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Jehová hermosea a su pueblo con luzLa Atalaya 2002 | 1 de julio
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12 Pero los mercaderes no son los únicos que componen la marcha. También hay pastores que acuden a Sión. La profecía sigue diciendo: “Todos los rebaños de Quedar... te serán juntados. Los carneros de Nebayot... te ministrarán” (Isaías 60:7a). Llegan a la ciudad santa tribus dedicadas al pastoreo, que presentan lo mejor de sus rebaños a Jehová e incluso se ofrecen para servir a Sión. ¿Cómo recibe Jehová a estos extranjeros? Él mismo responde: “Con aprobación subirán sobre mi altar, y yo hermosearé mi propia casa de hermosura” (Isaías 60:7b). Jehová, en su gran misericordia, acepta las ofrendas y el servicio de estos extranjeros. La presencia de ellos hermosea el templo.
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Jehová hermosea a su pueblo con luzLa Atalaya 2002 | 1 de julio
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Pero ¿hemos notado que, según el Isa 60 versículo 7, los recién llegados ‘suben sobre el altar de Dios’? Sobre los altares se hacen los sacrificios, por lo que este rasgo de la profecía nos recuerda que el servicio de Jehová implica sacrificio. El apóstol Pablo escribió: “Les suplico [...] que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios, un servicio sagrado con su facultad de raciocinio” (Romanos 12:1). En armonía con las palabras de Pablo, los cristianos auténticos no se contentan con asistir a un servicio religioso semanal. Más bien, dedican su tiempo, energías y recursos a promover la adoración pura. ¿No hermosean la casa de Jehová con su presencia estos adoradores devotos? La profecía de Isaías afirma que lo harían. Y podemos estar seguros de que tales adoradores celosos son, a su vez, hermosos a los ojos de Jehová.
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