De seminarista a ‘precursor’
“Vine de una familia muy católica y me enviaron a estudiar para el sacerdocio. En el seminario hicimos ciertos juramentos de castidad, pobreza y humildad, pero noté que éstos no significaban mucho, y que había muchos individuos que eran homosexuales. Cuando un hombre trató de abusar de mí, dejé el seminario. Entonces empecé a vivir una vida muy disoluta. Yo estaba en un país latinoamericano y me hice contrabandista de drogas, bebidas alcohólicas, tabaco y armas. Estuve en prisión varias veces. Finalmente, en Puerto Rico, establecí un negocio y traté de cambiar de vida, pero debido a la borrachera quedé en bancarrota. Finalmente, hallándome en estado muy degenerado, clamé por auxilio a Dios. Le pedí ayuda a un “pentecostal,” pero él simplemente me dijo que fuera a su iglesia y recibiera el espíritu santo.
“Entonces abrí otro negocio y hallé a un hombre que estuvo dispuesto a trabajar conmigo. Le pregunté de qué religión era y dijo que era testigo de Jehová. En seguida le pedí que me ayudara a leer la Biblia. Vino a mi hogar y estudiamos desde las 2 hasta las 5 de la tarde un domingo. Le dije que no me pidiera que asistiera a su iglesia, porque no me interesaban las iglesias. Prometió respetar mis deseos. Aquella tarde empecé a leer el libro que habíamos estudiado, y a las 12 de la noche lo había terminado. El día siguiente, cuando el Testigo vino al trabajo, le pedí que me llevara a su iglesia. Él se sorprendió, por supuesto, pero entonces yo le dije que había leído el libro y quería asistir a una reunión para ver si esto era realmente la verdad. Fui a una reunión que me impresionó mucho. Al regresar a casa le dije a mi esposa que preparara alguna ropa limpia, porque quería ir de nuevo a la reunión, pero vestido como los demás. . . . Ahora mi negocio está bien, he pagado mis deudas, soy un precursor auxiliar que diariamente habla a otros acerca del reino de Dios, y tengo planes de ser precursor regular.”—Contribuido.