Entrenada desde la infancia
◆ Una testigo de Jehová brasileña que tiene diez hijos y cuyo esposo no es creyente informa en cuanto a la bendición que han recibido sus esfuerzos por instruir a sus hijos: “Algunos de mis hijos son celosos, publicadores regulares, y otros son muy pequeños; pero aun así pido la bendición a la hora de las comidas y considero el texto bíblico del día con ellos. También estudio con ellos cada semana. Una de las más grandes bendiciones que Jehová me ha otorgado es que mis hijos ya tienen la verdad en el corazón. Cierto día mi esposo llevó a una de nuestras hijas al mercado al aire libre en el pueblo de Cabo. A la hora del almuerzo él decidió comer un plato que se considera delicioso, un bien conocido picadillo, que se hace con sangre. La niñita que estaba con él es inteligente y sabe lo que es el picadillo, que está hecho con sangre. ¿Sabe lo que pasó? Cuando su padre le dio un plato lleno de picadillo, la niñita dijo: ‘Papito, esta comida contiene sangre. Yo no puedo comer esto, porque a Dios no le gusta que la gente coma sangre.’ La niña solo tiene cuatro años de edad.” Verdaderamente, una madre como ésta entrena a sus hijos ‘según el camino que es para ellos.’—Pro. 22:6; Hech. 15:20, 28, 29.