¿Por qué no debían saludar?
● En 2 Reyes 4:29 leemos que el profeta Eliseo, cuando envió a su siervo Guejazi a una misión urgente, le mandó que no saludara a nadie en el camino ni que contestara los saludos. Aun Jesús en Lucas 10:4 dio un mandato semejante a los setenta que envió a predicar. ¡Qué raro, puesto que estos siervos fieles de Jehová eran bondadosos y amigables! Para entender las razones que había detrás de estos mandatos es necesario que consideremos las costumbres de los países bíblicos.
Los saludos de los orientales a menudo envuelven mucho tiempo. Cuando se encuentran dos amigos, se inclinan, hacen ademanes y repiten expresiones en cuanto al bienestar de uno y el otro. Estas formalidades de apertura pueden tomar varios minutos. Con frecuencia la conversación continúa con otros discursos de cortesía y un largo intercambio de noticias. Esto puede extenderse hasta por media hora. ¡De manera que a los siervos de Dios en aquellas ocasiones se les mandó que no se detuvieran para saludos prolongados de esa clase debido a que tenían que efectuar una obra urgente!