Demasiado valiosas para desecharlas
● Un Testigo de Texas que sufre de extensa parálisis puede estar activo en el ministerio participando en escribir cartas y usando el teléfono. En cierto mes los siervos de la congregación le dijeron que tenían una cantidad grande de números atrasados de La Atalaya y ¡Despertad!, revistas demasiado valiosas para desecharlas puesto que contenían artículos que siempre son oportunos. “Para colocar las revistas,” él refiere, “se me sugirió que telefoneara a las casas de convalecientes de la ciudad. Busqué entonces en el directorio telefónico y conseguí los números de treinta y una casas de convalecientes. Llamé a cada una y pregunté si nos permitirían llevar las revistas para que los pacientes que estaban en las casas las leyeran. Para gozo mío, después de llamar a estas casas, pudimos colocar 467 revistas. Hice revisitas en estas casas y recibí muchos comentarios maravillosos en cuanto a las revistas. Se hicieron arreglos para que se dieran conferencias en una de las casas de convalecientes.”