‘Demos testimonio cabalmente’ en el territorio de sordos
1 El apóstol Pablo era un denodado predicador que nunca perdió de vista su objetivo. ¿Cuál era ese? Hacerse “partícipe de [las buenas nuevas] con otros” (1 Cor. 9:23). Cumplió tan fielmente su labor que pudo decir “di testimonio cabalmente”, algo que en su caso abarcó a personas de diferentes naciones y lenguas (Hech. 20:21). ¿Cómo pueden imitar el ejemplo de Pablo quienes sirven en las congregaciones y grupos en lengua de señas?
2 Cómo predicar cabalmente. ¿Qué abarca el territorio de las congregaciones y grupos en lengua de señas? Los hogares en donde por lo menos uno de sus residentes es sordo. Es decir, la responsabilidad no es solo predicar a la persona sorda, sino también a su familia. Hay ventajas en que los publicadores traten de predicar a toda la familia, pues así el audioimpedido seguirá unido a ellos y, de haber progreso, todos tendrán el mismo horario de actividades teocráticas. Aun así, si los familiares no parecen estar apegados a la persona sorda o prefieren una congregación de oyentes no se ha de cuestionar su decisión.
3 Quienes predican en señas enfrentan el desafío de que su territorio, en lugar de estar determinado geográficamente, lo está por el idioma. En las etapas iniciales se puede empezar haciendo un censo, es decir, una encuesta por diferentes sectores en busca de sordos. A medida que se consigan datos pueden prepararse territorios con las direcciones de los sordos. Lo ideal es que la predicación se centre en estos territorios en lugar de seguir encuestando indefinidamente. Esto contribuirá a que los publicadores y precursores sordos no sean solo acompañantes, sino que dispongan de un territorio donde predicar, y además permitirá que todos disfruten de un ministerio más productivo. Para lograr esto es fundamental que los publicadores entreguen las direcciones obtenidas al encargado de los territorios, incluso si ellos mismos planean visitar a las personas que han hallado. Este hermano, bajo la supervisión del superintendente de servicio, desempeña un papel clave en el impulso que tendrá la predicación, por lo que debe ser buen organizador que mantenga buena comunicación con los predicadores, en especial con los precursores, y que esté abierto a las sugerencias.
4 Cómo abordar a las personas del territorio. Al llegar a una dirección lo más probable es que quien nos reciba sea alguien oyente. En lugar de solo preguntar por la persona sorda tenemos que establecer una conversación, lo que permitirá dos beneficios: dar a quien nos atienda la oportunidad de aceptar las buenas nuevas y conseguir su colaboración para llegar al sordo. Este último aspecto es muy importante pues, con frecuencia, quienes deciden si podremos conversar con el audioimpedido son sus familiares oyentes.
Pudiera abordar a un familiar oyente diciendo:
▪ “Hemos estado encuestando esta zona en busca de personas con impedimentos auditivos, pues deseamos apoyarlas tanto a ellas como a sus familias. Sabemos que la comunicación es un desafío para toda familia y más aún si se presenta el reto adicional de que un familiar sea sordo. ¿Me permite preguntarle cómo ha enfrentado usted esta circunstancia?” Tras su respuesta puede decir: “La Biblia anuncia un tiempo maravilloso en que los sordos podrán oír y los mudos hablar [lea Isaías 35:6]. Para que pueda aprender más sobre el maravilloso propósito de Jehová Dios, nosotros ofrecemos estudios bíblicos gratuitos. Le explicaré cómo se realizan”. Describa en qué consiste el estudio y ofrézcale el libro Enseña. Después de esto explíquele qué provisiones tenemos para los sordos y menciónele que nos gustaría conocer a su pariente sordo.
Al abordar a un sordo podría decir:
▪ “¿Ha experimentado usted lo difícil que es encontrar trabajo? [Permita que responda.] Muchos no lo encuentran o les ofrecen sueldos muy bajos y por períodos muy cortos. Por otra parte, Dios ha hecho hermosas promesas para el futuro. Observe esta imagen [muéstrele las primeras tres ilustraciones de la lección 5 del DVD Amigos de Dios u otra ilustración apropiada de una publicación impresa]. ¿Qué observa allí? ¿Le gustaría vivir así? Aquí vemos que quienes trabajan lo hacen felices y unidos. Jehová Dios promete en la Biblia eliminar la preocupación por falta de trabajo, así como toda otra causa de aflicción [busque directamente de la Biblia Revelación 21:4 e indíquele con el dedo dónde está, pero luego dígale que observarán la lectura de la lección 5 del DVD]. Otro día puedo regresar para que aprendamos más de la Biblia.” Luego entréguele una invitación para las reuniones, y un dibujo o mapa de la ubicación del Salón del Reino. También puede ofrecerse para pasar a buscarlo. No deje de preguntarle por otros sordos, para así continuar incrementando nuestro territorio.
5 Sin duda todos deseamos efectuar nuestro ministerio eficazmente. Para ello, tenemos que tener presente siempre nuestro objetivo: enseñar a toda clase de gente las maravillosas promesas de Jehová (2 Tim. 4:5).
[Recuadro de la página 5]
Al predicar tenga presente:
▪ No siempre es lo más adecuado preguntar por “sordos que se comuniquen en lengua de señas”, pues algunos sordos se comunican de otras maneras, no saben señas, o a sus familias no les gusta que lo hagan y, por lo tanto, van a negarlos.
▪ Al momento de ofrecer publicaciones, no utilice el gesto para “regalo”, pues no refleja exactamente nuestros métodos. En un momento apropiado dentro de las primeras visitas, o si la persona consulta, explíquele el sistema de donaciones.
▪ No se debe confundir el trabajar territorio de sordos con hacer revisitas. Por ejemplo, si un sordo no muestra disposición favorable probablemente no lo incluiremos entre nuestras revisitas, pero sí lo visitaremos al predicar el territorio.
▪ Puesto que el territorio de las congregaciones y grupos de lengua de señas se ha de predicar en ese idioma, no es necesario ni apropiado hacer arreglos formales de predicación con congregaciones oyentes. Por supuesto, no hay objeción a que alguien, de modo individual, haga arreglos esporádicos junto a su familia u otros allegados.
[Recuadro de la página 6]
¿Nos comunicamos con la lengua de señas natural?
Una cosa es saber “señas” y otra muy distinta es saber la “lengua de señas”. Esta última, por ser un idioma, es un reflejo de un modo de pensar y procesar ideas. De ahí que sencillamente memorizar algunas señas sacadas de un diccionario no sea suficiente para desenvolverse entre los sordos.* Mientras que los oyentes intentan hacer una seña por cada palabra en español, la lengua de señas natural es una forma de comunicación visual con una gran riqueza de expresión que los sordos utilizan en su vida cotidiana para comunicarse con otros sordos. Tiene una gramática y una estructura que difieren de las del español. Prescindiendo del tiempo que llevemos en esta faceta de servicio, quizás nos hemos preguntado: ¿En qué aspectos puedo mejorar para ‘hablar’ de forma natural este idioma? ¿Por qué es tan necesario mejorar en la forma de transmitir las ideas a los sordos?
Cómo mejorar. Para aprender un idioma se necesita, entre otras cosas, una buena motivación, humildad y paciencia. Los idiomas evolucionan y la lengua de señas no es la excepción. Inventar, usar señas de otros países o españolizar la lengua de señas, no son las mejores opciones para solucionar las aparentes lagunas del idioma. Por otro lado, interactuar con personas interesadas y hermanos sordos antes y después de las reuniones ayuda mucho a aprender nuevas formas de transmitir ideas. Seamos observadores y copiemos a los buenos comunicadores. Predicar y conducir estudios bíblicos debe ser uno de los métodos preferidos por todos, ya que nos permite empaparnos de la comunicación natural que los sordos usan al hablar sobre asuntos de la vida cotidiana. También podemos complementar nuestro conocimiento del idioma observando la forma como se transmiten las ideas en los recientes DVD que tenemos disponibles.
¿Por qué mejorar? Muchos sordos se deleitan cuando los oyentes se comunican en su idioma de forma natural y evidencian de ese modo interés genuino por su lengua y su cultura (1 Cor. 9:22). Por otro lado, al predicarles o al conducir estudios bíblicos con ellos, los sordos estarán más concentrados en el mensaje que en el puente de transmisión, lo que permitirá que lleguemos a su corazón (Mat. 28:19, 20). Por lo tanto, esforcémonos por mejorar en la forma de transmitir las ideas en la lengua de señas natural, ya que así podremos ayudar a muchos hermanos y estudiantes sordos a progresar en sentido espiritual.
[Epígrafe de la página 6]
* En este artículo, los términos “sordo” y “oyente” no aluden tan solo a la capacidad auditiva sino también a las diferencias de cultura y vida de las dos comunidades.