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La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová (estudio) 2026
w26 julio pág. 31
Dos hermanas están en una casa y una de ellas está pidiéndole disculpas de corazón a la otra.

Curemos la herida cuanto antes

¿ALGÚN hermano o hermana hizo algo que nos hirió y desde entonces sentimos que nuestra amistad está rota? Para curar la herida y seguir siendo amigos, tenemos que actuar cuanto antes y con el objetivo correcto.a

Por poner un ejemplo, si nos fracturamos un hueso y no hacemos nada al respecto, el dolor no se irá. Es más, puede que el hueso nunca recupere su forma original ni se cure del todo. Si queremos que el hueso sane y deje de doler, tenemos que actuar rápido.

De manera parecida, si nuestra amistad con un hermano está rota, tenemos que hacer algo al respecto sin demora. Si no, el dolor no desaparecerá. Es más, puede que el rencor crezca y crezca, y nunca volvamos a ser amigos. Con razón Jesús dijo: “Trata de resolver las cosas cuanto antes” (Mat. 5:25). Así que lo mejor es que hablemos con nuestro amigo de manera bondadosa y sincera. Claro, esto no siempre es fácil. Veamos dos razones.

Primero, quizás nos sintamos incómodos hablando del tema y prefiramos no hacer nada para arreglar el problema.b Pero recordemos el caso de Evodia y Síntique, dos cristianas que por lo visto no eran capaces de resolver cierto desacuerdo. Parece que el asunto se alargó tanto en el tiempo que hasta el apóstol Pablo se enteró, y eso que estaba muy lejos de allí, en Roma. Él les aconsejó que hicieran las paces (Filip. 4:2). Si eran humildes, hablaban claramente del tema y se perdonaban de verdad, volverían a ser amigas.

Segundo, tal vez queramos que la otra persona primero venga y reconozca que la culpa es suya. Pero recordemos que el objetivo no es demostrar quién tiene la razón, sino recuperar a nuestro amigo. Cuando un médico trata una fractura, no se centra en investigar cada detalle de lo que pasó, sino en conseguir que el hueso sane. De igual modo, cuando hablemos con nuestro amigo, no nos centremos en buscar un culpable, sino en lo que se necesita para recuperar la amistad, que tanto valoramos.

Efesios 4:26 dice: “No dejen que se ponga el sol estando todavía enojados”. Así que ¿por qué no tomamos la iniciativa y hablamos hoy mismo con nuestro hermano para tratar de recuperar la amistad? De esta manera, estaremos contribuyendo a proteger “el vínculo de la paz” (Efes. 4:1-3).

a Si el problema no es muy serio, debemos hablarlo en privado y perdonarnos con generosidad (Mat. 5:23, 24). En el caso de algunos asuntos graves, puede ser necesaria la ayuda de los ancianos (Mat. 18:17). Ahora bien, solo acudiríamos a ellos si ya hemos dado los pasos que se indican en Mateo 18:15, 16.

b Si nuestra amistad no se vio perjudicada, podemos decidir simplemente pasar por alto la ofensa (Prov. 26:20).

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