Miércoles 22 de abril
Cristo sufrió por ustedes y así les puso el ejemplo para que siguieran fielmente sus pasos (1 Ped. 2:21).
Jesús nos dio un modelo perfecto a seguir. Muchas personas lo trataron injustamente. Por ejemplo, algunos de sus familiares no creían que él era el Mesías y decían que se había vuelto loco. Los líderes religiosos lo acusaron de colaborar con los demonios. Y los soldados romanos se burlaron de él, lo maltrataron y acabaron matándolo (Mar. 3:21, 22; 14:55; 15:16-20, 35-37). Sin embargo, él aguantó todo esto y más sin vengarse. ¿Qué aprendemos de su ejemplo? (1 Ped. 2:21-23). Jesús nos puso el mejor ejemplo de cómo reaccionar ante las injusticias. Sabía cuándo hablar y cuándo callar (Mat. 26:62-64). Cuando algunos inventaban mentiras sobre él, a veces decidía no decir nada (Mat. 11:19). Y, cuando optaba por hablar, no insultaba ni amenazaba a sus enemigos. w24.11 44:9, 10
Jueves 23 de abril
Cristo Jesús vino al mundo para salvar a pecadores (1 Tim. 1:15).
Imaginemos que le hacemos a una persona muy querida un regalo bonito y práctico. ¿Verdad que sería muy triste que esa persona simplemente lo guardara y se olvidara de él? Pero qué contentos nos pondríamos si la persona estuviera muy agradecida y lo demostrara usando el regalo. ¿Qué nos enseña este ejemplo? Pues bien, Jehová entregó a su Hijo por nosotros. ¡Qué contento debe ponerse cuando le demostramos que estamos agradecidos por el valioso regalo del rescate y por el amor que nos mostró! (Juan 3:16; Rom. 5:7, 8). Ahora bien, con el paso de los años puede ser que empecemos a dar por sentado el regalo del rescate. Estamos contentos de tenerlo, pero, por decirlo así, es como si lo guardáramos y nos olvidáramos de él. Para que eso no nos pase y no perdamos la gratitud, debemos meditar con regularidad en lo que Jehová y Jesús han hecho por nosotros. w25.01 5:1, 2
Viernes 24 de abril
Reflexiona sobre estas cosas; dedícate de lleno a ellas, para que todos vean claramente tu progreso (1 Tim. 4:15).
El anciano no debe ser un hombre recién convertido. Aunque no lleve muchos años bautizado, debe haber tenido suficiente tiempo para madurar como cristiano. Antes de ser nombrado anciano debe demostrar que, igual que Jesús, es humilde y está dispuesto a servir a Jehová como él quiera y cuando él quiera (Mat. 20:23; Filip. 2:5-8). Además, tiene que demostrar que es leal aferrándose a Jehová y a sus justas normas, y siguiendo las instrucciones que él da a través de su organización. Las Escrituras dejan muy claro que un superintendente tiene que estar capacitado para enseñar. ¿Significa eso que debe ser un gran orador? No necesariamente. Hay muchos buenos ancianos que no se destacan por dar los mejores discursos pero son eficaces enseñando en el ministerio y en las visitas de pastoreo. w24.11 47:14, 15