Nota
b Josefo dice: “Cuando Tito penetró en Jerusalén, admiró sobre todo las fortificaciones [...], dijo: ‘Nuestra lucha ha contado con el favor de Dios; Dios ha sido el que expulsó a los judíos de estas defensas. ¿De qué hubieran servido las manos y las máquinas humanas contra estas torres?’”.