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Un samaritano que ayuda a su prójimoEl hombre más grande de todos los tiempos
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“Ahora bien, por casualidad —continúa Jesús—, cierto sacerdote bajaba por aquel camino, pero, cuando lo vio, pasó por el otro lado. Así mismo, un levita también, cuando bajó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado.
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Un samaritano que ayuda a su prójimoEl hombre más grande de todos los tiempos
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Muchos sacerdotes y sus auxiliares levitas que trabajan en el templo viven en Jericó, a una distancia de 23 kilómetros (14 millas) por una carretera peligrosa que baja 900 metros (3.000 pies) desde donde sirven en el templo de Jerusalén. Sería de esperarse que el sacerdote y el levita ayudaran a otro judío que se hallara en dificultades. Pero no lo hacen.
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