muestre el camino
18 Hoy, como en el pasado, andar en el camino de Jehová requiere lealtad: la determinación de servirle únicamente a él. Exige confianza: una fe completa en que las promesas de Jehová son fidedignas y se realizarán. Andar en el camino de Jehová demanda obediencia: seguir sus leyes sin desviarse de ellas y guardar sus elevadas normas. “Jehová es justo; él sí ama los actos justos.” (Salmo 11:7.)
19 Acaz recurrió a los dioses de Siria en busca de seguridad. Los israelitas que estaban en Egipto esperaban que la “reina de los cielos” —una diosa a la que se adoraba extensamente en el antiguo Medio Oriente— les diera prosperidad material. En la actualidad hay muchos dioses que no son literalmente ídolos. Jesús previno contra servir a las “Riquezas” en vez de a Jehová (Mateo 6:24). El apóstol Pablo habló de la “codicia, que es idolatría” (Colosenses 3:5). También habló de aquellos cuyo “dios es su vientre” (Filipenses 3:19). Sí, el dinero y los bienes materiales se cuentan hoy entre los principales dioses a quienes se adora. En realidad, la mayoría de las personas, incluso muchas que son religiosas, ‘cifran su esperanza en las riquezas inseguras’ (1 Timoteo 6:17). Muchas personas trabajan arduamente para servir a esos dioses, y algunas obtienen resultados: viven en las mejores casas, disfrutan de bienes costosos y comen alimentos selectos. Sin embargo, no todas consiguen tal prosperidad, y las que sí la alcanzan descubren que esos bienes no producen verdadera satisfacción. Son inseguros, temporales, y no satisfacen las necesidades espirituales (Mateo 5:3).
6-12 DE ABRIL
TESOROS DE LA BIBLIA ISAÍAS 50, 51
Escuchemos al que fue instruido por Dios
kr 182 párr. 5
Se prepara a los ministros del Reino
5 A su debido tiempo, Jehová preparó a su Hijo para el ministerio que efectuaría en la Tierra. Analicemos una profecía que describe la relación entre el Magnífico Instructor y su Hijo primogénito (lea Isaías 50:4, 5). Allí se revela que Jehová despertaba a su Hijo “mañana a mañana”. Estas palabras transmiten la idea de un tutor que despierta a su alumno temprano cada mañana para enseñarle cosas nuevas. Un comentario bíblico afirma: “Jehová [...] lo lleva a la escuela como si fuera un alumno y le enseña qué es lo que debe predicar y cómo debe hacerlo”. En esa “escuela” celestial, Jehová enseñó a su Hijo “qué decir y qué hablar” (Juan 12:49). Además, le dio instrucciones sobre cómo enseñar. Mientras estuvo en la Tierra, Jesús empleó bien su preparación, no solo efectuando su propio ministerio, sino también enseñando a sus discípulos cómo efectuar el suyo.
cf 133 párr. 13
“Amo al Padre”
13 Cuando estaba en el cielo, el Hijo había demostrado que tenía muchas ganas de aprender de su Padre. La profecía de Isaías 50:4-6 revela que Jehová le enseñó a su Hijo lo que implicaría ser el Mesías. Y a pesar de que esto significaba saber todo lo que iba a sufrir el Ungido de Jehová, Jesús no perdió las ganas de aprender. Luego, cuando vino a la Tierra y llegó a ser adulto, no disminuyó su deseo de ir a la casa de su Padre para participar en la adoración y en la enseñanza que Jehová quería que se impartiera allí. Por eso, como dice la Biblia, Jesús asistía fielmente al templo y a la sinagoga (Lucas 4:16; 19:47). Si deseamos mantener vivo y fuerte nuestro amor por Jehová, tenemos que asistir de forma regular a las reuniones cristianas, que es donde lo adoramos y donde llegamos a conocerlo y amarlo más profundamente.
20-26 DE ABRIL
TESOROS DE LA BIBLIA ISAÍAS 54, 55
¿Cuánto está dispuesto a invertir?
be 14 párrs. 3-5
‘Preste atención a cómo escucha’
Hay muchas cosas que pudieran impedirnos estar atentos. Quizá las preocupaciones nos agobien, los ruidos y movimientos dentro o fuera del lugar de reunión nos distraigan, o un malestar físico nos dificulte la concentración. Y los padres también tienen que atender a sus hijos pequeños. ¿Qué nos ayudará a mantenernos pendientes del programa?
Dado que la vista desempeña un papel decisivo, fije la mirada en el orador. Busque los pasajes bíblicos que este cite —incluso los más conocidos— y siga su lectura. Resista el impulso de girar la cabeza cada vez que se produzca un ruido o un movimiento. Si permite que sus ojos lo distraigan, se perderá buena parte de lo que se enseñe desde la plataforma.
Si hay “pensamientos inquietantes” que le dificultan la concentración, pídale a Jehová el sosiego necesario (Sal. 94:19; Fili. 4:6, 7). Insista una y otra vez si es preciso (Mat. 7:7, 8). Las reuniones de congregación son una dádiva de Jehová, así que puede estar seguro de que él desea que se beneficie de ellas (1 Juan 5:14, 15).
27 DE ABRIL A 3 DE MAYO
TESOROS DE LA BIBLIA ISAÍAS 56, 57
Felices de tener a Jehová en nuestra vida
ip-2 269 párrs. 14-16
Jehová revivifica el espíritu de los humildes
14 No obstante, la paciencia divina llegará a su fin. Refiriéndose a ese momento, Jehová declara: “Yo mismo anunciaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán. Cuando clames por socorro, tu colección de cosas no te librará, sino que un viento se las llevará aun a todas ellas. Una exhalación se las llevará” (Isaías 57:12, 13a). Jehová desenmascarará la falsa justicia de Judá. Sus obras hipócritas no le serán de ningún provecho. Su “colección de cosas” —su gran cantidad de ídolos— no la librará. Cuando la azote la calamidad, un mero soplo de viento barrerá a los dioses en los que confía.
15 Las palabras de Jehová se cumplen en el año 607 a.E.C., cuando el rey babilonio Nabucodonosor destruye Jerusalén, quema el templo y se lleva cautivos a la mayoría de sus habitantes. “Así Judá se fue al destierro de sobre su suelo.” (2 Reyes 25:1-21.)
16 De igual modo, la gran colección de ídolos de la cristiandad no librará a esta en el día de la cólera de Jehová (Isaías 2:19-22; 2 Tesalonicenses 1:6-10). Será aniquilada junto con el resto de “Babilonia la Grande”, el conglomerado mundial de religiones falsas. La simbólica bestia salvaje de color escarlata y sus diez cuernos “harán que [Babilonia la Grande] quede devastada y desnuda, y se comerán sus carnes y la quemarán por completo con fuego” (Revelación 17:3, 16, 17). Cuánto nos alegramos de haber obedecido el mandato: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas” (Revelación 18:4, 5). Que nunca regresemos a ella ni a sus caminos.
it “Paz” párr. 3
Paz
Cómo se consigue la paz. Jehová es el Dios de la paz (1Co 14:33; 2Co 13:11; 1Te 5:23; Heb 13:20) y la Fuente de la paz (Nú 6:26; 1Cr 22:9; Sl 4:8; 29:11; 147:14; Isa 45:7; Ro 15:33; 16:20), que es un fruto de su espíritu. (Gál 5:22.) Por esta razón, solo los que están en paz con Dios pueden tener verdadera paz. Las transgresiones serias estorban la relación con Dios y perturban al que las comete. El salmista dijo: “No hay paz en mis huesos debido a mi pecado”. (Sl 38:3.) Por consiguiente, los que buscan la paz deben ‘apartarse de lo que es malo, y hacer lo que es bueno’. (Sl 34:14.) Si no hay justicia o rectitud, no puede haber paz. (Sl 72:3; 85:10; Isa 32:17.) Por esta razón los inicuos no pueden tener paz. (Isa 48:22; 57:21; compárese con Isa 59:2-8.) Por otro lado, la paz es posesión de los que están plenamente dedicados a Jehová, aman su ley (Sl 119:165) y escuchan sus mandamientos. (Isa 48:18.)