¿Lo sabías?
¿Qué se hacía en las puertas de las ciudades en tiempos bíblicos?
LAS puertas de las ciudades no solo servían para entrar y salir. Como tantas personas las atravesaban a diario, se convirtieron en centros de mucha actividad. Gracias a que en la Biblia se mencionan más de 50 veces, podemos saber qué tipo de actividades se realizaban junto a ellas.
Eran el lugar donde la gente se reunía. La palabra hebrea que se usa para hablar de las puertas de una ciudad no se refiere solo a las puertas en sí, sino que transmite la idea de una zona a la entrada de la ciudad donde había muchos puestos. En algunas ciudades, dentro de las puertas había plazas amplias donde se podían juntar grandes multitudes (Neh. 8:1).
Eran el lugar donde los comerciantes vendían productos. Es posible que los nombres de algunas puertas de Jerusalén —como la Puerta del Pescado y la Puerta de las Ovejas— tuvieran que ver con los productos que se vendían cerca de ellas (Sof. 1:10; Juan 5:2).
Las puertas de las ciudades eran centros de mucha actividad.
Eran el lugar donde la gente trataba asuntos legales y personales. Abrahán y Boaz fueron a la puerta de una ciudad para llevar a cabo transacciones oficiales delante de testigos (Gén. 23:10-15, 17, 18; Rut 4:1, 10). Si un viajero llegaba a una ciudad y nadie le ofrecía alojamiento, pasaba la noche en la plaza pública que había cerca de la puerta (Juec. 19:15-21). Y muchas personas también iban allí para enterarse de las últimas noticias (2 Sam. 18:24, 25).
Eran el lugar donde se llevaban a cabo los juicios. Como los juicios eran públicos, la gente podía escuchar tanto los testimonios como las decisiones de los jueces (Deut. 21:18-20). Así era más probable que las sentencias fueran justas e imparciales. Además, los funcionarios las aplicaban de inmediato (Deut. 25:2). Se esperaba que los jueces fomentaran la justicia y la buena conducta en las puertas de las ciudades (Deut. 16:18-20; Job 29:7, 11-17).
Eran un lugar donde siervos fieles de Dios animaban a los israelitas que estaban allí a confiar en Jehová. Los profetas y otros siervos de Dios hablaban en las puertas porque sabían que el pueblo se juntaba en ese lugar (1 Rey. 22:10; Jer. 17:19, 20). Por ejemplo, fue allí donde Jehú proclamó delante de todos que Jehová había cumplido su promesa de castigar a la casa de Acab (2 Rey. 10:8-10). Y el rey Ezequías reunió a sus jefes militares en la puerta de la ciudad para asegurarles que Jehová los ayudaría (2 Crón. 32:6-8).
La Biblia dice que “la verdadera sabiduría” grita y alza su voz “en las entradas de las puertas de la ciudad” (Prov. 1:20, 21). En tiempos antiguos, los hombres fieles de Israel daban consejos sabios y tomaban decisiones justas en las puertas de las ciudades. Hoy día, la sabiduría de Jehová está en la Biblia, y sus siervos ayudan a la gente por todo el mundo a acudir a ella para encontrar la verdadera sabiduría.